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Dios y la Ciencia en la Cosmología


Hemos pasado revista a las principales ideas salidas de la cosmología científica (ardua, rigurosa, llena de
formulismos matemáticos y en verdad poco comprensible para el gran público general) así como a las
principales ideas emanadas de soluciones cosmogónicas intentadas desde el ángulo de la teología.

No hemos incursionado-adrede en las múltiples escuelas de pensamiento filosófico, porque todas son
construcciones muy abstractas, con sus propias terminologías que inducen a mas confusión y la verdad sea
dicha, porque ninguna escuela filosófica ha tenido éxito en la tarea compleja de penetrar en los entresijos del
nacimiento del Universo.

En medio de esos forcejeos de las ideas plasmadas en torno al tema Universos y sus dudas hemos tratado de
ser “neutrales” tarea difícil de por sí, pues la vida impone una opción de pensarla y por tanto de explicarla ,
aunque la labor no culmine en el éxito. En esa disyuntiva he colocado todo el material que a lo largo de los
años llegaba a mi conocimiento, lo asimilaba y trataba de darle coherencia dentro de mí mismo, previo a
tratar de explicarlo a otros.

Ignoro si he tenido éxito en esa tarea. Imagino que no. Pero una respuesta negativa nunca es un valladar para
continuar el trabajo. Así que ahora en este nuevo capítulo intentamos poner nuevas ideas que : o contradicen
lo escrito anteriormente o lo refuerzan o lo modifican con sus propias argumentaciones.

Así que retomemos lo que queda trunco en el año 2000 y veamos qué hay de nuevo en el horizonte, aunque
para ello sea preciso retroceder un poco. Luego retomaremos la senda cronológica que nos habíamos
impuesto.

Nos interesa-por ahora-incidir de nuevo en el pensamiento que a nuestro juicio ha sido más impactante :una
visión científica agnóstica y una visión científica fideista (aunque la segunda sea más bien una visión casi
mística).Pero es que a mi buen entender eso es lo que caracteriza el tercer Milenio: por una parte el
fortalecimiento de las explicaciones científicas, aunque colidan nuestra razón y por la otra el auge del
pensamiento cuasi- místico que no va a tono con nuestra razón. Muchas de las ideas en boga en esta parte
del Tercer Milenio han nacido en otras épocas, pero su eclosión al gran público es tardía en buena parte
porque el fenómeno de la comunicación cibernética no ha tenido la misma presencia en todos los países

Expresado más concretamente: tal parece que la razón no es la ganadora en estos primeros diez años de
transcurso del Tercer Milenio y a ello no va a ayudar tampoco la popularización de las computadoras
personales dedicadas a menesteres menos trascendentales. Hay también otro problema: usualmente los
jóvenes que utilizan computadoras para buscar información solo extraen lo que les interesa, sin ninguna
profundización ni inserción histórica de lo que están buscando.

Para proveer un servicio gratuito que les permita ubicarse en contexto en torno a las preguntas cruciales que
intenta dar la cosmología y las cosmogonías, aquí se ofrece-como en muchos otros blogs y sitios
especializados esa visión complementaria. En esta sección volveremos sobre algunas de las conclusiones
ofrecidas en Universos: Los Rostros de Dios , las volveremos a ubicar en sus contextos históricos más
recientes y esto permitiría , a partir del año 2010 ofrecer solamente complementos específicos.

Una reflexión final: hay muchos autores calificados , pero ya es minoritario el número de quienes buscan
libros y revistas y aunque a algunos les parece que las teorías en boga fueron hechas el día de hoy ,más de
uno se sorprendería si se les muestra que no es asi: el pensamiento viene en revolución desde
aproximadamente los años 60 del siglo pasado y lo demostramos con algunas citas .

Hoy día (como siempre ha sido) somos tan solo herederos de la investigación efectuada en el pasado o de las
intuiciones de algunos seres privilegiados. Las propuestas originales y revolucionarias de hoy día se hunden
(como fue también en el pasado ) en investigaciones previas. Quizá algunos nos sorprendan con propuestas
auténticamente paradigmáticas. Si ello llegara a ocurrir la intención en este Blog es de comunicarlas.
Hagamos el repaso prometido:

Visión Científica Agnóstica.- En su primera obra de divulgación “Breve Historia del Tiempo” (1988) el
cosmólogo inglés Hawking dice: “Si descubriera una teoría completa, con el tiempo trataría de ser, en sus
líneas maestras, comprensible para todos, y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos...
seremos capaces de tomar parte en la discusión de porqué existimos todos nosotros. Si encontrásemos una
respuesta a esto sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el
pensamiento de Dios”

Visión Científica Fideista.- El jesuita francés Pierre Theilhard de Chardin, paleontólogo y geólogo, planteó
una postura similar, desde 1916 hasta 1955 (fecha de su muerte) en 40 obras póstumas, de las cuales “El
Fenómeno Humano” (1938), es quizá la más debatida porque - además de expresar una inquietud similar
para la posteridad - también adelantó su propia respuesta concreta en una teoría completa (híbrido de ciencia
y espiritualidad) que recibió el nombre de “Fenomenología Humana” la cual conduce a dar una salida a la
crucial pregunta del cosmólogo inglés.

El concepto Dios para el cosmólogo Hawking, agnóstico, es simplemente una fuerza cósmica; el concepto
Dios para el teólogo-científico Theilhard es, además, un Dios Salvador, un Dios personal. El inglés tiene una
seria limitación para expresar sus ideas porque el avance de su dolencia amiatrófica le ha ido cercenando la
capacidad de comunicar sus ideas; el francés tuvo una seria limitación para comunicar sus ideas, por haberse
enfrentado a las autoridades eclesiásticas, habiendo sido desterrado y refugiado en el trabajo paleontológico;
de allí que la divulgación de sus ideas sea póstuma. El reconocimiento del inglés es de carácter mundial y
goza de amplio prestigio entre los círculos científicos y su obra de divulgación fue un “bestseller” que él
mismo reconoce ha sido adquirido por muchos que ni siquiera conocen de la materia, por “snobismo”.

El reconocimiento del francés es también de carácter mundial, aunque sus ideas circularan primer
subrepticiamente impulsadas por sectores liberales, luego cobran fuerza desde hace bastantes años y han
permanecido en situación latente, hasta que a mediados de los noventa con las teorías de la “complejidad” y
la “información”, se le vuelve a dar reconocimiento en los círculos científicos de vanguardia, aspectos que
aun no calan en la ciencia oficial ,por considerar que todo lo que huela a “holístico” es superstición y pseudo
ciencia.

Los planteamientos de ambos obedecen a las peculiaridades de sus disciplinas. En el caso de Hawking su
idea central se enmarca en un proceso evolutivo en el que el cosmólogo enfatiza primordialmente la etapa
primigenia: la aparición del Universo y condiciones iniciales de este acto; en cambio Theilhard -aunque
inicia el proceso en el mismo punto: creación del Universo y su evolución en los aspectos de la vida humana
y en su destino final.

Cuando el jesuita Theilhard escribe, debe recordarse que está en pleno auge el debate entre un Universo
estacionario (por lo tanto eterno) y un Universo fundado en un origen: pero ese debate no trasciende a
círculos lejanos a las preocupaciones de los astrónomos cuando el cosmólogo Hawking escribe ya la teoría
del origen del Universo, está considerada como la explicación correcta -aspecto que Theilhard no conoció
porque su muerte se produjo en 1955 antes de que se encontrara la primera prueba para la teoría de la Gran
Explosión en 1965, de manera que toda su hipótesis es el resultado de la intuición y la fe religiosa caso
contrario de Hawking, fundamentado en su intuición y fe en el razonamiento matemático.

No distante esta crucial diferencia Hawking que enfatiza en el punto Alfa, desea conocer el pensamiento de
Dios para que triunfe la razón humana y Theilhard que hace énfasis en el punto Omega, para darle sentido a
la vida, por lo que ambas tesis se necesitan una a la otra para complementarse entre sí, de acuerdo con la
visionaria frase de Einstein acerca de que la Ciencia sin la religión es coja y la religión sin ciencia es ciega o
viceversa, pues para el caso da lo mismo, pues no se trata de emitir un criterio científico ,sino tan solo una
opinión que refleja la complementariedad de ambos métodos de conocimiento que se asientan no en la
experimentación sino en la intuición.
El pensamiento de Chardin conlleva - fundamentalmente - a una moral cósmica, que le da sentido a la
Creación coexistente con toda la Evolución, puede desglosarse en varias etapas secuenciales que tiene un
Eje Cósmico que Theilhard, en su condición de sacerdote denomina “Eje Crístico” , pero que establece una
proyección teleológica, sin caer en el “fijismo”, sino que coincide con las tesis biológicas contemporáneas,
dejando espacio a la evolución humana (heredera de la evolución física) que se abre paso por el uso libre de
la información contenida en el ADN (ácido desoxirribonucleico ) de los genes, una de las maravillas de la
creación.

FENOMENOLOGÍA HUMANA

Este planteamiento de Theilhard es calificado de “romántico” y “simplista” en círculos científicos
positivistas y materialistas, o bien de “herético” en círculos eclesiásticos católicos oficiales, y es para la
mayoría salvo, para algunos círculos de intelectuales católicos que se nutrieron con sus planteamientos en
las décadas de los 60 y 70. La tesis evolucionista que aparece en su obra “El Fenómeno Humano” describe
un proceso que se formula en cinco fases consecutivas. Aunque desde el inicio de la obra se han adelantado
algunos criterios sobre su pensamiento, aquí se sistematiza lo que nos interesa particularmente resaltar en
este capítulo:

Primera fase (Pasado Remoto) Es la primera fase en la que el Universo que nace de un acto divino creador o
Alfa evoluciona pues no solo la vida surgió gradualmente, sino que la Tierra tiene su origen en un sistema en
que la historia de la vida y de la Tierra es un fenómeno ascendente en que la evolución toma una forma de
crecimiento recurrente, en el que estarán presentes la multiplicación, la progresión y la irreversibilidad.

Hay multiplicación porque en la naturaleza la acumulación tiende a comprender la complejificación y
cuando la materia se acumula, se concentra, si las circunstancias son favorables (y tal concentración
involucra una complejificación). También la materia (al complejificarse) adquiere un centro pero igualmente
una tendencia espontánea hacia lo heterogéneo, por lo cual desarrolla un orden.

A su vez la multiplicación obliga a una organización. La evolución es - en sí misma - un crecimiento
progresivo en el que la vida se desarrolla en dirección de la autonomía del individuo y en el que el progreso
- hacia una mayor independencia del medio ambiente externo - termina en “sistemas cerrados”, dotados de
cierta autonomía, con un progreso irreversible en el tiempo.

A su vez la evolución es un crecimiento recurrente mediante fases que se repiten a diferentes niveles y de
modo diferente.
En la materia a sus niveles elementales (los electrones, protones, neutrinos, mesones y quarks - por
ejemplificar algunos) presentan diferentes formas de existencia; pero estas partículas convergen a diferentes
niveles de organización y terminan en un sistema relativamente estable: el átomo, que ya es una emergencia
(algo nuevo) puesto que forma una entidad completamente diferente a la que presentaría una simple
acomodación o yuxtaposición de partículas elementales.

A su vez, a nivel del átomo, la materia ha divergido nuevamente por difracción en los átomos que
constituyen la “tabla periódica de los elementos” pero vuelve a entrar en acción la convergencia, para pasar
a la forma de moléculas y de estas se originan los compuestos macromoleculares de toda naturaleza, entre
los cuales cabe distinguir un tipo especial, la molécula de la proteína, especialmente de la proteína compleja
que posee el poder de autoreproducción, gracias a la facultad autoreplicante del ADN, que se fundamenta en
la formación que carga.

Las proteínas, a su vez, forman un vasto Universo divergente, pero estas macromoléculas han convergido
para dar nacimiento a la célula, que representa, por lo tanto, una nueva emergencia.
La célula, a su vez, ha divergido en los organismos unicelulares, que a su vez han convergido formando
primero “agregados” (capaces de llevar una existencia independiente); para formar más tarde “metazoos”
que emergieron de una forma intermedia de convergencia, en donde si bien cada célula sigue siendo la
unidad básica, son diferentes, puesto que constituyen órganos diferenciados y ello da como resultado la
emergencia de una entidad superior.
Así, la historia del Universo es un crecimiento recurrente que pasa por diferentes fases (y diferentes niveles)
en que si bien es cierto hay continuidad en las fases, existe además diferencia total en cada nivel.

Segunda Fase (Pasado Reciente): El Hombre es la culminación de la evolución de la materia por el proceso
descrito, y es, el mejor organismo dispersado por el globo, el más cosmopolita y el que morfológicamente es
menos especializado y por ser un ser de desarrollo más lento, ofrece vastas posibilidades de educación. En el
hombre con un sistema nervioso y un cerebro altamente desarrollados se dan dos funciones: a) asimilación
(como en los vegetales); b) acciones motoras (como en los animales); y una función dominante: la de la
información, que - en el sentido cibernético de la palabra - le permite convertirse en una especialidad, pues
la información sobre la información realimenta la función y le permite ascender, superando las otras dos
funciones basales.

Tercera Fase (Presente): El Hombre actualmente es la cima de la evolución, pero cabe aplicarle las leyes del
crecimiento recurrente, que indican que la Humanidad está pasando por una fase particular de “Planetización
Humana”, Y pese a la divergencia y a la tendencia espontánea a divergir, que se asientan en las funciones
basales, predomina la convergencia gracias al manejo de la información. Así, la acumulación de hombres los
ha unido casi necesariamente pero, a su vez la planetización dominante es la tendencia a unirse en una sola
comunidad por medio del desarrollo de los medios de comunicación y las interdependencias económicas,
técnicas y culturales para crear una nueva entidad humana de mayor conten8do comunitario.

Cuarta Fase (Próximo Futuro): De la acumulación comunitaria se pasa a un punto crítico de reflexión
transitoria la concentración: la Humanidad, impelida a la planetización (actualmente conocida como
“globalización”), desde ahora interioriza esta planetización, puesto que la aparición de la conciencia señala
una auténtica línea divisoria en la historia del mundo, una transformación tal que la materia empieza a
escapar de si misma.
El hombre, elevando su nivel de conciencia pasa a ser responsable de la continuación de la evolución, pues
ya no basta que la acepte pasivamente; sino que debe reconocer que esta evolución esta bien fundamentada y
debe tener la voluntad de completarla y, por consiguiente, aceptarla e impulsarla como un proceso de
fraternización y socialización creciente para convertirse en una prolongación de la evolución biológica en un
estadio superior.

Quinta Fase (Futuro Distante): Está constituida por la completa emergencia de la Humanidad Planetizada
hacia el punto al cual tiende la historia del Universo: el Punto Omega. Para interiorizar esta unificación, los
hombres deben estar dispuestos a unirse. Debe haber un foco de evolución, un punto de Omega que debe ser
un foco de evolución espiritual inmanente al hombre. Esta fase presenta estas características:

Para justificar el impulso vital de la humanidad, el individuo, que ha pasado a ser persona, debe ser
trascendente, superando al hombre simple y que por lo tanto debe estar situado en otro nivel, por lo que “el
foco de la trascendencia” debe ser la fraternidad (el Amor) que constituye claramente un punto de
emergencia de perfección realizada.
Así se efectúa una “ultrahumanización” en el que la humanidad alcanza un segundo punto crítico de
reflexión y un punto crítico de socialización; pero dado que esta ultrarevolución se produce en un medio
ambiente reflexivo, solo puede ser una “autorevolución”, es decir, un acto consciente y por lo tanto de Amor
Total.
Es de carácter dialéctico, puesto que en el plano de una Fenomenología científica el punto Omega es
conjetural; y porque el paso entre el polo superior de conciencia de la humanidad al Omega, presupone tanto
una “revisión”, como un punto de “aniquilación”.

