Margarita, de 78 años, es considerada anciana frágil debido a que cuida a su marido enfermo las 24 horas sin apoyo, toma varios medicamentos, sufre ansiedad y depresión, y presenta deterioro físico. Un equipo multidisciplinario recomienda servicios como teleasistencia, ayuda a domicilio o ingreso en un centro residencial para mejorar su calidad de vida y prevenir su propia fragilidad.