El documento analiza el creciente problema de las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NPS), que son alternativas legales a las drogas ilícitas y no están controladas por convenciones internacionales. Estas sustancias han proliferado desde 2009, llegando a ser reportadas en más de 95 países, con un número creciente de casos de intoxicaciones en Argentina. Además, se discuten los desafíos para su regulación y el impacto perjudicial que pueden tener sobre la salud pública.