Eje Cósmico: El método de pensamiento de Theilhard es estricto y original; es una propuesta unitaria
generalizada y extrapolada en la búsqueda de darle un sentido a la evolución, pero no es una metafísica,
tampoco una teología; ni una ciencia. Este método de pensamiento demuestra que el tiempo es “inteligible”,
puesto que este - aún sin dejar de ser la dimensión natural de la creación - es además el vehículo de la
emergencia, obedece a un proceso dialéctico y representa un medio ambiente convergente. Theilhard, sin
embargo, no se queda en la asepcia filosófica; adquiere un compromiso de orden teológico y plantea un
“Alfa - Omega”, en el que permite ir hacia lo divino conforme se va evolucionando y progresando lo que
permite a la creación tener un sentido - a la vez - que una libertad en la búsqueda del Omega.

La intuición de Theilhard consiste en advertir que la totalidad de los objetos se organizan a lo largo de un
eje: el tiempo, que es el marco dentro del cual los fenómenos se desarrollan pero este marco no es un
receptáculo neutral e indiferente sino que está orientado, polarizado -como un vector- para hacer que la
realidad organizada tienda hacia su máximo, pero no condicionado en los caminos que toma la evolución,
(salvo la que le lleva hacia el ascenso constante de la materia informada). Por lo tanto, la evolución adquiere
estas características:

1) Se inicia en la afirmación de un punto Alfa y va hacia Omega, que en el pensamiento cristiano existe para
evitar caer en el panteísmo del Dios - que - se - hace - a - si - mismo; pero entre Alfa y Omega hay una
tensión y debe existir toda una serie de intercambios. En este punto Omega de la convergencia natural de la
humanidad con todos sus atributos encontramos también al Cristo Omega Cósmico o Universal. Así la
Cristología tendrá el papel de una realidad que impone un significado al Cosmos: el papel de una realidad
revelada y reveladora. De ser el punto Omega Cristo pasa a ser el sentido de toda esta evolución y se
convierte, por lo tanto en el eje mismo de esta evolución.

2) El mundo no es un realidad virtualmente separada de su Creador. Se trata de una Cristología proyectada
del Alfa al Omega. En la práctica, la impaciencia escatológica entra en conflicto con la paciencia infinita del
tiempo en la producción de lo que es finalmente producido. Así, para el Nuevo Testamento el tiempo
histórico humano es uno en el cual no parece que ocurra gran cosa, mientras que, para la ciencia, por lo
contrario, en el tiempo siempre está ocurriendo algo. Esta situación plantea una escisión real ya que si el
espíritu del cristianismo debe permanecer fiel al Querigma (advenimiento de la Buena Nueva) debe esperar
con impaciencia el retorno de Cristo; pero cuando se trata de entenderse con la Ciencia, debe pensar en
términos de cientos de siglos.

3) Para reconciliar y superar dos diferentes concepciones del tiempo, Theilhard propone a Cristo como el
elemento animador cosmológico, que se inserta asimismo en la Historia, que la superanimará y que la
tomará a su cargo.

El filósofo francés Claude Cuenot estima que Theilhard, con su visión cosmogenética ha planteado una
nueva encrucijada que permite dejar a un lado los falsos problemas que angustiaban inútilmente a los
teólogos y por lo tanto han impedido un acercamiento con los planteamientos científicos, bien intencionados
acerca del Cosmos:

"Desde luego que surge la pregunta ¿Puede este Cristo que vivió en un momento dado en una parte del
mundo mediterráneo sobreanimar la evolución no sólo del Planeta Tierra, sino del Universo entero y aún de
hipotéticos Universos paralelos...? Theilhard resuelve el problema señalando que, "por medio de la
reincorporación perpetua del phylum cristiano a la historia del mundo y por medio de un esfuerzo para
pensar a Cristo a Escala Universal se supera el problema y se resuelve además otra importante cuestión, tal
como superar la incredulidad frente a la existencia de un Dios que es importante, pero bueno o de un Dios
que no es bueno pero poderoso, que se plantea cuando se trata de dilucidar la existencia del mal frente al
bien".

Por su parte Jules Monchain, experto en teología oriental completa la idea así...", el mérito de Theilhard
consiste en haber logrado la síntesis de tres tiempos: a) el Sideral, de intervalos tan regulares como el
espacio; b) el de la Vida susceptible de acortarse y condensarse y c) el del Espíritu, tangente, - por así
decirlo - a la eternidad”. ( )

Cuenot afirma que existen varios aspectos concretos en que Theilhard facilita la relación de dos mundos de
pensamiento separados: la ciencia y la fe. De esos aspectos, hay algunos que interesan en concreto a la
relación cosmogonía cosmología, para relacionarse en una cosmogénesis moderna:
a) La relación entre el Dios creador y el mundo creado ya no corre el riesgo de ser vista como una relación
horizontal, un punto 0 en que se pasaría bruscamente de lo metafísico a lo físico, que también se vería
interrumpido acá y allá por algunas intrusiones; en vez de esto se plantea una relación vertical: Dios, es a la
vez inmanente y trascendente porque hace que el mundo se haga sin que haya nunca intromisión de la acción
divina en el “encadenamiento causal”, sin desgarrón ni trauma.

b) Nos hemos librado del “Deus absconditus” de los jansenistas que oculta voluntariamente su faz en un
juego del escondite metafísico. Esto es Dios es visible si con nuestros sentidos imperfectos, deseamos
sentirlo.

c) Nos hemos liberado del predestinacionismo extremo, de este seudoconflicto entre la presciencia de Dios
(parte, se dice, de su omnipotencia) y la libertad del hombre. En mundo en cosmogénesis no puede ser un
prefabricado que se extienda todo entero ante los ojos de Dios merced a una espacialización del tiempo. La
propuesta evita la confusión clásica entre arbitrariedad y omnipotencia.

d) El famoso debate entre libertad y necesidad a nivel divino ya casi no tiene sentido, pues a dicho nivel
libertad y necesidad se encuentran. El Cosmos aporta históricamente una misteriosa complexión de Dios, a
la vez que la inmensa decoración del Universo podría oscurecerse y desaparecer, sin que quedara tocada en
lo más mínimo la realidad substancial del Ser divino, porque Dios es cósmico, a la vez que sobrepasa,
infinitamente, el Cosmos.

e) La creación es, ciertamente dentro de la historia de la salvación, el desarrollo de un acto de la libertad
divina. Theilhard ha elevado notablemente el debate sobre la gracia. Desde luego, se da la gratuidad, pero la
definición de la gracia no es puramente negativa, posee un contenido positivo. Conviene no olvidarlo: por
poco antropomórfico que sea, por insondable que permanezca, el Dios de Theilhard es personal...al formar
personas humanas, Dios prepara la creación para que le reciba, pero se da por pura benevolencia. La
posibilidad de recibir el don y el deseo de recibirlo corresponden a una evolución necesaria...

ELIMINACIÓN DE LA TENSIÓN CIENCIA-FE …?

Que si la Fenomenología Humana calza con la cosmología actual como lo desea Stephen Hawking y aún de
si el Eje Cristológico calza con los conocimientos cosmológicos actuales es un punto a dilucidar. Pero lo
cierto es que las formulaciones de Theilhard permiten relajar la tensión entre los temas teológicos y los
temas cosmológicos, en que no es necesario dirigirse alternativamente al teólogo o al científico porque lo
esencial es poder partir, precisamente, de una unidad proyectada que plantea ambos en relación con un Eje
Cósmico que es a la vez, marco de referencia.

Cuando el ser humano se asoma a la cosmogonía o a la cosmología le impele la búsqueda de respuestas a
preguntas cruciales, angustiantes. La tensión entre la búsqueda y las respuestas se refuerza por la clase de
búsqueda y la calidad de las respuestas. Así, la realidad humana se mueve entre dos polos no fácilmente
conciliables:
a) “natura” (lo “dado”), que se resiste, pero que es también y sobre todo el material y el eje de la actividad
del hombre sobre todo en el campo científico y;
b) “cultura” todo lo que el hombre individual y en sociedad crea y/o transforma y lo sitúa frente a su propia
trascendencia, que se drena en la filosofía o en la teología.

Dicha relación es dinámica y posee un “sentido” que el hombre va elaborando. En consecuencia, no se dan
actividades culturales “abstraídas” de su encarnación en la esfera material como tampoco totalmente
dependiente de ella. Estas poseen una autonomía relativa ligada a la “acción” del hombre inserto en una red
de condicionamientos.

Con la misma sencillez con que Hawking ha señalado con rigor científico, pero no exento de inquietudes
metafísicas, la necesidad de conocer “El Plan de Dios”, Theilhard con un lenguaje más cercano a su
condición de sacerdote (y por lo tanto idealista, o romántico, si así se prefiere) revela sus intenciones cuando
señala:
“La originalidad de mi creencia está en que hunde sus raíces en dos dominios de la vida considerados
habitualmente como antagónicos. Por educación y formación intelectual, pertenezco a los “hijos del cielo”.
Pero por mi temperamento y por mis estudios profesionales soy un “hijo de la Tierra”, colocado así por la
vida en el corazón de dos mundos, cuya teoría, lengua y sentimientos me son familiares, no he levantado en
mí ningún tabique interior. Al contrario, he permitido que con plena libertad actuaran una sobre otra, las dos
influencias aparentemente opuestas. Pero, al término de esta operación, después de treinta años consagrados
a la consecución de la unidad interior, tengo la impresión de que una síntesis se ha obrado naturalmente en
las dos corrientes que me solicitan. La una no ha eliminado sino reforzado la otra” .

Como se observa la solución que plantea Theilhard es la de un diálogo entre la religión y la ciencia para que
respetando la bipolaridad nazca un acuerdo de convergencia. Este pacto debe fundamentarse no en el dogma
como lo exige la práctica religiosa, sino en la razón la cual a juicio de Theilhard tiene un origen divino
puesto que Dios la ha creado y por lo tanto la ciencia vendría a ser una primera revelación.

Al respecto comenta Cuenot: “Dios no puede, pues tolerar, so pena de negarse a sí mismo una contradicción
entre la revelación natural (Ciencia) y la revelación sobrenatural (Fe). Los conflictos solo pueden surgir
cuando uno de los términos, o los dos al encararse, adoptan pretensiones abusivas. Una ciencia que se mete a
criticar unos misterios que no tienen nada que ver con las posibilidades de experimentación que ella utiliza,
es una ciencia abusiva. Una representación religiosa caducada que se considera a sí misma como la única
expresión posible de un dogma es abusiva, puesto que el dogma lleva consigo una serie de envolturas que
sólo intentan delimitar la verdad..”

Eliminar la tensión entre las propuestas de Hawking y Theilhard implica correlacionar sus afirmaciones para
conocer sus discrepancias y semejanzas, independientemente del método con que fueron planteadas la
propuesta científica y la propuesta metafísica.

Cabe reiterar que los planteamientos de Theilhard se dan entre los años 1916 a 1955 y los de Hawking entre
los años 1960 a 1988, por lo cual no es fácil homologar el estado de avance de los conocimientos científicos
en relación con las esperanzas del primero. Pero un esfuerzo de generalización permite elaborar un cuadro
de consenso básico entre los planteamientos de la ciencia y la esperanza metafísica bajo un mismo eje
vectorial que tiene esta secuencia evolutiva:

0) Antes de la creación del Universo solo existe la Simetría Perfecta (Alfa), que se quiebra para dar paso a
un proceso de evolución.

1) El Universo es creado - independientemente de la sofisticación y aproximación del modelo - en un
momento que se sitúa en el año quince mil millones atrás en la flecha del tiempo.

2) El proceso de creación liberó partículas básicas (¿gravitivos?) en momentos en que se producían cambios
considerables de temperatura y se produjo una diseminación de elementos que fueron al principio partículas
primordiales. Esas partículas primordiales se unieron luego para originar elementos. El Universo se
componía, al inicio, principalmente de un 75% de hidrógeno y un 25% de helio y otros elementos.

3) Intervino la gravedad para crear estructuras mayores que originó condensaciones iniciales (semillas). Se
formaron luego las macrocondensaciones (metagalaxias o supercúmulos de galaxias, galaxias, estrellas.)

4) Al descender la temperatura en los procesos siguientes debidos a la compresión al interior de las estrellas
se crean otros elementos, entre ellos el carbono. El carbono - desde el punto de vista humano - es el más
importante, porque constituye el “bloque de construcción” básico de la vida.

5) Transcurrieron eones antes de que en un proceso que aún no tiene una explicación comúnmente aceptada,
se formara el Sistema Solar y dentro de éste el planeta Tierra, cuyas condiciones hostiles, al principio fueron
cambiando para poder albergar la vida -aparentemente única- en el Cosmos.
6) Hace cuatro mil quinientos millones de años se conoce que existe el planeta Tierra en la que - aún se
ignora cómo - los elementos carbono, nitrógeno, fósforo, oxígeno, hierro, en un planeta que se enfriaba, se
fusionan para crear las moléculas de los aminoácidos primera fase de la historia de los seres vivos.

7) Independientemente de si la vida surge como resultado de condiciones propias exclusivas en el planeta
Tierra o si ésta nace en virtud del material aportado desde el exterior por los cometas y asteroides, o por otro
mecanismo “inductor”, lo importante es que la materia permite el surgimiento de la vida.

8) La vida brotó en la Tierra y se concentró en transformarse en unidades que fueron de lo simple a lo
complicado y hace algunos millones de años apareció el fenómeno denominado conciencia.

9) Al aparecer el hombre, es posible que, al principio, tendiera a mantenerse a la altura de los animales con
quienes compartía el espacio vital pero luego hace cerca de un millón de años atrás, de superviviente pasó a
cohabitante y luego a depredador.

Cuando exterminó a su hermano más instintivo el Hombre de Neanderthal, hace sólo unos treinta mil años,
el Hombre de Cro - Magnon, “el nuevo señor del mundo” apenas tenía conciencia de su puesto en la
naturaleza y trató de explicarla por medio de la magia.

10) Hace alrededor de cinco milenios el hombre comenzó a elaborar concepciones cosmogónicas de origen
metafísico que fortalecieron las explicaciones debidas a la fe y fortalecieron también el nacimiento de las
religiones .

11) Cerca de mil años a.C. el hombre inicia un esfuerzo por entender la naturaleza desde una perspectiva que
mezcla los planteamientos metafísicos y las nuevas concepciones que dan origen a la ciencia.

12) A partir de aquí, todas las explicaciones acerca del origen, desarrollo y naturaleza del Cosmos participan
de aspectos metafísicos, propios de la filosofía y empíricos, en que se fundamenta la ciencia, hay una
imbricación muy cercana Hombre - Dios que se tergiversa por errores de las instituciones creadas por el
hombre para encargarse oficialmente de los asuntos de la fe y comienza a darse un proceso de divorcio entre
fe y ciencia.


13) A principios del siglo XX se produce la culminación del proceso de separación de las explicaciones
cosmogónicas, fundamentadas en la metafísica y las cosmológicas basadas en la ciencia. Con los postulados
de la relatividad debidos a Einstein, y las experiencias “casi míticas” aportadas por el mundo de la Mecánica
Cuántica sin embargo vuelven a producirse traslapes entre los planteamientos metafísicos y las
fundamentaciones científicas.

14) A fines del siglo XX se elabora, por parte de la ciencia una explicación acerca de la aparición del
Universo, que tiende a sostenerse básicamente por los postulados científicos y el advenimiento de la
conjugación de la relatividad con la física cuántica fortalece la ciencia cosmológica, en demérito de
explicaciones de orden metafísico.

15) Una revisión somera de las metodologías para hacer planteamientos científicos en el área de la
cosmología si bien es cierto arroja dudas acerca de la “asepsia” del método, es porque mantiene aún un
ligamen con los procedimientos metafísicos pero ya no nacidos en la “imposición” de la filosofía o de la
religión, sino por desvíos dictados por la naturaleza humana de los cosmologistas.

16) "Ese desvío metafísico" de la ciencia es el resultado de la búsqueda del sentido de la vida, (o la búsqueda
de explicación para entender cómo -pese a los cambios- perdura la información), en fin la búsqueda de un
eje cósmico, eje que conecta Alfa con Omega.

