El documento trata sobre la evolución de las marcas globales como Coca Cola. Explica que en las décadas de 1980 y 1990 primó una visión globalizadora que ignoraba las particularidades locales, pero que a partir de 1999 la empresa adoptó un enfoque más localista reconociendo las diferencias culturales entre los consumidores. Coca Cola comenzó a realizar campañas publicitarias específicas para cada región y a considerar los valores y costumbres locales a la hora de posicionar su marca.