La tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública, especialmente en niños donde las pruebas suelen ser negativas. La tuberculosis en niños puede presentarse de forma diseminada y los síntomas comunes son fiebre y pérdida de peso. El diagnóstico se basa en criterios clínicos, epidemiológicos y pruebas como radiografías, prueba tuberculínica e histopatología. El tratamiento consiste usualmente en una combinación de isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol.