La publicidad social tiene objetivos no comerciales como producir cambios de actitud o desarrollo social a largo plazo. Se ha utilizado a lo largo de la historia para promover causas como el crecimiento económico, la distribución de ingresos y la asistencia social. En el siglo 21, las campañas de publicidad social se caracterizan por su masividad, creatividad y uso de nuevas tecnologías para sensibilizar a usuarios cada vez más comprometidos con temas sociales.