Una alimentación equilibrada aporta la energía y nutrientes necesarios para mantener un estado nutricional óptimo. Debe proporcionar la cantidad adecuada de calorías para cubrir las necesidades energéticas y mantener la temperatura corporal, con un aporte calórico distribuido a lo largo del día. También debe aportar los nutrientes esenciales de forma equilibrada, con un 50-60% de carbohidratos, un máximo de 30% de grasas y un 15% de proteínas.