El documento analiza la obsesión de Latinoamérica con su pasado y cómo esto afecta su desarrollo educativo y competitivo en un contexto global. Se destaca la importancia de priorizar el progreso educativo y la investigación aplicada al mercado, contrastando la mentalidad latinoamericana con la pragmática de países asiáticos como China y Singapur. Se proponen doce claves para mejorar la educación y fomentar una cultura que prepare a las nuevas generaciones para un mundo competitivo.