Paralelismo Ciencia - Fe: Hasta aquí podría señalarse que se encuentran las semejanzas que permiten buscar
la eliminación de la tensión entre los planteamientos de Hawking y los de Theilhard. Sin embargo es útil
dejar que un astrónomo agnóstico y un filósofo de la ciencia creyente, planteen sus propios puntos de vista
sobre el particular. Por ejemplo el cosmólogo Fred Hoyle señala:

“Comprendemos sin dificultad que los elementos pesados se formaran en el interior de las estrellas; la
presencia de moléculas sencillas en el espacio no supone un misterio impenetrable: es de presumir que los
expulsaran los astros al estallar y se organizaran lentamente en la superficie de motas frías de polvo. Pero
¿cómo se transformaron estos sencillos “bloques de construcción” en materia orgánica?. Esta pregunta
recibiría respuesta directa si pudiera argüirse de manera razonable que la disposición original de una célula
viva se debió a la casualidad pero, resulta imposible porque la proteína menos complicada, necesaria para la
vida, se compone de centenares de aminoácidos eslabonados en una cadena, y, considerando la posibilidad
de cada eslabón, el número total de ellas asciende a una cifra asombrosa: un dos seguido de centenares de
ceros. E incluso si se ensayara una combinación nueva en cada segundo, se tardaría millones de veces la
duración del globo terráqueo en probar todas. De hecho, incluso si el centenar de mil millones de sistemas
planetarios posibles del Universo conocido hicieran experimentos sin descanso, simultáneamente,
representaría sólo una insignificante fracción de las “pruebas necesarias”: diez elevado a la potencia
ochenta, comparado con veinte elevado a la potencia cien...” (

El escritor Colin Wilson quien hace la cita de este planteamiento de Hoyle dice a su vez: “Todo parece
indicar que medió algo más que el mero azar. Una especie de propósito. (Pero) Hoyle esquiva con cautela
esta conclusión y no habla sino de” compacta asociación de leyes físicas, ambiente y vida, asociación que
reclamaría las disciplinas del físico, astrónomo, geofísico y bioquímico” Pero - prosigue Wilson - Hoyle no
explica como verificaría esa mancomunidad las permutaciones imprescindibles en un período de tiempo lo
suficientemente breve.

El planteamiento que refiere Wilson acerca de la cautela de Hoyle para calificar de “intencionalidad” lo que
la ciencia suele reputar de “accidente” es justamente la parte en que Theilhard toma la iniciativa para
descartar - no desde una perspectiva teológica - sino desde un Eje Cósmico, (que algunos teólogos
confunden con romántico naturalismo o con un grosero panteísmo cósmico) la intencionalidad del proceso
de complejificación de la materia inanimada hasta llegar al Hombre que luego debe fundirse en el Omega.

El relajamiento de la tensión no es tarea fácil porque supone que exista desde el polo metafísico y desde el
polo científico la actitud para el diálogo. Justamente el filósofo de la ciencia Charon plantea desde su propia
perspectiva una posición que acerca los planteamientos de Hawking y Theilhard cuando reflexiona:

“Después de haber seguido con el pensamiento la posible orientación de toda la evolución del Universo;
después de haber entrevisto este progreso continuo del conocimiento hacia el saber cada vez mayor; después
de haber asistido a este esfuerzo del “psiquismo” para extenderse sobre la materia y dominarla, finalmente
hasta el punto de hacerse preponderante; después de haber esperado para un futuro más o menos remoto un
conocimiento absoluto; después de haber pensado, en fin que todo esto, acabará como una historia edificante
en que el bien (simbolizado por el espíritu) derrotará al mal (la materia), después de todo esto, ¿debemos
darnos por satisfechos?

Obviamente quedan muchas preguntas sin respuesta porque la cosmología ha planteado -
independientemente de los aspectos que aún quedan en blanco - el “cómo de la evolución”, pero deja
totalmente a oscuras aún el planteamiento a la pregunta del “¿por qué?” Charon prosigue en su reflexión y
plantea: “¿Por qué existe el Universo? ¿Qué significa toda esta evolución, esta transición de la materia hacia
el espíritu, estos errabunlos por el camino del bien o del mal? ¿No hubiera sido más sencillo que todo esto
no hubiese existido? ¿Qué no hubiese habido nunca Universo ni espíritu? ¡en tal caso nunca hubiera habido
bien, sin duda, pero tampoco hubiera habido mal! ¿Cuál es en definitiva, la significación profunda de todo el
espectáculo que nos ofrece la realidad exterior?”.

Evidentemente que Charon no tiene tampoco la respuesta -como ninguna persona la ha tenido al presente- y
por lo tanto termina de contestarse sus propias interrogantes de la siguiente manera: “A primera vista
podemos preguntarnos si tiene sentido plantearnos semejantes interrogantes. ¡pues si nos lo planteamos es
precisamente porque el Universo existe! ¿Pero no peca de excesiva facilidad esta respuesta?. Después de
todo no es seguro que sea posible responder a estas preguntas antes del último momento en que todo se
habrá convertido en espíritu. ¿Pues no es precisamente el deseo de conocer cada vez más lo que constituye
el elemento motriz necesario para este impulso continuo de lo psíquico hacia su objetivo?" Y termina
Charon: y ¿el interrogante no constituye acaso el último polo de atracción del conocimiento...?

Uno de los problemas que apuntan los científicos positivistas es que los planteamientos de Theilhard parten
de una visión idealista, más propiamente romántica - aunque con substrato científico - y por lo tanto las
propuestas de convergencia Ciencia-Fe tienen esa misma particularidad, de allí que sea necesario conocer el
criterio de científicos con una posición no proclive a los planteamientos de Theilhard, como es el caso -por
ejemplo- del propio Hawking.

LAS RAZONES DE HAWKING.

De previo a examinar el criterio de otros científicos, conviene examinar más de cerca los conocimientos
metafísicos del cosmólogo inglés.

En los años 70, cuando Hawking preparaba su tesis doctoral, el cosmólogo “cree” que existen las
singularidades ( el Universo seria justamente una de ellas) y por eso - junto con el matemático Roger
Penrose desarrolla una serie de técnicas matemáticas (que llevan al teorema de la Singularidad), que
demuestran - fehacientemente - “que si los planteamientos de la Relatividad General son correctos, cualquier
modelo razonable del Universo debe iniciarse con una singularidad; y por lo tanto la Ciencia está en
capacidad de predecir el inicio del Universo, pero no como este se inicia, porque para ello se debe recurrir a
Dios”.
Para inicios de los ochenta, trabajando con Jim Hartle, Hawkings cambia de criterio y utiliza el artificio
matemático cuántico de Richard Feymann “La Suma de Historias”, para demostrar que el Universo también
pudo haber comenzado sin una singularidad. Para ello las condiciones teóricas asumidas - como una
probabilidad - parten de la idea que el comienzo es en un punto del espacio común y corriente con “tiempo
imaginario” (esto es un concepto matemático serio que se asume como una dirección angular de 90º grados
con respecto al tiempo real). Una vez formulado el cálculo para cada partícula en determinadas condiciones
y hechas las sumas, se vuelve a trabajar en el tiempo real.

Ahora bien la selección de un inicio con o sin singularidad es totalmente arbitraria, porque el artificio
matemático de Feymann, permite trabajar todas las posibilidades que se desee; por lo tanto la escogencia de
Hawking no es de carácter físico, ni matemático, sino estética y aún de carácter anti-religioso,propio de la
teorización británica , porque le permite quedarse en el reino de la ciencia y eliminar las concesiones a la fe.
La singularidad obliga - necesariamente - a pensar en un Creador, porque en ella las reglas físicas se
quiebran por completo, mientras que su ausencia permite trabajar las ecuaciones sin la presencia implícita de
Dios, lo que incomoda a los agnósticos - o en el caso particular de Hawking - a un practicante budista para
ese entonces- que como se sabe es una creencia religiosa que no se plantea la existencia de un Dios Creador.

Para finales de los ochenta Hawking profundiza en su modelo, junto con el matemático Jonathan Haliwell, y
- de esta vez - incluye - además el concepto de la “inflación”, prefiriendo la solución del ruso Andrei Linde
para resolver la Suma de Historias. En realidad al asumir a priori que el Universo se inicia sin singularidad,
tampoco elimina a Dios, aunque Hawking señale que lo que opera en esas condiciones son las leyes
universales. Siempre - y el propio Hawking lo reconoce - habría que preguntarse: ¿Y quién hizo las leyes...?
La respuesta es, seguramente: un ser inteligente de orden teológico y teleológico.

Así si el Universo comienza con una singularidad, la ciencia no puede explicar el nacimiento y se debe
recurrir a la causa eficiente: Dios; pero si el Universo comienza en un punto cualquiera predeterminado por
las leyes físicas, Dios no interviene - porque va en contra de la lógica científica - admitir que el Ser Superior
viola las leyes que estableció, lo que conlleva como consecuencia la futilidad de la ciencia que no podría
explicar nada si lo que gobierna al Universo es la arbitrariedad. Pero como la ciencia si puede explicar
muchas cosas, se asume como un signo de inexistencia de arbitrariedad y por tanto - se extrapola de esa
condición - que también debe ser válida para explicar el inicio del Universo.
La consecuencia teórica si se escoge espacio-tiempo curvados con singularidades es que todos los probables
estados en que se desarrolle el Universo no será el resultado de la predicción teórica; esto no es posible saber
- desde el inicio - como evoluciona el modelo. Si por lo contrario la selección excluye espacio-tiempo
curvados con singularidades, se conoce - desde el inicio - la forma en que el modelo evoluciona y permite,
por lo tanto, deducir el final del Universo.

El propio Hawkings es consciente de que esto no es muy ortodoxo, porque comenta su propuesta así: “De
cierta manera, la propuesta acerca de que el estado del Universo esta determinado tan solo por la suma de
historias que eliminan la singularidad; es como el cuento del borrachito que busca una llave perdida bajo la
luz de un farol público: no fue allí donde la perdió; pero es el único lugar en que puede buscarla. De manera
similar el Universo puede que no se encuentre en un estado definido por la suma de historias sin
singularidades, pero es el único estado en el que la ciencia puede predecir cómo es el Universo...”. Y luego
agrega que esto es cierto, pero bajo “los límites establecidos por el Principio de Incertidumbre (de la
Mecánica Cuántica)”.

La utilización de un artificio extraído de la Mecánica Cuántica para tratar de conocer la evolución del
Universo es ciertamente novedosa y por eso ha sido muy criticada, ya que si el artificio trabaja bien a nivel
de partículas es poco riesgosa la predicción y ubicación de partículas sencillas; pero cuando se trata del
Universo como un todo, las predicciones son altamente riesgosas porque puede resultar de todo, como el
propio Hawking lo admite: “...la propuesta que toma en cuenta espacio-tiempo específicos, sin singularidad,
puede servir para dar cuenta de todas las complicadas estructuras que hay a nuestro alrededor. Pero no hace
una sola predicción del Universo; más bien predice una familia entera de posibles historias, cada una con su
propia probabilidad”. Y luego con humor británico agrega: “Puede haber una posible historia en la que
Walter Mondale ganó la última elección presidencial, aunque, tal vez, la probabilidad es baja ...”.

Si bien es cierto que la comunidad científica no desmerece la obra de Hawking por sus altibajos humanos,
muy propios de todos los seres humanos, sino que le enaltece por sus contribuciones, cabe preguntarse: ¿por
qué la comunidad eclesiática, no hizo lo propio con Theilhard?

La práctica de los científicos -a quienes mucho se critica en círculos filosóficos y religiosos está bajo la
disciplina de presentar en sus medios el resultado de sus trabajos. Cierto que la competencia es difícil y llena
de particularidades nada agradables ni solidarias, pero una vez que un científico llega a dominar su materia y
hace aportes sustanciales, cambia el trato hacia él y se le respeta mientras mantenga el nivel; luego cuando
su aporte baja se le mantiene el respeto en razón de sus aportes pasados.

En el caso de Theilhard el respeto de los seglares desperdigados por la Tierra no lleva el vacío de su
comunidad de pensamiento y fe. ¿Por qué ha de pesar más el código canónico que la fraternidad como
hermanos? Y ¿por qué debe ser en grupos de capilla en donde se diriman las verdades científicas? ¿Aún más
por qué no es participativo el proceso si a todos nos atañen los resultados? .

Quizá las preguntas pueden parecer impertinentes e irrespetuosas, pero de seguro que muchos intelectuales
que han abrazado la fe cristiana deben formulársela, al punto que el Vaticano ha creado desde 1582 un
Observatorio Vaticano en Roma (Specola Vaticana) establecido por el Papa Gregorio XIII y trasladado a
Arizona en la década de los años 80 por los problemas de la contaminación luminosa en Roma. Y por las
mismas razones la Iglesia tiene un concilio de científicos que discuten en su seno la situación de avance de
la ciencia, que no puede obviarse desde el plano de la Fe. Esa Comisión fundada por el Papa Clemente VIII
en 1603 , es presidida por Galileo Galilei, luego – a raíz del enfrentamiento con Galileo, en 1986 se fortalece
bajo el papado de Juan Pablo II que la integra con 80 miembros de alto relieve científico en diversas
disciplinas.

LA CONCEPCION DEL UNIVERSO Y DE DIOS SEGÚN DAVIES

El cosmólogo contemporáneo de Hawking, el inglés Paul Davies ,tambien agnóstico, hace estos
planteamientos acerca de la “intervención” de Dios en el Universo:
La religión cristiana (que es la que usa como referencia) plantea que Dios es omnipotente y omnisciente, por
lo que pudo haber creado cualquier tipo de Universo a su entera y libre elección sujeta, exclusivamente, a su
entera Voluntad Divina.
Sin embargo - aún admitiendo esa postura - no es posible admitir que Dios hiciese el Universo violando sus
propias reglas lógicas expresadas en las Leyes Naturales.
Por lo tanto la primera aseveración debe restringirse afirmando que si bien Dios pudo haber hecho cualquier
tipo de Universo, tal posibilidad está limitada por el hecho de que éste debe ser lógicamente consistente.
De lo anterior se deduce que, si efectivamente Dios hizo el Universo de acuerdo con una única manera
lógica, entonces no tuvo ninguna oportunidad de escogencia, tal y como planteó en una oportunidad Einstein
quien afirmara: “en lo que estoy realmente interesado es en saber si acaso Dios pudo haber hecho el mundo
de una manera diferente, esto es en el evento de que la lógica dejara paso a tal posibilidad”.
El hecho es que si por simple lógica debe entenderse que sólo habría una forma de hacer el Universo, de
inmediato surge la pregunta: ¿para qué se necesita entonces un Creador?
¿Para qué un Creador que se solase en “pulsar” un botón simplemente para ver que pasa si ya - de antemano
- conoce la respuesta?
Más aún, tal acción no requiere de la existencia de una “mente”; basta un “mecanismo” que “dispare el
proceso” pero, resulta que en las fluctuaciones cuánticas - como se supone nació el Universo - ni siquiera se
requiere de este.
Por lo tanto la tesis de una “solución única” para la “ecuación fundamental lógico - matemática del
Universo” plantearía, de inmediato, la conclusión de que tal solución no requiere la existencia de Dios.

El mismo Davies se pregunta si la respuesta debe ser necesariamente esa o si por lo contrario podría
plantearse de otra manera y ensaya la siguiente respuesta de corte eminentemente panteísta:

El Universo no requiere de la existencia de un ser sobrenatural para su diseño y creación.
Dios puede ser un ente natural (una mente) existente como parte de un único Universo físico.
Por supuesto ello no implica que esté en “alguna parte”; o hecho de “materia diferente”.
Por lo tanto el Universo físico como un todo sería el medio de expresión de la mente de este Dios natural y
por ello el concepto supremo holístico - quizá muchos grados por encima - de la mente humana.

Primera Conclusión: De aceptarse esta propuesta es de crucial importancia saber más acerca del origen y
destino del Universo, pues de ello se colige: a) Si la mente requiere organización, su existencia está regulada
por la segunda ley de la termodinámica. b) Dado que el Universo en su totalidad experimenta un proceso
global de deterioro por el aumento de la entropía: ¿significa esto que el concepto “Dios” está sujeto al
mismo proceso y por lo tanto Dios morirá también?

