El documento presenta los retos para lograr una educación inclusiva y de calidad en Perú. Propone metas ambiciosas como aumentar el porcentaje de estudiantes que alcanzan el nivel esperado en lectura y matemáticas del 29.8% en 2011 al 55% en 2016. También describe estrategias como mejorar la infraestructura escolar, capacitar maestros, y monitorear resultados para cerrar la brecha entre zonas urbanas y rurales. Finalmente, enfatiza la necesidad de una gestión descentralizada y participativa del sistema educativo.