La memoria humana es fundamental para la configuración de nuestra identidad, permitiéndonos adquirir, guardar y recuperar información. Se divide en memorias sensorial, a corto y a largo plazo, cada una con funciones específicas y procesos de recuperación que no son exactos, sino creativos. Además, el olvido es necesario para la salud de la memoria y la capacidad para adaptarnos a nuevas situaciones.