A las interrogantes que Davies se plantea encuentra - a su vez - respuestas de la siguiente naturaleza:
Las alternativas físicas para el Universo sean una expansión infinita o una contracción en una singularidad,
plantean la desaparición de éste Dios natural en cualesquiera de estas dos posibilidades.
La única posibilidad de garantizar la presencia infinita y eterna de Dios sería que el Universo fuese del tipo
predicho por la teoría del Estado Estacionario.
Esta situación plantea al científico un problema que consiste en preguntarse: ¿para qué sirve el trabajo de
buscar y encontrar las leyes que rigen el macrocosmos y microcosmos, si todo se plantea luego en términos
reduccionistas?

Las soluciones metafísicas insisten en buscar un marco holístico que vaya siempre más allá de un fenómeno,
una ley, un principio o de fenómenos, leyes y principios.
En ciencia no es posible una aproximación de esa naturaleza ya que desborda las posibilidades del
conocimiento comprobable, como si ha tratado de hacerlo el movimiento vitalista, que parte de una
presunción holística no comprobada a priori. La física hace sus mejores contribuciones al conocimiento
cuando se mantiene en el ámbito propio del reduccionismo, por lo contrario el punto de vista holístico es el
más apropiado para otras disciplinas (la política, la sociología) o para describir sistemas explicativos
aplicables a esas disciplinas (la teoría de juegos, la teoría de sistemas).
Por supuesto que la Física tiene conceptos holísticos, como por ejemplo la Termodinámica, la Teoría
Cuántica o la Física de la Auto - Organización de Sistemas.
Es necesario - sin embargo - , dejar aclarado que estos conceptos holísticos no implica involucrarse en
aspectos relativos al propósito o a la moralidad de su existencia, por ejemplo.
En consecuencia: cuando se pregunta que si el proceso de organización del Universo que salta como
resultado del estudio desde la perspectiva de la Física, emergen nociones sobre la Naturaleza de Dios o sobre
sus designios o acerca del Bien o del Mal, la respuesta es invariablemente negativa.

De ninguna manera el Universo muestra paz, calma o tranquilidad; por lo contrario, la violencia parece ser
el signo que dirige su construcción (desde el violentísimo Big Bang), hasta las colisiones galácticas, las
erupciones estelares, la actividad de los agujeros negros, el trabajo de la gravitación y otras manifestaciones
de la transformación energética de la materia.
Todas esas manifestaciones de la Naturaleza son violentas pero desde el punto de vista moral son neutras y
por lo tanto no cabe la aplicación de los término Bien o Mal para referirse a ellas.
El concepto de Bien o Mal es aplicable al pensamiento y es procesado por la mente pero no se aplica a la
materia.

Segunda Conclusión: a) La ciencia se opone a la religión. b) La ciencia ha descubierto verdades y apartado
mitos. c) Las ideas tradicionales acerca de Dios, el Universo y el Hombre han sido barridas por los
descubrimientos de la ciencia. d) La ciencia ha aportado la idea de una mente abstracta, holística, con
patrones organizacionales precisos que ha dejado de lado los errores reduccionistas propios de la filosofía.

Tercera Conclusión: Por eso es preciso concluir que la ciencia puede ofrecer un camino mejor que la
religión para conocer el Universo y para la búsqueda de Dios; pero a la vez se requiere conocer el Universo
desde todos sus diferentes ángulos de conocimiento: a) Reduccionismo, b) Holismo; a) Matemático, b)
Poético. Pero también por medio de las fuerzas, campos y partículas, e igualmente a través de los conceptos
de bueno y malo; porque sólo así es posible que los hombres puedan llegar al conocimiento de sí mismos y
consecuentemente puedan entender el significado del Universo, nuestro hogar.

Corolarios: La Física puede explicar el contenido, origen y organización micro y macro del Universo; pero
la Física no puede explicar las Superleyes de la Física misma.
Tradicionalmente se le acredita a Dios haber dispuesto tales Superleyes de la Naturaleza y se le acredita
haber creado todas las cosas (espacio, tiempo, átomos, personas) sobre las que operan tales Superleyes.

Para que el Universo exista debe haber leyes y para que el Universo se haya creado a partir de una
fluctuación cuántica la Ley que lo permite debe existir, y sobre este punto hay tres posibilidades que se
plantea a los científicos:

“No importa la razón por la cual las leyes son como son. Existen y punto, lo demás carece de sentido
preguntarlo.
Las leyes son como son debido al “Principio Antrópico” esto es porque hay observadores que las pueden
apreciar. Así de lo contrario, el Universo no tiene razón de ser.

Quizá las leyes - o bien la Gran Superley existe - por ser el “Único Principio Lógico Posible” y Davies
defiende precisamente esta opción.

Ahora bien, el reduccionismo si bien facilita el conocimiento de una parte, enmascara el conocimiento del
todo, como lo señala una recomendación de la ONU: “Toda auténtica actividad humana implica el diálogo,
el compartir con otros: la comunicación, sin la cual no es posible la vida en sociedad. Tal comunicación se
requiere para lograr vencer los obstáculos que imponen las etiquetas apriorísticas o el lenguaje agresivo. La
tentación peculiar del pensamiento es el monólogo; pero basta encerrarse en el propio sistema de ideas para
aniquilar ipso - facto la posibilidad de diálogo. Por eso importa establece la verdadera naturaleza del
pensamiento; tanto más abierto al diálogo, más fecundo y libre será. Pero para que sea así, es preciso que el
pensamiento cumpla con tres requisitos: a) pensar lo que se piensa; b) ser contemporáneo de lo que se
piensa; c) pensar con ideas esclarecidas.
La suma de estas tres variables impiden la dispersión, facilitan la reflexión y mantienen la actualidad; pero
sobretodo ejercitan para la tolerancia, requisito necesario - casi vital - para que la vida sobre la tierra se
enfile en vectores positivos en función de conocimiento, humanidad y sociabilidad.

En esas líneas se inscribe, precisamente, la necesidad de aliviar la tensión entre lo cosmogónico y lo
cosmológico, para lo cual la pregunta de Hawking y las respuestas de Theilhard inducen los caminos.

También el astrónomo y exobiólogo norteamericano Carl Sagan, desde una posición agnóstica, plantea la
necesidad de la búsqueda que alivie todas las tensiones que afligen a la humanidad en su libro “Cosmos”
cuando afirma: “Cada aspecto de la Naturaleza revela un profundo misterio y provoca en nosotros una
sensación de maravilla y de reverencia. Teofrasto quien escribió: “La superstición es cobardía ante lo
Divino”, estaba en lo cierto Quienes se asustan del Universo tal como es, quienes proclaman un
conocimiento inexistente y conciben un Cosmos centrado en los seres humanos preferirán los consuelos
pasajeros de la superstición. En vez de enfrentarse con el mundo lo evitan. Pero quienes tienen el valor de
explorar el tejido y la estructura del Cosmos, incluso cuando difiere de modo profundo de sus deseos y
prejuicios, penetrarán en sus misterios más profundos”.

Sagan prosigue en su elucubración y agrega a su pensamiento la idea de que en la Tierra no hay ninguna
especie que haga ciencia, puesto que ésta es una invención totalmente humana que evolucionó por selección
natural en la corteza cerebral por una sola razón: porque funciona, aunque no es perfecta y aunque puede
abusarse de ella es una herramienta que se autocorrige y recuerda que la ciencia tiene dos reglas:

“Primera: no hay verdades sagradas; todas las suposiciones se han de examinar críticamente, los argumentos
de autoridad carecen de valor.

Segunda: Hay que descartar o revisar todo lo que no cuadre con los hechos. Tenemos que comprender el
Cosmos tal como es y no confundir lo que es con lo que queremos que sea.

Lo obvio es a veces falso, lo inesperado es a veces cierto. Las personas comparten en todas partes los
mismos objetivos cuando el contexto es lo suficientemente amplio. Y el estudio del Cosmos proporciona el
contexto más amplio posible. La actual cultura global es una especie de arrogante advenedizo. Llega a la
escena planetaria siguiendo a otros actos que han tenido lugar durante cuatro mil quinientos millones de
años, y después de echar un vistazo a su alrededor, en unos pocos miles de años, se declara en posesión de
verdades eternas.”

Sagan declara que este es un mundo que está cambiando tan de prisa que esa situación que describe es una
receta para el desastre y termina: “No es imaginable que ninguna nación, ninguna religión, ningún sistema
económico, ningún sistema de reconocimiento, tenga todas las respuestas para nuestra supervivencia. Ha de
haber muchos sistemas sociales que funcionarían mejor que los existentes hoy en día. Nuestra tarea, dentro
de la tradición científica es encontrarlos".

Por parte de la Iglesia durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVII el tema de la relación entre
Ciencia y Fe es importante y recurrente y por ello hay literatura especializada que se encuentra en
documentos que tratan estos temas:
1. Las posibilidades y límites de la ciencia,
2. La ausencia de oposición entre Ciencia y Fe,
3. El respeto y colaboración que muestra la Iglesia ante la Ciencia,
4. La necesaria colaboración de la Ciencia con la Filosofía,
5. El compromiso ético de los científicos
6. El respeto al ser humano por parte de la Ciencia y la Técnica
Es obvio que no hay un acuerdo tácito entre científicos y teólogos sobre estos temas ,sino que la discusión
que prevalece en el seno de la Comisión refleja-al igual que en todos los órdenes de la vida ,las distintas
posiciones sobre los temas tratados.
¿QUE ESPERAR DE LA COSMOLOGÍA?:

Para obtener la respuesta que inquieta a Sagan parece pertinente preguntarle a los científicos que trabajan en
ese campo y están familiarizados con el Universo desde sus particulares puntos de vista, sin embargo, no es
fácil que ni los propios cosmólogos tengan una respuesta. Por ejemplo, relata la historia que el antiguo
Parménides afirmó que: “Descubrió que el observador siempre permanece extraño a lo que observa y que el
sistema que se superpone a la realidad para observarla le pertenece a él, al observador y no a lo que
observa”.

En efecto: en los albores del siglo actual Albert Einstein acuñó la frase: “Dios no juega a los dados”, con lo
que repetía en jerga contemporánea la inquietud del filósofo eleático.

A mediados de la década pasada Stephen Hawking agregó a la aseveración einsteniana esta frase de su
cosecha: “Dios no sólo juega los dados, sino que los lanza donde éstos no pueden verse”, aludiendo
socarronamente a los agujeros negros como su eventual destino”, y a finales del año 92 el cosmólogo
chileno Claudio Taitelboim en el Encuentro de Mazapán, efectuado en Huelva, España, nos recuerda que:
"El Universo es un verdadero rompecabezas, en el que todos sus componentes están mutuamente amarrados
y si se cambia una pieza o si se la modifica el rompecabezas se echa a perder".

Lo que no dijo el cosmólogo chileno es que, pese al gran avance que significa la cosmología del Big Bang,
aún no se conocen todas las piezas del rompecabezas y si se le preguntara el por qué, de seguro su
contestación no sería más que una variante ingeniosa de las tres frases anteriores ya que lo usual - como lo
revela la lectura de la literatura sobre el tema - es que los cosmólogos suelen ocultar sus ideas metafísicas
tras juegos de palabras. Resumir el Big Bang o al génesis como explicaciones de la aparición del Universo
coloca al hombre frente a una convergencia de explicaciones - si se desea verlo desde esta perspectiva, y ya
no de frente a una disyuntiva.

Si se sobre simplifica el panorama a raíz de la prueba encontrada por el satélite COBE en junio de 1992 y las
comprobaciones posteriores (finales de 1995) la única explicación para la llamada cuestión “del comienzo
del Universo” obliga a afirmar con toda seriedad que la Teoría o Modelo Standard del Big Bang oficial más
en boga ,como explicación que la ciencia le ofrece a la Humanidad. Cierto es que quedan aún muchos
“cabos sueltos” sobre la forma en que aparecen luego toda clase de “estructuras semilla” enunciadas como
explicaciones teóricas y el paso entre éstas y las actuales estructuras observadas y catalogadas
empíricamente; pero esto no invalida la explicación cosmológica de la forma en que se inicia el Universo.
Cierto también que es durante el Tercer Milenio que algunas conjeturas que dejan el modelo Big Bang en
condiciones de ser solo un proceso de algo más vasto y complejo comienza a perfilarse con más fuerza, pero
ese tema lo abordaremos luego.

Si esto es así todas las otras explicaciones cosmológicas pasan a ser una referencia de orden histórico -
aunque de algunas de ellas se extraigan planteamientos que apuntalen el modelo del Big Bang en sus otras
facetas complementarias. Pero la situación respecto a explicaciones no científicas, esto es, a las cosmogonías
de origen religioso o espiritual no corren la misma suerte de las explicaciones científicas rivales de la
Cosmología del Big Bang, dado que la motivación para su formulación encuentra asidero no en la ciencia
sino en la religión, el esoterismo o la mística, o la simple seguridad personal cuyas motivaciones son de
distinta naturaleza y se encuentran arraigadas en las profundidades de la humanidad como constantes
universales o arquetipos, según planteara el psicoanalista Carl Jung.

Expresado de otra manera: aunque el planteamiento del Big Bang como explicación de la aparición del
Universo conocido se oficialice, las motivaciones que han dado origen a explicaciones cosmogónicas
seguirán existiendo - aunque se modifique el esquema de referencia que pasa automáticamente de un
parámetro de “eternidad” o de “siempre existencia”, a uno en que la flecha cosmológica tiene un inicio:
13.700 mil millones (millardos) de años.
CREACIÓN DEL UNIVERSO POR EL PUNTO OMEGA (DIOS)

Tradicionalmente la creación del Universo se ubica en el eje temporal, pero en el año 1994 , el cosmólogo
Frank J. Tippler de la Universidad de Tulane la presenta en el eje espacial y se fundamenta para hacerlo en
el criterio de algunos teólogos, que refuerzan su aproximación al tema, desde el punto de vista de la teoría
cuántica de campos. Tipler utiliza el concepto que había ya puesto de moda Theilhard de Chardin entre
1916-1955 y lo que busca el cosmólogo es una unión desde el ángulo de la Ciencia con la Fe. Hay que
advertir que su intento fue sumamente controvertido . Ahora bien ,sus consideraciones son las siguientes:

De acuerdo con Tipler ,quien emprende la tarea ayudado por el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg A lo
largo de los últimos dos mil años, se ha dado en la teología dos significados bastante diferentes a la
expresión "creación del Universo por Dios".
a) El primero es que el Universo físico tiene una edad finita, es decir, que el propio tiempo ha tenido un
comienzo.
b) El segundo afirma que el Universo físico no se sostiene a sí mismo en su existencia, y por tanto se sumiría
en la no existencia si no fuera por la continua acción de Dios, que lo mantiene existiendo.
De lo anterior surge una pregunta: ¿Qué tiene que decir la ciencia al respecto acerca de estos dos puntos y se
contesta asi:

Primero: No hay ninguna dificultad de tipo científico con la primera interpretación. La teoría de la Gran
Explosión (Big Bang), que es el modelo aceptado en general en la cosmología moderna, consiste
precisamente en una teoría física concreta sobre la creación del Universo físico a partir de la nada hace un
período finito de tiempo, correspondiente aproximadamente a unos 20.000 millones de años, medidos en lo
que se denomina "tiempo propio".

Segundo: La teoría del Punto Omega, aporta una forma de conseguir que la segunda interpretación sea igual
de precisa. Para ello se necesita un modelo físico de cómo podría el Universo llegar, mediante el colapso, a
dejar de existir... Ahora ya se sabe cómo producir semejante teoría.

En otras palabras, es necesariamente verdadero que existe una historia futura que lleva desde la situación
actual del Universo hasta el Punto Omega.

Y la conclusión que sigue es: por lo tanto: es necesariamente cierto que, hagamos lo que hagamos, no
podemos estar separados para siempre de Dios. Quizá el que mejor expresó esta relación lógicamente
necesaria fue San Pablo en su Carta a los Romanos: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida,
ni los ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni todo lo que haya de
más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios..."
(Romanos 8,38 - 8,39).

