El documento describe cómo la producción de soja en Argentina se ha intensificado en las últimas décadas, reemplazando otros cultivos y sistemas agrícolas mixtos. Esto ha llevado a una mayor dependencia en la exportación de soja y ha puesto en riesgo la soberanía alimentaria del país al reducir la disponibilidad de alimentos. Además, la expansión de la soja ha causado degradación ambiental y pérdida de biodiversidad a medida que se siembran monocultivos en nuevas áreas.