Este documento trata sobre la importancia de cambiar la perspectiva en la educación para incluir las miradas de los estudiantes y escucharlos. Propone que la escuela debe enfocarse en ayudar a los niños a aprender sobre el mundo que les rodea y a conocerse a sí mismos, dándole sentido a los conocimientos y respetándolos. Además, enfatiza que la emoción, no la razón, guía lo humano y que la educación debe basarse en la aceptación del otro y el amor como fundamento de la convivencia social.