La precipitación química es un proceso de tres pasos - coagulación, floculación y sedimentación - utilizado comúnmente para eliminar contaminantes metálicos del agua residual mediante la adición de reactivos que forman compuestos insolubles del metal. Es una técnica efectiva para remover la mayoría de los metales y algunos aniones del agua, aunque los compuestos orgánicos pueden reducir su eficacia al formar complejos metálicos.