Ser budista implica tomar refugio en la triple joya: el Buda, el Dharma y la Sangha, así como aceptar los cuatro sellos que definen las enseñanzas budistas sobre la impermanencia, el sufrimiento, la vacuidad y el nirvana. El proceso de convertirse en budista requiere investigación y reflexión personal, y no debe ser impulsivo ni ciego. El budismo, que no busca proselitismo ni autoridad central, promueve el bienestar individual y el respeto por las diversas creencias y caminos espirituales.