El documento critica el enfoque actual de la educación en Colombia, destacando que solo se miden factores cuantificables mientras se ignoran aspectos humanos y contextuales importantes para el desarrollo educativo. Propone la creación de mesas permanentes de diálogo social para involucrar a diversos actores en la construcción de políticas educativas pertinentes, poniendo énfasis en la autodeterminación de los territorios. Se resalta la necesidad de transformar el modelo educativo actual, alineándolo más con las necesidades sociales y culturales del país.