La ley chilena protege estrictamente la confidencialidad de los pacientes con VIH/SIDA. Según la ley, es ilegal colocar cualquier distintivo en los documentos médicos de un paciente con VIH o distinguirlos de otro modo. Los profesionales médicos deben considerar a todos los pacientes como potencialmente portadores de VIH y tomar las debidas precauciones de seguridad en todos los casos.