El documento clasifica las lenguas del mundo en tres tipos: lenguas aislantes, aglutinantes y flexivas. Las lenguas aislantes usan palabras separadas para expresar relaciones gramaticales, como el chino. Las lenguas aglutinantes forman palabras agregando afijos con significados específicos, como el turco o el aimara. Las lenguas flexivas expresan categorías gramaticales en la forma de las palabras, como el latín o el español.