Esta norma establece directrices para preparar estados financieros ajustados por inflación con el objetivo de neutralizar los efectos de la inflación. Se definen términos clave como ajuste integral, moneda constante e índices. Los rubros no monetarios deben ajustarse usando índices de precios al consumidor, mientras que los rubros monetarios no requieren ajuste. Se permite valuar ciertos activos a valores corrientes.