Similitud: La existencia necesaria de todas las historias del mundo que llevan hasta Dios es -en todos sus
detalles importantes- idéntica a la noción tradicional cristiana, llamada emanantismo, sobre la forma en que
Dios creó el Universo. El emanantismo se introdujo en la doctrina cristiana a través de Agustín de Hipona,
pero la idea procede originariamente de Platón. En su diálogo Timeo, Platón sostiene en primer lugar que
Dios quiso que toda la realidad se aproximara a Él tanto como fuera lógicamente posible.

A continuación Tipler se introduce en lo que denomina: “ Las razones de Dios” y expone:
Indaguemos, por tanto la razón por la cual aquel que estructuró e hizo traer a la existencia este Universo
actuó de tal modo. Era bueno; y en lo bueno no puede jamás surgir ningún tipo de envidia sobre ninguna
cuestión. Por tanto, careciendo de envidia, quiso que todas las cosas se acercaran lo más posible a ser como
Él. Que esta sea la causa válida por encima de todas para traer a la existencia y ordenar este mundo, es algo
que haremos bien en aceptar de boca de los hombres sabios.

Si el Primero es perfecto, absolutamente perfecto y por encima de todo, y es el comienzo de todo poder,
entonces debe ser lo más poderoso de lo que existe, y todos los demás poderes deben actuar imitándolo
parcialmente. Pero se constata que los otros seres, al llegar a la perfección, dan otros; no son capaces de
mantenerse en sí mismos; producen...¿Cómo entonces podría lo más perfecto seguir siendo auto contenido -
si bien Primigenio, el Poder de todo, cómo podría darse a sí mismo...?

No se puede imponer ningún freno a este poder, ni ninguna limitación debida a la envidia; debe moverse
para siempre hacia afuera hasta que el Universo se encuentre completado hasta en su más remota
posibilidad. Por tanto, todo viene generado por un poder inagotable que se regala al Universo, del cual
ninguna parte podrá ver sin comprobar que algo tiene en común con su ser.

Por consiguiente: El Universo emana de Dios; toda la realidad procede de Dios hacia afuera y hacia abajo,
hasta que se hayan realizado todas las posibilidades que relacionan a Dios con una criatura dada. Ante la
pregunta de por qué Dios no creó todas las cosas iguales al principio, Agustín contesta lo siguiente: "Si todas
las cosas fuesen idénticas, todas las cosas no existirían; pues la multiciplidad de los tipos de cosas que
constituyen el Universo -la primera y la segunda, y así, hasta llegar a las criaturas de nivel más bajo- no
existiría".

De seguido Tipler se plantea que hay una Frontera del Punto Omega: en este punto “tienen existencia física
necesaria todas las historias de un Universo concreto en un instante de tiempo y que lleven necesariamente
al Punto Omega”, pero agrega una condición extra : “ debe entenderse claramente que la diferencia esencial
entre el procedimiento de la creación en la teoría del Punto Omega y el punto de vista tradicional es que la
jerarquía de creación es de carácter temporal, en vez de espacial”.

Aquí hay una semejanza importante con los puntos de vista de Theilhard pues Tipler nos plantea que: si bien
el cosmos pensado anteriormente era de carácter estático este que el plantea es distinto, porque es un cosmos
dinámico y en evolución ,para lo cual se apoya en ideas de Arthur O. Lovejoy , norteamericano, especialista
en historia de las ideas, quien señala, por su parte que la Gran Cadena del Ser (Great Chain of Being )
incluye toda una jerarquía llena de seres( desde los más elementales de la creación hasta Dios mismo)
,concepto espacial que debe moverse todo en su conjunto –en el eje temporal- hacia el Punto Omega. Para
dar congruencia entre el eje espacial y el eje temporal y siempre basado en la idea de Lovejoy ,Tipler afirma
que hay un “Principio de Plenitud”, que significa la relación permanente de todos los seres con Dios ,que es
a la vez “ Generador de una Fuente perfecta infinita”.


Discusión Teórica: Para entender la propuesta de Tippler es necesario distinguir claramente a nivel global
entre el tiempo y el espacio sobre estas premisas:
a) Para la cosmología cuántica tradicional, en el Universo, no existe el tiempo al nivel físico más elemental.
La función de onda del Universo (“h”) es lo único que hay sin referencia en la función de onda a ninguna
variedad tetradimensional (M) ni a una métrica tetradimensional tipo Lorentz (g).
b) Para la ontología, no existe el tiempo, (se ha afirmado que Dios es Eterno y está en todas partes) porque
todo se encuentra sobre la variedad tridimensional espacial “S”. Y aunque sentimos el tiempo como algo que
sucede, en realidad lo que percibimos son únicamente “relaciones entre los objetos -configuraciones de los
campos físicos- en el espacio”.
En consecuencia, el concepto tiempo y la historia sólo podrían ser verdaderamente reales si las relaciones
espaciales entre los diferentes campos físicos nunca retornaran a un estado anterior.
c) En la cosmología cuántica, no existe espacio-tiempo en el que puedan modificarse las relaciones
espaciales entre los campos. En su lugar, lo único que hay son caminos (trayectorias) en el conjunto de los
(“h,F”) de todas las posibles relaciones entre los campos físicos sobre “S”. Pero basta con esto, pues cada
uno de tales caminos define una historia, un espacio-tiempo completo.

Esto quiere decir que el ámbito de la gravitación cuántica tradicional ha sido más limitado que el de la
relatividad general clásica, la cual sí engloba a todas las variedades tetradimensionales M que admiten una
métrica de Lorentz (g). Es por ello que la generalización de Hartle-Hawking, que tiene en cuenta todas las
variedades tetradimensionales M, calcula la función de onda mediante la formalización euclideana (espacio
tridimensional) de la acción de Einstein sobre la integral de camino (con la esperanza de que este
procedimiento consiga que la integral de camino sea convergente). En otras palabras, no se admite ninguna
métrica de Lorentz en el caso Hartle-Hawking. Las únicas métricas de cuatro dimensiones permitidas son
aquellas que son de género espacio (S) en todo punto.

Para Tipler, las variedades tetradimensionales que se tienen en cuenta en el caso Hartle-Hawking en realidad
no existen: sólo son construcciones simuladas que sirven para calcular, pero una vez obtenida esta función
de onda, se desechan. (Evidentemente, esto va en contra de la filosofía de la física en la interpretación de los
Mundos Múltiples, o Mundos Plurales planteada por Hugh Everett , en la que se considera que los caminos
son "entidades reales".

La razón más importante para considerar por qué “h” (función de onda del Universo) necesita ser de género
espacio, es que se suele interpretar tradicionalmente la función de onda como una amplitud de probabilidad
en un instante dado. (Una "amplitud de probabilidad" es una cantidad cuyo cuadrado da la probabilidad).
Esta interpretación exige que se diferencie claramente el tiempo del espacio: sólo este último es una variable
"cuántica real" que puede pertenecer al dominio de la función de onda. (Esta es la auténtica razón por la que
la gravitación cuántica tradicional se ha expresado siempre mediante la formulación hamiltoniana. Sin
embargo, esta distinción radical entre el tiempo y el espacio es contraria a la física de la relatividad.

Solución Teórica: Para resolver los dilemas anteriores, Tippler procede así:

1) Concentra la solución matemática sobre el dominio de la función de onda y la interpretación de ésta, para
obtener su evolución únicamente a partir de la condición de contorno.
2) Parte del supuesto que el dominio de la gravitación cuántica es el conjunto de todas las variedades de
cuatro dimensiones que admiten una métrica de Lorentz (g); en donde el dominio es el mismo que el de la
relatividad general clásica pero no de la relatividad cuántica.
3) Demuestra mediante un teorema que todas las variedades tetradimensionales que admiten una métrica de
Lorentz, admiten también (una foliación de codimensión unidad). Esto sólo significa que la variedad
tetradimensional del espacio (S) puede expresarse en función de un "hojaldrado" (capas) de variedades
tridimensionales.

Explicación física: Para facilitar al lector su propuesta teórica, Tippler porcede a hacer un simil físico que
permite visualizar su teorema y dice:
a) Considérese este conjunto de variedades (referidas al hojaldrado) como si fuera una "pila de galletas muy
finas, superpuestas una a la otra". Cada elemento perteneciente a la fila -es decir, cada galleta- se llama una
"hoja", y toda la pila es la "foliación".
b) En condiciones generales, se pueden encontrar foliaciones tales que las hojas consecutivas de la foliación
definen instantes diferentes de tiempo. En este caso, la foliación se puede escribir S(t), en donde esa
expresión matemática representa la variedad tridimensional cuyo parámetro tiene el valor t.
c) Se sabe que existen foliaciones de este tipo en los espacios-tiempos que no son estables causalmente. (De
forma aproximada, un espacio-tiempo "globalmente hiperbólico" es aquel que es totalmente determinista; un
espacio-tiempo "causalmente estable", como su nombre indica, es aquel en el que la causalidad no se
destruye si se modifica ligeramente: la causalidad es estable).
d) Esta foliación tendrá una métrica h(t) -que podrá ser o no de género espacio en todo punto de S(t)- que se
induce de la manera habitual a partir de la cuatrimétrica g sobre la variedad tetradimensional M.

Método: El abordaje matemático, según explica Tippler, consiste en:
1) Dejar que el dominio de la función de onda del Universo esté compuesto por S(t) y los campos F(t) y h(t)
que se inducen sobre S(t) mediante el procedimiento habitual de proyección de los espacios-tiempos
englobadores (M,g). = La dependencia funcional puede expresarse como (h(t),F(t), S(t).
2) A toda colección de (h,F,S) que no se pueda representar como campos inducidos sobre la hoja de una
foliación de algún espacio-tiempo se le asignará (h,F,S)=0.
3) Y al contrario, existirán en general muchos espacios-tiempos (M,g) que admitan la misma (h,F,S). Entre
estas habrá unas pocas (o posiblemente ninguna) cuya c-frontera del futuro (definidos de alguna manera el
"pasado" y el "futuro") es un punto aislado.
El resultado mediante este método de cálculo deja un punto aislado que queda ubicado en el futuro,al que
Tippler lo denomina "Punto Omega" y este manifiesta las siguientes características:
1) La función de onda del Universo es aquella función de onda en la que todos los caminos de fase terminan
en un Punto Omega (futuro); la vida continúa en el futuro para siempre, a lo largo de todos y cada uno de los
caminos de fase, sobre los que evoluciona hasta alcanzar el Punto Omega.
2) Para dotar a esta condición de contorno de significado físico, es necesario definir la "vida" de un modo
exclusivamente físico.
3) La condición de contorno de Hartle-Hawking no verifica la condición de contorno del Punto Omega: al
final, la vida terminaría por extinguirse a lo largo de todos los caminos de fase en el Universo cuántico de
Hartle-Hawking.
4) Hartle ha indicado que una de las cosas que una condición de contorno para la función de onda del
Universo debe cumplir -para ser aceptable- es que pueda explicar la existencia de los caminos clásicos). Sin
embargo, hay muchas funciones de onda para las que los caminos de fase -las historias de máxima
probabilidad- no se aproximan mucho a ninguna de las soluciones de las ecuaciones clásicas de Einstein; por
tanto, no existen caminos clásicos.
5) Para el caso de estas funciones de onda, la historia que observamos sería muy poco probable, y esto no es
muy plausible. Si se admite la condición de contorno de Hartle-Hawking, se puede demostrar que los
caminos de fase dan lugar a a la homogeneidad e isotropía. En consecuencia, para la condición de contorno
de Hartle-Hawking se justifica la existencia de caminos clásicos gracias a la autoselección "antrópica"
(concepto que había sido adelantado por varios físicos ,entre ellos ,Brandon Carter en 1973, el propio Tipler,
y J.D. Barrow en 1986 y se conocen dos variables, una débil y otra fuerte)

De acuerdo al razonamiento de Tipler, el caso de la condición de contorno del Punto Omega, la existencia de
caminos de fase que admitan la vida es básico para la propia condición de contorno, porque el desarrollo y la
existencia continuada de la vida es una condición necesariamente lógica y previa. Si hubiera un camino de
fase en nuestro actual (h,F,S) en el que no pudiera continuar la vida, el Punto Omega no podría existir.

6) Al analizar la situación desde la perspectiva del principio antrópico débil se ve que, si las leyes físicas se
desvían mucho de las leyes de la física clásica entre dos instantes sucesivos, no podríamos seguir viviendo;
por tanto, la condición de contorno del Punto Omega exige que al menos de algunos caminos de fase se
puedan deducir las historias clásicas reales en las que de hecho evolucionamos.

7) Si se construye un modelo simple cosmológico y cuántico del Universo de Friedman, en el que todos los
caminos de fase son caminos clásicos que finalizan en un único punto c-frontera. Sin embargo la vida no
podría sobrevivir en un Universo de Friedman con un tamaño arbitrariamente grande en el momento de la
expansión máxima, por lo que quedan descartadas muchas historias debido a la condición de contorno del
Punto Omega.

8) Si se construye un modelo simple, cosmológico y cuántico del Universo de Friedman cuyo radio en la
expansión máxima existe solo durante un período de tiempo demasiado breve la vida no puede desarrollarse
en ellos. De manera similar lo mismo sucede con la condición de contorno del punto Omega (las historias en
las que el tamaño máximo es demasiado grande o bien demasiado pequeño, quedando eliminadas).

9) La formulación matemática concreta de la condición de contorno del punto Omega la expresa Tippler en
su obra en un "Apéndice Científico" y parte de la conjetura que aunque no puede demostrarla, su
formulación da, efectiva y realmente una función de onda (única) para el Universo, lo que para el cosmólogo
tiene una consecuencia de carácter teológico: la función de onda única del Universo es la representación
matemática del concepto cristiano de la Tercera Persona de la Divinidad, esto es: el Espíritu Santo.

Argumentación de sustento: Supóngase que la condición de contorno del Punto Omega diera lugar a una
función de onda única. Esto significaría que las leyes de la física y toda entidad que existe físicamente serán
generadas por el Punto Omega y sus atributos de vida. (Estos atributos determinan la función de onda del
Universo) la cual determina a todo lo demás, es decir todo queda subordinado a esa función de onda única (
el espíritu Santo).
1) En toda interpretación y para toda condición de contorno, la función de onda del Universo es el único
campo que da lugar a todos los restantes campos. Esto es, de él emanan los campos electrodébiles, los
campos de gluones, los de quarks, los de leptones, en resumen, todos los campos físicos habituales que la
física ha logrado determinar Al aplicar la condición de contorno del Punto Omega, este campo “supra
determinante” se personaliza. Por tanto, se tiene un campo físico ubicuo que da lugar a todo lo existente, que
da vida a todos los seres vivos, y que él mismo está generado por la vida que en última instancia define.


Refuerzo Teológico: En varios artículos, el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg ,de quien emanan las ideas
de orden espiritual que Tipler trata de definir teórica y matemáticamente, ha sugerido que existe un "campo
físico todavía no descubierto, un campo que está en todo y que puede ser considerado como la fuente
trascendente de la vida. Mi afirmación dice Tippler es:
a) Que la función de onda con la condición de contorno del Punto Omega constituye un buen candidato para
ser este campo". La condición de contorno del Punto Omega requiere explícitamente que la función de onda
obligue al Universo a que en él surja la vida, y que esta vida continúe hasta el punto Omega. Por tanto, al
tener en cuenta la condición de contorno del Punto Omega, la función de onda del Universo trae a la
existencia a la vida, y la mantiene en ese existir.

b) Además, la función de onda del Universo no se limita a los seres vivos, sino que se encuentra en todos los
sitios. Tiene la virtud de la “auto trascendencia”, como lo define Pannenberg: la cual consiste en ser a la vez
la actividad de un organismo y la consecuencia de un poder que constantemente eleva a ese organismo más
allá de sus límites, otorgándole por tanto la vida..
c) En los textos bíblicos, esta fuerza generadora de vida es el Espíritu Santo. Por consiguiente, existe una
coincidencia de la función de onda del Universo ,sujeta a la condición de contorno del Punto Omega, con el
Espíritu Santo..

