El documento resume el desarrollo urbano de Barcelona a lo largo de la historia en tres etapas: el casco antiguo, el ensanche del siglo XIX y la periferia. Describe las características del casco antiguo como su trazado irregular y alta densidad. Explica que el ensanche de Cerdá tenía un diseño ortogonal e higiénico. Finalmente, señala que la periferia creció anexionando municipios vecinos y alberga usos industriales y de transporte.