El TDAH en adultos es un trastorno poco reconocido y frecuentemente subdiagnosticado, con una prevalencia del 4.4% que afecta la calidad de vida y con comorbilidades asociadas que complican el diagnóstico. Se estima que dos tercios de los niños con TDAH continúan con síntomas en la adultez, los cuales se manifiestan de manera diferente y generan problemas en áreas académicas, ocupacionales y relaciones interpersonales. El tratamiento debe ser integrativo, combinando farmacoterapia con enfoques terapéuticos y psicoeducativos para mejorar la funcionalidad y el bienestar del paciente.