La vía intramuscular permite la administración de medicamentos directamente en el músculo para una absorción más rápida. Se debe seleccionar cuidadosamente el punto de inyección y usar siempre la aguja correcta. Algunos medicamentos vienen en polvo y deben disolverse antes de administrarse. Si la dosis disponible difiere de la ordenada, se debe establecer una proporción para calcular la cantidad correcta a administrar.