Resume Tipler : Afirmo que esto es razonable, ya que, como he explicado anteriormente, una función de
onda es el campo que está en todas partes y que crea y sirve de guía a todos los campos físicos observables
directamente; además, la función de onda se personaliza gracias a la condición de contorno del Punto
Omega. En consecuencia, la función de onda del Universo a la que se impone la condición del Punto Omega
consiste en un campo invisible omnipresente, que guía y da lugar a todo ser, y que en último caso está
Personalizado .Y estas son las atribuciones que caracterizan habitualmente al Espíritu Santo .

Y agrega en apoyo a la tesis de Theilhard de Chardin: Se podría también identificar la función de onda del
Universo, constreñida por la condición de contorno del Punto Omega, con lo que Theilhard denominó la
"energía radial ,esto es : un espíritu que inunda todo y es el motor de todos los procesos materiales,
llevándolos más allá de sí mismos, a lo largo de un desarrollo de progresiva espiritualización, hasta
converger en la unificación en un centro de unidad perfecta, el cual dará fin al proceso evolutivo y con ello
demostrará ser la auténtica causa de su dinámica".

Tipler subraya la propuesta de Chardin diciendo que : "Se trata precisamente de lo que hace la función de
onda del Universo sujeta a la condición de contorno del Punto Omega. Según esta condición, la estructura de
los caminos de fase (en concreto, su futuro último) da las probabilidades específicas -es decir, existe una
pauta a seguir, pero no un control férreo- para todos los caminos. El futuro último guía a todos los presentes
hasta sí mismo. Pero esta orientación no es determinista."


COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE THEILHARD Y TIPPLER

Por tanto , respecto a la teoría del Punto Omega debida al jesuita Theilhard de Chardin el único análisis
físico-matemático de su propuesta se debe al cosmólogo Frank J. Tippler quien hizo su doctorado en 1976
sobre Relatividad General Global con Stephen W. Hawking y Roger Penrose.

En la Cosmogonía de Theilhard la evolución no culmina con el Hombre; de la biosfera, se pasa a la vida
pensante (Homo Sapiens) y su planetización le lleva a un nivel cognitivo conjunto, y en un futuro lejano, la
energía radial será la más importante frente a la energía tangencial, porque se independiza de ésta. Así: la
noosfera dará lugar a un ser omniscente, denominado el Punto Omega que es el objetivo último del árbol de
la vida, y en particular de su “rama exploradora”: la especie humana.
En palabras de Chardin: “Así, será el fin y la realización del espíritu de la Tierra. El final del mundo la
completa internalización sobre sí misma de la noosfera, que habrá al mismo tiempo alcanzado el límite
absoluto de complejidad y profundización. Al final del mundo la destronización del equilibrio (de la Muerte
Térmica), separándose la mente, por fin completa, de su soporte material, para que a partir de entonces
repose plenamente en Dios-Omega”.

Tipler estima que el párrafo es muy lirico para sacar conclusiones, pero lo intenta con estas deducciones:
1 ) Omega permite que la humanidad pueda escapar de la muerte en general, y en concreto de la Muerte
Térmica: ¿Qué sentido tiene descubrir un objetivo en el tren de la evolución, si de manera segura puede que
ese objetivo algún día se reduzca a la nada? En orden a satisfacer los requerimientos últimos de nuestro
actuar, Omega debe ser independiente del colapso de las fuerzas que han tejido la evolución...Por tanto, hay
algo en el cosmos que desafía a la entropía..
2) Omega se encuentra en el futuro final, no dentro del tiempo, sino en la frontera de todo tiempo futuro; y
es el límite de todas la secuencias temporales que terminan en él: el propio Omega es el final del todo el
proceso, en tanto en cuanto es la culmen del movimiento de síntesis que se encuentra dentro de él.
Omega es parecido a la singularidad existente en la punta de un cono (por esto se califica a Omega como un
“punto que sólo puede surgir en un sistema geométrico finito y acotado, como por ejemplo la superficie de
la Tierra, porque sólo en un entorno así estará el hombre obligado a sumirse en el Punto Omega: sólo es
infinito un sistema acotado, y por tanto sólo en esta clase de sistemas será posible la comunicación entre el
ser humano ,ultimo eslabón de la cadena de la evolución y el Punto Omega .

Tipler nos recuerda que el concepto “fuerzas de compresión” propuesto por Theilhard son las fuerzas
sociales que surgen en los seres humanos que se comunican entre sí y debe ser esta comunicabilidad sin
trabas la que lleva a la Humanidad hacia el Punto Omega El mundo acotado de Theilhard era la Tierra en su
finita extensión. No creía que los viajes espaciales serían un elemento importante para la evolución futura de
la Humanidad. Incluso, según se desprende claramente del párrafo anterior que si la Humanidad pudiera
salir de los confines de la Tierra, probablemente jamás se uniría en el Punto Omega. Ahí hay un error de
concepción de Chardin quien no conocía –en su tiempo- que el Universo es un conjunto cerrado. Tampoco
sabía que por ser cerrado permitiría escapar de la Muerte Térmica.

Finalmente Tippler admite los siguientes puntos:
a) Aunque la obra de Theilhard haya inspirado el nombre de la teoría del Punto Omega, el contenido real de
la misma fue inspirado por el extraordinario artículo de 1979 escrito por el cosmólogo Freeman Dyson,
titulado Time Without End: Physics and Biology in an Open Universe (El tiempo infinito: Física y Biología
en un Universo Abierto). Se trata de un trabajo importante porque ha sido el primer intento, empleando las
leyes conocidas de la física, de calcular rigurosamente lo que deberá hacer la vida para sobrevivir
eternamente; por ello: en donde Theilhard especular, Dyson realiza cálculos. En sus cómputos matemáticos
estableció sin posible duda que es muy difícil sobrevivir indefinidamente y que esto no puede suceder en
cualquier Universo.
b) Dyson funda asi la disciplina de la “teología física”, pues esta misma dificultad significa que el postulado
de la Vida Eterna tiene implicaciones experimentales medibles: sólo podrá ser cierto si en nuestro propio
Universo se dan determinadas propiedades muy especiales y admite haberse inspirado en un artículo de
1977 del astrofísico musulmán Jamal Islam, quien calculó la cantidad de materia que evolucionaría en
aquellos Universos que siempre se expanden. Sobre esa base , Dyson se planteó lo que tendría que realizar la
vida para existir a base de la materia que se comportase de esa manera.

Y Tippler termina su obra haciendo filosofía sobre el eventual fin del Universo si es cerrado y difiriendo del
punto de vista de Freeeman Dyson para quien no habría escapatoria alguna para el ser humano en el futuro.
Tipler por el contrario estima que en un universo cerrado , quizá exista una débil esperanza de sobrevivir. Si
se supone que descubrimos que el Universo es por propia naturaleza cerrado y por tanto condenado a morir,
¿sería posible, mediante una intervención inteligente, transformar la materia en radiación para que fluyera en
ciertas direcciones a escalas cósmicas, y así romper el carácter cerrado del Universo y convertirlo en abierto,
modificando por tanto la topología del espacio-tiempo para que sólo una parte se colapsara, mientras que la
otra se expandiera indefinidamente?

Si tiene lugar el colapso de un Universo cerrado, si la gravedad siempre es una fuerza atractiva, y si es
válido el determinismo, entonces cada parte de todo el Universo, sin excepción, se colapsará en un tiempo
propio finito hasta alcanzar un volumen nulo, llegando a la vez la temperatura hasta el infinito. En tales
condiciones: no habría manera alguna en que la vida pudiera detener este colapso.

Pero detener el colapso es la última cosa que querría hacer la vida. Será el mismísimo colapso del Universo
el que permita que la vida pueda continuar eternamente. La equivocación de Dyson ha sido suponer que el
colapso tendría lugar con la misma celeridad en todas las direcciones. Caso de ser así, desde luego
significaría el fin definitivo de la vida; pero esto no tendrá lugar. Debido al caos en las ecuaciones de
Einstein, el colapso con la misma rapidez en todas las direcciones es un fenómeno muy inestable, y por tanto
muy poco probable en la historia futura.

El colapso a diferentes velocidades en distintas direcciones ( “cizalladura gravitacional”) da lugar a
diferentes temperaturas en distintas direcciones, y esta diferencia de temperaturas aporta la energía necesaria
para la vida. si la temperatura no tiene límites, entonces habrá energía infinita. Si la temperatura es finita,
quiere decir que la energía es finita. Por supuesto, la vida tendrá que modificar su forma para poder
sobrevivir las temperaturas siempre crecientes cuando se aproxime el Punto Omega.

Dyson (al igual que Theilhard) ha acertado al considerar que la vida es una manifestación de la complejidad,
así como al sostener que la escala de tiempos adecuada no es el tiempo propio, sino el ritmo al que la vida
tiene nuevas experiencias.


EL CONOCIMIENTO DE DIOS

Como este cambio de parámetros es ni más ni menos que la aparición de un nuevo paradigma universalista:
¿El Gran Paradigma Físico? que tiene implicaciones de toda naturaleza en la Humanidad, es conveniente
hacer un examen de la situación de los movimientos religiosos y los planteamientos esotéricos que tienen
como común denominador la búsqueda del Absoluto como arraigo superior que explica la presencia del
Universo y dentro de éste, más propiamente de la humanidad. Es obvio que la tarea no es fácil si se desea
hacerla desde una posición ecumenista, porque se sacrifica en el intento “matices diferenciadores”
importantes; pero con la advertencia de que ésta es una sobre simplificación necesaria se salva -
aparentemente - el escollo.


Los avances en el estudio de la mente apenas han comenzado con nuevos paradigmas neuro anatómicos -
fisiológicos en los últimos veinte años, y no se vislumbra aún una propuesta que pueda ser fácilmente
aceptada. Los resultados en el desciframiento de la forma en que funciona la mente es posible que den paso
a una mejor comprensión de la forma en que el ser humano se plantea - y resuelve - el enigma de un ser
superior: La Divinidad Creadora que llama Dios.

Sin embargo, los nuevos conocimientos acerca de nuestra mente tienen un fuerte acento tecnológico y
muestran un alejamiento de la ruta científica (en su acepción más pura), pero ni siquiera es por esa vía
mediante la cual es posible acceder al conocimiento de Dios; como ya lo demostrara en su oportunidad el
propio Kant en su “Tratado de la Razón Pura”, dejándonos - de consuelo - un método en su obra “Al Tratado
de la Razón Práctica”. Pese a las aseveraciones de Kant, el ser humano ha seguido buscando acercarse a una
forma que le permita entender el misterio. Desde que se ha podido reconstruir, por distintas vías, las formas
del conocimiento de la humanidad, estas se han agrupado y sistematizado en métodos que pueden reducirse
a categorías representativas:
1) La magia es una de ellas y a razón del advenimiento de las nuevas corrientes de corte orientalista, visibles
en la “Nueva Era”, ha recobrado cierta vigencia de la cual son buenas muestras el reconocimiento de las
prácticas naturalistas, chamanicas a las que se acercan con esperanza los sectores deprimidos socialmente en
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Dios y la ciencia en la cosmología

