Córdoba tiene sus orígenes en la edad del cobre y fue un importante asentamiento romano conocido como Corduba, que experimentó un gran desarrollo urbano durante la época de Augusto. Tras una destrucción durante las guerras civiles de Roma, fue refundada y se construyeron infraestructuras significativas, como foros y un sistema de abastecimiento de agua. Posteriormente, Córdoba evolucionó a lo largo de los siglos, transformándose en un notable centro islámico en la Edad Media.