El documento discute las teorías y realidades de la certificación energética en España. Aunque la certificación busca reducir las emisiones de CO2, el consumo de energía y ahorrar costos, en la práctica los propietarios no valoran los beneficios energéticos y la ven como un impuesto. La administración tampoco ha apoyado eficazmente la implantación a través de una información y procesos uniformes. Los técnicos también se han apresurado a certificar sin asegurar la calidad de los resultados.