La prehistoria se extiende desde la aparición de los primeros humanos hace 2,5 millones de años hasta la invención de la escritura hace 3.500 años, y se divide en la Edad de Piedra y la Edad de los Metales. La Edad de Piedra abarca el Paleolítico, Mesolítico y Neolítico, destacándose la evolución de herramientas y el desarrollo de la agricultura, mientras que la Edad de los Metales incluye el uso del cobre, bronce y hierro, permitiendo la formación de civilizaciones. Entre las innovaciones neolíticas se encuentran la agricultura, ganadería y la vida sedentaria, transformando la estructura social y económica de las comunidades.