El caso se refiere a las alegadas violaciones de derechos humanos cometidas durante el proceso disciplinario que resultó en la destitución de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, Colombia en 2013. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que se violaron los derechos políticos de Petro al imponerle sanciones administrativas en lugar de judiciales, y que el proceso no fue imparcial ni garantizó su derecho a recurrir la decisión. El caso se encuentra actualmente en proceso ante la Comisión.