Las normas generales de auditoría establecen directrices obligatorias que los auditores deben seguir, abarcando requisitos de capacidad profesional, objetividad, independencia y confidencialidad. Estas normas también enfatizan la importancia de la planificación adecuada, ejecución meticulosa y la responsabilidad del auditor, así como la forma en que deben ser comunicados y estructurados los informes de auditoría. La adherencia a estas normas asegura la calidad y credibilidad del trabajo de auditoría realizado.