  • 1. Dios y la Ciencia en la Cosmología Hemos pasado revista a las principales ideas salidas de la cosmología científica (ardua, rigurosa, llena de formulismos matemáticos y en verdad poco comprensible para el gran público general) así como a las principales ideas emanadas de soluciones cosmogónicas intentadas desde el ángulo de la teología. No hemos incursionado-adrede en las múltiples escuelas de pensamiento filosófico, porque todas son construcciones muy abstractas, con sus propias terminologías que inducen a mas confusión y la verdad sea dicha, porque ninguna escuela filosófica ha tenido éxito en la tarea compleja de penetrar en los entresijos del nacimiento del Universo. En medio de esos forcejeos de las ideas plasmadas en torno al tema Universos y sus dudas hemos tratado de ser “neutrales” tarea difícil de por sí, pues la vida impone una opción de pensarla y por tanto de explicarla , aunque la labor no culmine en el éxito. En esa disyuntiva he colocado todo el material que a lo largo de los años llegaba a mi conocimiento, lo asimilaba y trataba de darle coherencia dentro de mí mismo, previo a tratar de explicarlo a otros. Ignoro si he tenido éxito en esa tarea. Imagino que no. Pero una respuesta negativa nunca es un valladar para continuar el trabajo. Así que ahora en este nuevo capítulo intentamos poner nuevas ideas que : o contradicen lo escrito anteriormente o lo refuerzan o lo modifican con sus propias argumentaciones. Así que retomemos lo que queda trunco en el año 2000 y veamos qué hay de nuevo en el horizonte, aunque para ello sea preciso retroceder un poco. Luego retomaremos la senda cronológica que nos habíamos impuesto. Nos interesa-por ahora-incidir de nuevo en el pensamiento que a nuestro juicio ha sido más impactante :una visión científica agnóstica y una visión científica fideista (aunque la segunda sea más bien una visión casi mística).Pero es que a mi buen entender eso es lo que caracteriza el tercer Milenio: por una parte el fortalecimiento de las explicaciones científicas, aunque colidan nuestra razón y por la otra el auge del pensamiento cuasi- místico que no va a tono con nuestra razón. Muchas de las ideas en boga en esta parte del Tercer Milenio han nacido en otras épocas, pero su eclosión al gran público es tardía en buena parte porque el fenómeno de la comunicación cibernética no ha tenido la misma presencia en todos los países Expresado más concretamente: tal parece que la razón no es la ganadora en estos primeros diez años de transcurso del Tercer Milenio y a ello no va a ayudar tampoco la popularización de las computadoras personales dedicadas a menesteres menos trascendentales. Hay también otro problema: usualmente los jóvenes que utilizan computadoras para buscar información solo extraen lo que les interesa, sin ninguna profundización ni inserción histórica de lo que están buscando. Para proveer un servicio gratuito que les permita ubicarse en contexto en torno a las preguntas cruciales que intenta dar la cosmología y las cosmogonías, aquí se ofrece-como en muchos otros blogs y sitios especializados esa visión complementaria. En esta sección volveremos sobre algunas de las conclusiones ofrecidas en Universos: Los Rostros de Dios , las volveremos a ubicar en sus contextos históricos más recientes y esto permitiría , a partir del año 2010 ofrecer solamente complementos específicos. Una reflexión final: hay muchos autores calificados , pero ya es minoritario el número de quienes buscan libros y revistas y aunque a algunos les parece que las teorías en boga fueron hechas el día de hoy ,más de uno se sorprendería si se les muestra que no es asi: el pensamiento viene en revolución desde aproximadamente los años 60 del siglo pasado y lo demostramos con algunas citas . Hoy día (como siempre ha sido) somos tan solo herederos de la investigación efectuada en el pasado o de las intuiciones de algunos seres privilegiados. Las propuestas originales y revolucionarias de hoy día se hunden (como fue también en el pasado ) en investigaciones previas. Quizá algunos nos sorprendan con propuestas
  • 2. auténticamente paradigmáticas. Si ello llegara a ocurrir la intención en este Blog es de comunicarlas. Hagamos el repaso prometido: Visión Científica Agnóstica.- En su primera obra de divulgación “Breve Historia del Tiempo” (1988) el cosmólogo inglés Hawking dice: “Si descubriera una teoría completa, con el tiempo trataría de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos, y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos... seremos capaces de tomar parte en la discusión de porqué existimos todos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios” Visión Científica Fideista.- El jesuita francés Pierre Theilhard de Chardin, paleontólogo y geólogo, planteó una postura similar, desde 1916 hasta 1955 (fecha de su muerte) en 40 obras póstumas, de las cuales “El Fenómeno Humano” (1938), es quizá la más debatida porque - además de expresar una inquietud similar para la posteridad - también adelantó su propia respuesta concreta en una teoría completa (híbrido de ciencia y espiritualidad) que recibió el nombre de “Fenomenología Humana” la cual conduce a dar una salida a la crucial pregunta del cosmólogo inglés. El concepto Dios para el cosmólogo Hawking, agnóstico, es simplemente una fuerza cósmica; el concepto Dios para el teólogo-científico Theilhard es, además, un Dios Salvador, un Dios personal. El inglés tiene una seria limitación para expresar sus ideas porque el avance de su dolencia amiatrófica le ha ido cercenando la capacidad de comunicar sus ideas; el francés tuvo una seria limitación para comunicar sus ideas, por haberse enfrentado a las autoridades eclesiásticas, habiendo sido desterrado y refugiado en el trabajo paleontológico; de allí que la divulgación de sus ideas sea póstuma. El reconocimiento del inglés es de carácter mundial y goza de amplio prestigio entre los círculos científicos y su obra de divulgación fue un “bestseller” que él mismo reconoce ha sido adquirido por muchos que ni siquiera conocen de la materia, por “snobismo”. El reconocimiento del francés es también de carácter mundial, aunque sus ideas circularan primer subrepticiamente impulsadas por sectores liberales, luego cobran fuerza desde hace bastantes años y han permanecido en situación latente, hasta que a mediados de los noventa con las teorías de la “complejidad” y la “información”, se le vuelve a dar reconocimiento en los círculos científicos de vanguardia, aspectos que aun no calan en la ciencia oficial ,por considerar que todo lo que huela a “holístico” es superstición y pseudo ciencia. Los planteamientos de ambos obedecen a las peculiaridades de sus disciplinas. En el caso de Hawking su idea central se enmarca en un proceso evolutivo en el que el cosmólogo enfatiza primordialmente la etapa primigenia: la aparición del Universo y condiciones iniciales de este acto; en cambio Theilhard -aunque inicia el proceso en el mismo punto: creación del Universo y su evolución en los aspectos de la vida humana y en su destino final. Cuando el jesuita Theilhard escribe, debe recordarse que está en pleno auge el debate entre un Universo estacionario (por lo tanto eterno) y un Universo fundado en un origen: pero ese debate no trasciende a círculos lejanos a las preocupaciones de los astrónomos cuando el cosmólogo Hawking escribe ya la teoría del origen del Universo, está considerada como la explicación correcta -aspecto que Theilhard no conoció porque su muerte se produjo en 1955 antes de que se encontrara la primera prueba para la teoría de la Gran Explosión en 1965, de manera que toda su hipótesis es el resultado de la intuición y la fe religiosa caso contrario de Hawking, fundamentado en su intuición y fe en el razonamiento matemático. No distante esta crucial diferencia Hawking que enfatiza en el punto Alfa, desea conocer el pensamiento de Dios para que triunfe la razón humana y Theilhard que hace énfasis en el punto Omega, para darle sentido a la vida, por lo que ambas tesis se necesitan una a la otra para complementarse entre sí, de acuerdo con la visionaria frase de Einstein acerca de que la Ciencia sin la religión es coja y la religión sin ciencia es ciega o viceversa, pues para el caso da lo mismo, pues no se trata de emitir un criterio científico ,sino tan solo una opinión que refleja la complementariedad de ambos métodos de conocimiento que se asientan no en la experimentación sino en la intuición.
  • 3. El pensamiento de Chardin conlleva - fundamentalmente - a una moral cósmica, que le da sentido a la Creación coexistente con toda la Evolución, puede desglosarse en varias etapas secuenciales que tiene un Eje Cósmico que Theilhard, en su condición de sacerdote denomina “Eje Crístico” , pero que establece una proyección teleológica, sin caer en el “fijismo”, sino que coincide con las tesis biológicas contemporáneas, dejando espacio a la evolución humana (heredera de la evolución física) que se abre paso por el uso libre de la información contenida en el ADN (ácido desoxirribonucleico ) de los genes, una de las maravillas de la creación. FENOMENOLOGÍA HUMANA Este planteamiento de Theilhard es calificado de “romántico” y “simplista” en círculos científicos positivistas y materialistas, o bien de “herético” en círculos eclesiásticos católicos oficiales, y es para la mayoría salvo, para algunos círculos de intelectuales católicos que se nutrieron con sus planteamientos en las décadas de los 60 y 70. La tesis evolucionista que aparece en su obra “El Fenómeno Humano” describe un proceso que se formula en cinco fases consecutivas. Aunque desde el inicio de la obra se han adelantado algunos criterios sobre su pensamiento, aquí se sistematiza lo que nos interesa particularmente resaltar en este capítulo: Primera fase (Pasado Remoto) Es la primera fase en la que el Universo que nace de un acto divino creador o Alfa evoluciona pues no solo la vida surgió gradualmente, sino que la Tierra tiene su origen en un sistema en que la historia de la vida y de la Tierra es un fenómeno ascendente en que la evolución toma una forma de crecimiento recurrente, en el que estarán presentes la multiplicación, la progresión y la irreversibilidad. Hay multiplicación porque en la naturaleza la acumulación tiende a comprender la complejificación y cuando la materia se acumula, se concentra, si las circunstancias son favorables (y tal concentración involucra una complejificación). También la materia (al complejificarse) adquiere un centro pero igualmente una tendencia espontánea hacia lo heterogéneo, por lo cual desarrolla un orden. A su vez la multiplicación obliga a una organización. La evolución es - en sí misma - un crecimiento progresivo en el que la vida se desarrolla en dirección de la autonomía del individuo y en el que el progreso - hacia una mayor independencia del medio ambiente externo - termina en “sistemas cerrados”, dotados de cierta autonomía, con un progreso irreversible en el tiempo. A su vez la evolución es un crecimiento recurrente mediante fases que se repiten a diferentes niveles y de modo diferente. En la materia a sus niveles elementales (los electrones, protones, neutrinos, mesones y quarks - por ejemplificar algunos) presentan diferentes formas de existencia; pero estas partículas convergen a diferentes niveles de organización y terminan en un sistema relativamente estable: el átomo, que ya es una emergencia (algo nuevo) puesto que forma una entidad completamente diferente a la que presentaría una simple acomodación o yuxtaposición de partículas elementales. A su vez, a nivel del átomo, la materia ha divergido nuevamente por difracción en los átomos que constituyen la “tabla periódica de los elementos” pero vuelve a entrar en acción la convergencia, para pasar a la forma de moléculas y de estas se originan los compuestos macromoleculares de toda naturaleza, entre los cuales cabe distinguir un tipo especial, la molécula de la proteína, especialmente de la proteína compleja que posee el poder de autoreproducción, gracias a la facultad autoreplicante del ADN, que se fundamenta en la formación que carga. Las proteínas, a su vez, forman un vasto Universo divergente, pero estas macromoléculas han convergido para dar nacimiento a la célula, que representa, por lo tanto, una nueva emergencia. La célula, a su vez, ha divergido en los organismos unicelulares, que a su vez han convergido formando primero “agregados” (capaces de llevar una existencia independiente); para formar más tarde “metazoos” que emergieron de una forma intermedia de convergencia, en donde si bien cada célula sigue siendo la unidad básica, son diferentes, puesto que constituyen órganos diferenciados y ello da como resultado la emergencia de una entidad superior.
  • 4. Así, la historia del Universo es un crecimiento recurrente que pasa por diferentes fases (y diferentes niveles) en que si bien es cierto hay continuidad en las fases, existe además diferencia total en cada nivel. Segunda Fase (Pasado Reciente): El Hombre es la culminación de la evolución de la materia por el proceso descrito, y es, el mejor organismo dispersado por el globo, el más cosmopolita y el que morfológicamente es menos especializado y por ser un ser de desarrollo más lento, ofrece vastas posibilidades de educación. En el hombre con un sistema nervioso y un cerebro altamente desarrollados se dan dos funciones: a) asimilación (como en los vegetales); b) acciones motoras (como en los animales); y una función dominante: la de la información, que - en el sentido cibernético de la palabra - le permite convertirse en una especialidad, pues la información sobre la información realimenta la función y le permite ascender, superando las otras dos funciones basales. Tercera Fase (Presente): El Hombre actualmente es la cima de la evolución, pero cabe aplicarle las leyes del crecimiento recurrente, que indican que la Humanidad está pasando por una fase particular de “Planetización Humana”, Y pese a la divergencia y a la tendencia espontánea a divergir, que se asientan en las funciones basales, predomina la convergencia gracias al manejo de la información. Así, la acumulación de hombres los ha unido casi necesariamente pero, a su vez la planetización dominante es la tendencia a unirse en una sola comunidad por medio del desarrollo de los medios de comunicación y las interdependencias económicas, técnicas y culturales para crear una nueva entidad humana de mayor conten8do comunitario. Cuarta Fase (Próximo Futuro): De la acumulación comunitaria se pasa a un punto crítico de reflexión transitoria la concentración: la Humanidad, impelida a la planetización (actualmente conocida como “globalización”), desde ahora interioriza esta planetización, puesto que la aparición de la conciencia señala una auténtica línea divisoria en la historia del mundo, una transformación tal que la materia empieza a escapar de si misma. El hombre, elevando su nivel de conciencia pasa a ser responsable de la continuación de la evolución, pues ya no basta que la acepte pasivamente; sino que debe reconocer que esta evolución esta bien fundamentada y debe tener la voluntad de completarla y, por consiguiente, aceptarla e impulsarla como un proceso de fraternización y socialización creciente para convertirse en una prolongación de la evolución biológica en un estadio superior. Quinta Fase (Futuro Distante): Está constituida por la completa emergencia de la Humanidad Planetizada hacia el punto al cual tiende la historia del Universo: el Punto Omega. Para interiorizar esta unificación, los hombres deben estar dispuestos a unirse. Debe haber un foco de evolución, un punto de Omega que debe ser un foco de evolución espiritual inmanente al hombre. Esta fase presenta estas características: Para justificar el impulso vital de la humanidad, el individuo, que ha pasado a ser persona, debe ser trascendente, superando al hombre simple y que por lo tanto debe estar situado en otro nivel, por lo que “el foco de la trascendencia” debe ser la fraternidad (el Amor) que constituye claramente un punto de emergencia de perfección realizada. Así se efectúa una “ultrahumanización” en el que la humanidad alcanza un segundo punto crítico de reflexión y un punto crítico de socialización; pero dado que esta ultrarevolución se produce en un medio ambiente reflexivo, solo puede ser una “autorevolución”, es decir, un acto consciente y por lo tanto de Amor Total. Es de carácter dialéctico, puesto que en el plano de una Fenomenología científica el punto Omega es conjetural; y porque el paso entre el polo superior de conciencia de la humanidad al Omega, presupone tanto una “revisión”, como un punto de “aniquilación”. Eje Cósmico: El método de pensamiento de Theilhard es estricto y original; es una propuesta unitaria generalizada y extrapolada en la búsqueda de darle un sentido a la evolución, pero no es una metafísica, tampoco una teología; ni una ciencia. Este método de pensamiento demuestra que el tiempo es “inteligible”, puesto que este - aún sin dejar de ser la dimensión natural de la creación - es además el vehículo de la emergencia, obedece a un proceso dialéctico y representa un medio ambiente convergente. Theilhard, sin embargo, no se queda en la asepcia filosófica; adquiere un compromiso de orden teológico y plantea un
  • 5. “Alfa - Omega”, en el que permite ir hacia lo divino conforme se va evolucionando y progresando lo que permite a la creación tener un sentido - a la vez - que una libertad en la búsqueda del Omega. La intuición de Theilhard consiste en advertir que la totalidad de los objetos se organizan a lo largo de un eje: el tiempo, que es el marco dentro del cual los fenómenos se desarrollan pero este marco no es un receptáculo neutral e indiferente sino que está orientado, polarizado -como un vector- para hacer que la realidad organizada tienda hacia su máximo, pero no condicionado en los caminos que toma la evolución, (salvo la que le lleva hacia el ascenso constante de la materia informada). Por lo tanto, la evolución adquiere estas características: 1) Se inicia en la afirmación de un punto Alfa y va hacia Omega, que en el pensamiento cristiano existe para evitar caer en el panteísmo del Dios - que - se - hace - a - si - mismo; pero entre Alfa y Omega hay una tensión y debe existir toda una serie de intercambios. En este punto Omega de la convergencia natural de la humanidad con todos sus atributos encontramos también al Cristo Omega Cósmico o Universal. Así la Cristología tendrá el papel de una realidad que impone un significado al Cosmos: el papel de una realidad revelada y reveladora. De ser el punto Omega Cristo pasa a ser el sentido de toda esta evolución y se convierte, por lo tanto en el eje mismo de esta evolución. 2) El mundo no es un realidad virtualmente separada de su Creador. Se trata de una Cristología proyectada del Alfa al Omega. En la práctica, la impaciencia escatológica entra en conflicto con la paciencia infinita del tiempo en la producción de lo que es finalmente producido. Así, para el Nuevo Testamento el tiempo histórico humano es uno en el cual no parece que ocurra gran cosa, mientras que, para la ciencia, por lo contrario, en el tiempo siempre está ocurriendo algo. Esta situación plantea una escisión real ya que si el espíritu del cristianismo debe permanecer fiel al Querigma (advenimiento de la Buena Nueva) debe esperar con impaciencia el retorno de Cristo; pero cuando se trata de entenderse con la Ciencia, debe pensar en términos de cientos de siglos. 3) Para reconciliar y superar dos diferentes concepciones del tiempo, Theilhard propone a Cristo como el elemento animador cosmológico, que se inserta asimismo en la Historia, que la superanimará y que la tomará a su cargo. El filósofo francés Claude Cuenot estima que Theilhard, con su visión cosmogenética ha planteado una nueva encrucijada que permite dejar a un lado los falsos problemas que angustiaban inútilmente a los teólogos y por lo tanto han impedido un acercamiento con los planteamientos científicos, bien intencionados acerca del Cosmos: "Desde luego que surge la pregunta ¿Puede este Cristo que vivió en un momento dado en una parte del mundo mediterráneo sobreanimar la evolución no sólo del Planeta Tierra, sino del Universo entero y aún de hipotéticos Universos paralelos...? Theilhard resuelve el problema señalando que, "por medio de la reincorporación perpetua del phylum cristiano a la historia del mundo y por medio de un esfuerzo para pensar a Cristo a Escala Universal se supera el problema y se resuelve además otra importante cuestión, tal como superar la incredulidad frente a la existencia de un Dios que es importante, pero bueno o de un Dios que no es bueno pero poderoso, que se plantea cuando se trata de dilucidar la existencia del mal frente al bien". Por su parte Jules Monchain, experto en teología oriental completa la idea así...", el mérito de Theilhard consiste en haber logrado la síntesis de tres tiempos: a) el Sideral, de intervalos tan regulares como el espacio; b) el de la Vida susceptible de acortarse y condensarse y c) el del Espíritu, tangente, - por así decirlo - a la eternidad”. ( ) Cuenot afirma que existen varios aspectos concretos en que Theilhard facilita la relación de dos mundos de pensamiento separados: la ciencia y la fe. De esos aspectos, hay algunos que interesan en concreto a la relación cosmogonía cosmología, para relacionarse en una cosmogénesis moderna:
