El documento analiza el impacto del suministro de energía eléctrica en la minería en Chile, destacando que este representa entre el 10% y el 30% de los costos productivos. Se identifican como principales desafíos la escasez de proyectos de generación y las altas barreras de entrada debido a la oposición social y la concentración del mercado eléctrico. Además, se propone un papel más activo del Estado en la planificación y desarrollo de proyectos energéticos para lograr una matriz más sostenible.