El trabajo revisa la evolución de la actividad bancaria en Panamá desde sus inicios en 1904, destacando la creación de la Superintendencia de Bancos en 1998, que estableció un marco regulatorio moderno y promovió la estabilidad del sistema financiero. La Superintendencia tiene funciones críticas como garantizar la solvencia de los bancos, implementar buenas prácticas de gobierno y prevenir delitos económicos. Finalmente, se subraya la importancia de este ente en el fortalecimiento de la imagen de Panamá como un centro bancario internacional confiable.