El documento describe varios desafíos que enfrenta la profesión de trabajo social contemporáneo, incluyendo la necesidad de clarificar su compromiso social y entender el contexto cambiante, así como adaptarse a los cambios en el estado y la gestión pública. También señala la importancia de renovar la identidad profesional, fortalecer los fundamentos epistemológicos, y abordar temas como la tecnología y la sustentabilidad social. Finalmente, propone fortalecer la investigación, la práctica, y la formación continua