El autor argumenta que en México sí se lee y cada vez más, pero que se necesita mejorar la forma en que se mide la lectura. Propone considerar otros formatos como periódicos, revistas y contenido en línea, en lugar de enfocarse sólo en los libros. También sugiere que la definición de lectura debe ampliarse para incluir fines prácticos y entretenimiento, no solo literatura. Formar lectores requiere crear ambientes donde confluyen textos, lectores y mediadores, más que enfocarse sólo en cuánto y qué se le