Este documento resume la historia del monaquismo cristiano desde sus orígenes en Egipto y Palestina en el siglo IV d.C. hasta su expansión en Occidente gracias a figuras como San Benito de Nursia, quien estableció la Regla Benedictina. El monaquismo ayudó a preservar la cultura clásica durante la caída del Imperio Romano y sentó las bases para el surgimiento de la cultura medieval europea.