La autoestima se define como la confianza en la propia capacidad para enfrentar desafíos y el derecho a ser feliz. Incluye componentes como la eficacia personal y el respeto a uno mismo, y está relacionada con principios de racionalidad, intuición, creatividad, independencia, flexibilidad, y benevolencia. Fomentar una autoestima saludable permite no solo un mejor autoconocimiento y autocuidado, sino también una mayor aceptación y cooperación con los demás.