El documento describe la evolución de la pintura colonial en Perú entre los siglos XVI y XVIII. Se destaca la influencia de los pintores españoles, italianos y flamencos que trajeron nuevas técnicas a Perú. Los pintores indígenas y mestizos locales desarrollaron un estilo propio con temas religiosos y elementos de la flora y fauna peruana. La pintura alcanzó su punto máximo en el siglo XVIII con artistas como Diego Quispe Tito en Cusco y Cristóbal Lozano en Lima.