Este poema de Quevedo explora el tema de la muerte y el amor que perdura más allá de la muerte. El poeta dice que cuando muera, su amor ("llama") podrá nadar en las aguas del río del olvido en el inframundo y no olvidará su amor, rompiendo así la ley de la muerte. Aunque su cuerpo se convierta en cenizas, su amor permanecerá vivo aún después de la muerte.