Este documento discute la docencia como una vocación que busca formar a los estudiantes de manera integral en la verdad, la belleza y el bien. Define la docencia como una forma de ser, no solo un trabajo, y presenta las características de un educador virtuoso que enseña a través del ejemplo. Concluye que la educación requiere la presencia de un maestro que guía a los estudiantes hacia la sabiduría y la armonía interior a través de su propia ejemplaridad.