El documento distingue dos usos del "se": como pronombre y como morfema. Como pronombre, el "se" puede ser personal, reflexivo o recíproco y funciona como complemento directo o indirecto. Como morfema, el "se" aparece con verbos pronominales, en oraciones impersonales, de pasiva refleja y con función ética o de interés para intensificar la participación del sujeto.