El ayllu fue la base de la organización social del imperio Incaico y consistía en comunidades formadas por descendientes de un antepasado común que trabajaban la tierra de forma colectiva. La reciprocidad implicaba un intercambio de favores entre miembros del ayllu para apoyarse mutuamente. La redistribución requería que los ayllus entregaran tributos a los curacas y al Inca, quien almacenaba los bienes y los redistribuía a las zonas necesitadas o para financiar al ejército.