Una familia y vivienda saludables se caracterizan por tres aspectos: 1) Promover la actividad física constante de sus miembros a través de actividades domésticas, recreativas, de transporte o laborales. 2) Tener una vivienda que cuente con servicios básicos, construcción y ubicación segura, y espacios suficientes que brinden comodidad. 3) Fortalecer prácticas de higiene personal, del agua, de los alimentos y del ambiente para prevenir enfermedades.