El documento describe las diferentes variedades de la lengua española, incluyendo variedades diatópicas (según la región), diastráticas (según el nivel socioeconómico), diafásicas (según la situación comunicativa) y diacrónicas (cambios a lo largo del tiempo). Explica que el español evolucionó del latín y recibió influencias de lenguas como el árabe, y que su estandarización se debió a gramáticos como Nebrija y la Real Academia Española.