Las reformas electorales en México desde 1977 hasta 2007 se caracterizaron por:
1) Relajar el control gubernamental sobre los partidos políticos e introducir la representación proporcional.
2) Fortalecer la autonomía de los organismos electorales como el IFE.
3) Ampliar los derechos de los partidos políticos minoritarios e introducir límites a la sobrerrepresentación del partido mayoritario.