La producción de soja requiere varias etapas clave: 1) siembra en suelos con la temperatura y humedad adecuadas, 2) control de malezas y plagas, 3) cosecha cuando los granos alcanzan la madurez fisiológica, y 4) rotación de cultivos para prevenir la acumulación de patógenos en el suelo y mejorar la estructura y nutrientes del suelo.