La soja se originó en China y es un importante cultivo oleaginoso en países como Estados Unidos y Argentina. Es valiosa por su alto contenido de aceite y propiedades nutritivas. La mayor parte de la soja se destina a la alimentación animal, aunque también se usa para producir aceite, combustible y otros derivados. El cultivo intensivo de soja ha tenido consecuencias negativas como la pérdida de biodiversidad, contaminación y empobrecimiento del suelo.