  • 6. a) La relación entre el Dios creador y el mundo creado ya no corre el riesgo de ser vista como una relación horizontal, un punto 0 en que se pasaría bruscamente de lo metafísico a lo físico, que también se vería interrumpido acá y allá por algunas intrusiones; en vez de esto se plantea una relación vertical: Dios, es a la vez inmanente y trascendente porque hace que el mundo se haga sin que haya nunca intromisión de la acción divina en el “encadenamiento causal”, sin desgarrón ni trauma. b) Nos hemos librado del “Deus absconditus” de los jansenistas que oculta voluntariamente su faz en un juego del escondite metafísico. Esto es Dios es visible si con nuestros sentidos imperfectos, deseamos sentirlo. c) Nos hemos liberado del predestinacionismo extremo, de este seudoconflicto entre la presciencia de Dios (parte, se dice, de su omnipotencia) y la libertad del hombre. En mundo en cosmogénesis no puede ser un prefabricado que se extienda todo entero ante los ojos de Dios merced a una espacialización del tiempo. La propuesta evita la confusión clásica entre arbitrariedad y omnipotencia. d) El famoso debate entre libertad y necesidad a nivel divino ya casi no tiene sentido, pues a dicho nivel libertad y necesidad se encuentran. El Cosmos aporta históricamente una misteriosa complexión de Dios, a la vez que la inmensa decoración del Universo podría oscurecerse y desaparecer, sin que quedara tocada en lo más mínimo la realidad substancial del Ser divino, porque Dios es cósmico, a la vez que sobrepasa, infinitamente, el Cosmos. e) La creación es, ciertamente dentro de la historia de la salvación, el desarrollo de un acto de la libertad divina. Theilhard ha elevado notablemente el debate sobre la gracia. Desde luego, se da la gratuidad, pero la definición de la gracia no es puramente negativa, posee un contenido positivo. Conviene no olvidarlo: por poco antropomórfico que sea, por insondable que permanezca, el Dios de Theilhard es personal...al formar personas humanas, Dios prepara la creación para que le reciba, pero se da por pura benevolencia. La posibilidad de recibir el don y el deseo de recibirlo corresponden a una evolución necesaria... ELIMINACIÓN DE LA TENSIÓN CIENCIA-FE …? Que si la Fenomenología Humana calza con la cosmología actual como lo desea Stephen Hawking y aún de si el Eje Cristológico calza con los conocimientos cosmológicos actuales es un punto a dilucidar. Pero lo cierto es que las formulaciones de Theilhard permiten relajar la tensión entre los temas teológicos y los temas cosmológicos, en que no es necesario dirigirse alternativamente al teólogo o al científico porque lo esencial es poder partir, precisamente, de una unidad proyectada que plantea ambos en relación con un Eje Cósmico que es a la vez, marco de referencia. Cuando el ser humano se asoma a la cosmogonía o a la cosmología le impele la búsqueda de respuestas a preguntas cruciales, angustiantes. La tensión entre la búsqueda y las respuestas se refuerza por la clase de búsqueda y la calidad de las respuestas. Así, la realidad humana se mueve entre dos polos no fácilmente conciliables: a) “natura” (lo “dado”), que se resiste, pero que es también y sobre todo el material y el eje de la actividad del hombre sobre todo en el campo científico y; b) “cultura” todo lo que el hombre individual y en sociedad crea y/o transforma y lo sitúa frente a su propia trascendencia, que se drena en la filosofía o en la teología. Dicha relación es dinámica y posee un “sentido” que el hombre va elaborando. En consecuencia, no se dan actividades culturales “abstraídas” de su encarnación en la esfera material como tampoco totalmente dependiente de ella. Estas poseen una autonomía relativa ligada a la “acción” del hombre inserto en una red de condicionamientos. Con la misma sencillez con que Hawking ha señalado con rigor científico, pero no exento de inquietudes metafísicas, la necesidad de conocer “El Plan de Dios”, Theilhard con un lenguaje más cercano a su condición de sacerdote (y por lo tanto idealista, o romántico, si así se prefiere) revela sus intenciones cuando señala:
  • 7. “La originalidad de mi creencia está en que hunde sus raíces en dos dominios de la vida considerados habitualmente como antagónicos. Por educación y formación intelectual, pertenezco a los “hijos del cielo”. Pero por mi temperamento y por mis estudios profesionales soy un “hijo de la Tierra”, colocado así por la vida en el corazón de dos mundos, cuya teoría, lengua y sentimientos me son familiares, no he levantado en mí ningún tabique interior. Al contrario, he permitido que con plena libertad actuaran una sobre otra, las dos influencias aparentemente opuestas. Pero, al término de esta operación, después de treinta años consagrados a la consecución de la unidad interior, tengo la impresión de que una síntesis se ha obrado naturalmente en las dos corrientes que me solicitan. La una no ha eliminado sino reforzado la otra” . Como se observa la solución que plantea Theilhard es la de un diálogo entre la religión y la ciencia para que respetando la bipolaridad nazca un acuerdo de convergencia. Este pacto debe fundamentarse no en el dogma como lo exige la práctica religiosa, sino en la razón la cual a juicio de Theilhard tiene un origen divino puesto que Dios la ha creado y por lo tanto la ciencia vendría a ser una primera revelación. Al respecto comenta Cuenot: “Dios no puede, pues tolerar, so pena de negarse a sí mismo una contradicción entre la revelación natural (Ciencia) y la revelación sobrenatural (Fe). Los conflictos solo pueden surgir cuando uno de los términos, o los dos al encararse, adoptan pretensiones abusivas. Una ciencia que se mete a criticar unos misterios que no tienen nada que ver con las posibilidades de experimentación que ella utiliza, es una ciencia abusiva. Una representación religiosa caducada que se considera a sí misma como la única expresión posible de un dogma es abusiva, puesto que el dogma lleva consigo una serie de envolturas que sólo intentan delimitar la verdad..” Eliminar la tensión entre las propuestas de Hawking y Theilhard implica correlacionar sus afirmaciones para conocer sus discrepancias y semejanzas, independientemente del método con que fueron planteadas la propuesta científica y la propuesta metafísica. Cabe reiterar que los planteamientos de Theilhard se dan entre los años 1916 a 1955 y los de Hawking entre los años 1960 a 1988, por lo cual no es fácil homologar el estado de avance de los conocimientos científicos en relación con las esperanzas del primero. Pero un esfuerzo de generalización permite elaborar un cuadro de consenso básico entre los planteamientos de la ciencia y la esperanza metafísica bajo un mismo eje vectorial que tiene esta secuencia evolutiva: 0) Antes de la creación del Universo solo existe la Simetría Perfecta (Alfa), que se quiebra para dar paso a un proceso de evolución. 1) El Universo es creado - independientemente de la sofisticación y aproximación del modelo - en un momento que se sitúa en el año quince mil millones atrás en la flecha del tiempo. 2) El proceso de creación liberó partículas básicas (¿gravitivos?) en momentos en que se producían cambios considerables de temperatura y se produjo una diseminación de elementos que fueron al principio partículas primordiales. Esas partículas primordiales se unieron luego para originar elementos. El Universo se componía, al inicio, principalmente de un 75% de hidrógeno y un 25% de helio y otros elementos. 3) Intervino la gravedad para crear estructuras mayores que originó condensaciones iniciales (semillas). Se formaron luego las macrocondensaciones (metagalaxias o supercúmulos de galaxias, galaxias, estrellas.) 4) Al descender la temperatura en los procesos siguientes debidos a la compresión al interior de las estrellas se crean otros elementos, entre ellos el carbono. El carbono - desde el punto de vista humano - es el más importante, porque constituye el “bloque de construcción” básico de la vida. 5) Transcurrieron eones antes de que en un proceso que aún no tiene una explicación comúnmente aceptada, se formara el Sistema Solar y dentro de éste el planeta Tierra, cuyas condiciones hostiles, al principio fueron cambiando para poder albergar la vida -aparentemente única- en el Cosmos.
  • 8. 6) Hace cuatro mil quinientos millones de años se conoce que existe el planeta Tierra en la que - aún se ignora cómo - los elementos carbono, nitrógeno, fósforo, oxígeno, hierro, en un planeta que se enfriaba, se fusionan para crear las moléculas de los aminoácidos primera fase de la historia de los seres vivos. 7) Independientemente de si la vida surge como resultado de condiciones propias exclusivas en el planeta Tierra o si ésta nace en virtud del material aportado desde el exterior por los cometas y asteroides, o por otro mecanismo “inductor”, lo importante es que la materia permite el surgimiento de la vida. 8) La vida brotó en la Tierra y se concentró en transformarse en unidades que fueron de lo simple a lo complicado y hace algunos millones de años apareció el fenómeno denominado conciencia. 9) Al aparecer el hombre, es posible que, al principio, tendiera a mantenerse a la altura de los animales con quienes compartía el espacio vital pero luego hace cerca de un millón de años atrás, de superviviente pasó a cohabitante y luego a depredador. Cuando exterminó a su hermano más instintivo el Hombre de Neanderthal, hace sólo unos treinta mil años, el Hombre de Cro - Magnon, “el nuevo señor del mundo” apenas tenía conciencia de su puesto en la naturaleza y trató de explicarla por medio de la magia. 10) Hace alrededor de cinco milenios el hombre comenzó a elaborar concepciones cosmogónicas de origen metafísico que fortalecieron las explicaciones debidas a la fe y fortalecieron también el nacimiento de las religiones . 11) Cerca de mil años a.C. el hombre inicia un esfuerzo por entender la naturaleza desde una perspectiva que mezcla los planteamientos metafísicos y las nuevas concepciones que dan origen a la ciencia. 12) A partir de aquí, todas las explicaciones acerca del origen, desarrollo y naturaleza del Cosmos participan de aspectos metafísicos, propios de la filosofía y empíricos, en que se fundamenta la ciencia, hay una imbricación muy cercana Hombre - Dios que se tergiversa por errores de las instituciones creadas por el hombre para encargarse oficialmente de los asuntos de la fe y comienza a darse un proceso de divorcio entre fe y ciencia. 13) A principios del siglo XX se produce la culminación del proceso de separación de las explicaciones cosmogónicas, fundamentadas en la metafísica y las cosmológicas basadas en la ciencia. Con los postulados de la relatividad debidos a Einstein, y las experiencias “casi míticas” aportadas por el mundo de la Mecánica Cuántica sin embargo vuelven a producirse traslapes entre los planteamientos metafísicos y las fundamentaciones científicas. 14) A fines del siglo XX se elabora, por parte de la ciencia una explicación acerca de la aparición del Universo, que tiende a sostenerse básicamente por los postulados científicos y el advenimiento de la conjugación de la relatividad con la física cuántica fortalece la ciencia cosmológica, en demérito de explicaciones de orden metafísico. 15) Una revisión somera de las metodologías para hacer planteamientos científicos en el área de la cosmología si bien es cierto arroja dudas acerca de la “asepsia” del método, es porque mantiene aún un ligamen con los procedimientos metafísicos pero ya no nacidos en la “imposición” de la filosofía o de la religión, sino por desvíos dictados por la naturaleza humana de los cosmologistas. 16) "Ese desvío metafísico" de la ciencia es el resultado de la búsqueda del sentido de la vida, (o la búsqueda de explicación para entender cómo -pese a los cambios- perdura la información), en fin la búsqueda de un eje cósmico, eje que conecta Alfa con Omega. Paralelismo Ciencia - Fe: Hasta aquí podría señalarse que se encuentran las semejanzas que permiten buscar la eliminación de la tensión entre los planteamientos de Hawking y los de Theilhard. Sin embargo es útil
  • 9. dejar que un astrónomo agnóstico y un filósofo de la ciencia creyente, planteen sus propios puntos de vista sobre el particular. Por ejemplo el cosmólogo Fred Hoyle señala: “Comprendemos sin dificultad que los elementos pesados se formaran en el interior de las estrellas; la presencia de moléculas sencillas en el espacio no supone un misterio impenetrable: es de presumir que los expulsaran los astros al estallar y se organizaran lentamente en la superficie de motas frías de polvo. Pero ¿cómo se transformaron estos sencillos “bloques de construcción” en materia orgánica?. Esta pregunta recibiría respuesta directa si pudiera argüirse de manera razonable que la disposición original de una célula viva se debió a la casualidad pero, resulta imposible porque la proteína menos complicada, necesaria para la vida, se compone de centenares de aminoácidos eslabonados en una cadena, y, considerando la posibilidad de cada eslabón, el número total de ellas asciende a una cifra asombrosa: un dos seguido de centenares de ceros. E incluso si se ensayara una combinación nueva en cada segundo, se tardaría millones de veces la duración del globo terráqueo en probar todas. De hecho, incluso si el centenar de mil millones de sistemas planetarios posibles del Universo conocido hicieran experimentos sin descanso, simultáneamente, representaría sólo una insignificante fracción de las “pruebas necesarias”: diez elevado a la potencia ochenta, comparado con veinte elevado a la potencia cien...” ( El escritor Colin Wilson quien hace la cita de este planteamiento de Hoyle dice a su vez: “Todo parece indicar que medió algo más que el mero azar. Una especie de propósito. (Pero) Hoyle esquiva con cautela esta conclusión y no habla sino de” compacta asociación de leyes físicas, ambiente y vida, asociación que reclamaría las disciplinas del físico, astrónomo, geofísico y bioquímico” Pero - prosigue Wilson - Hoyle no explica como verificaría esa mancomunidad las permutaciones imprescindibles en un período de tiempo lo suficientemente breve. El planteamiento que refiere Wilson acerca de la cautela de Hoyle para calificar de “intencionalidad” lo que la ciencia suele reputar de “accidente” es justamente la parte en que Theilhard toma la iniciativa para descartar - no desde una perspectiva teológica - sino desde un Eje Cósmico, (que algunos teólogos confunden con romántico naturalismo o con un grosero panteísmo cósmico) la intencionalidad del proceso de complejificación de la materia inanimada hasta llegar al Hombre que luego debe fundirse en el Omega. El relajamiento de la tensión no es tarea fácil porque supone que exista desde el polo metafísico y desde el polo científico la actitud para el diálogo. Justamente el filósofo de la ciencia Charon plantea desde su propia perspectiva una posición que acerca los planteamientos de Hawking y Theilhard cuando reflexiona: “Después de haber seguido con el pensamiento la posible orientación de toda la evolución del Universo; después de haber entrevisto este progreso continuo del conocimiento hacia el saber cada vez mayor; después de haber asistido a este esfuerzo del “psiquismo” para extenderse sobre la materia y dominarla, finalmente hasta el punto de hacerse preponderante; después de haber esperado para un futuro más o menos remoto un conocimiento absoluto; después de haber pensado, en fin que todo esto, acabará como una historia edificante en que el bien (simbolizado por el espíritu) derrotará al mal (la materia), después de todo esto, ¿debemos darnos por satisfechos? Obviamente quedan muchas preguntas sin respuesta porque la cosmología ha planteado - independientemente de los aspectos que aún quedan en blanco - el “cómo de la evolución”, pero deja totalmente a oscuras aún el planteamiento a la pregunta del “¿por qué?” Charon prosigue en su reflexión y plantea: “¿Por qué existe el Universo? ¿Qué significa toda esta evolución, esta transición de la materia hacia el espíritu, estos errabunlos por el camino del bien o del mal? ¿No hubiera sido más sencillo que todo esto no hubiese existido? ¿Qué no hubiese habido nunca Universo ni espíritu? ¡en tal caso nunca hubiera habido bien, sin duda, pero tampoco hubiera habido mal! ¿Cuál es en definitiva, la significación profunda de todo el espectáculo que nos ofrece la realidad exterior?”. Evidentemente que Charon no tiene tampoco la respuesta -como ninguna persona la ha tenido al presente- y por lo tanto termina de contestarse sus propias interrogantes de la siguiente manera: “A primera vista podemos preguntarnos si tiene sentido plantearnos semejantes interrogantes. ¡pues si nos lo planteamos es precisamente porque el Universo existe! ¿Pero no peca de excesiva facilidad esta respuesta?. Después de
  • 10. todo no es seguro que sea posible responder a estas preguntas antes del último momento en que todo se habrá convertido en espíritu. ¿Pues no es precisamente el deseo de conocer cada vez más lo que constituye el elemento motriz necesario para este impulso continuo de lo psíquico hacia su objetivo?" Y termina Charon: y ¿el interrogante no constituye acaso el último polo de atracción del conocimiento...? Uno de los problemas que apuntan los científicos positivistas es que los planteamientos de Theilhard parten de una visión idealista, más propiamente romántica - aunque con substrato científico - y por lo tanto las propuestas de convergencia Ciencia-Fe tienen esa misma particularidad, de allí que sea necesario conocer el criterio de científicos con una posición no proclive a los planteamientos de Theilhard, como es el caso -por ejemplo- del propio Hawking. LAS RAZONES DE HAWKING. De previo a examinar el criterio de otros científicos, conviene examinar más de cerca los conocimientos metafísicos del cosmólogo inglés. En los años 70, cuando Hawking preparaba su tesis doctoral, el cosmólogo “cree” que existen las singularidades ( el Universo seria justamente una de ellas) y por eso - junto con el matemático Roger Penrose desarrolla una serie de técnicas matemáticas (que llevan al teorema de la Singularidad), que demuestran - fehacientemente - “que si los planteamientos de la Relatividad General son correctos, cualquier modelo razonable del Universo debe iniciarse con una singularidad; y por lo tanto la Ciencia está en capacidad de predecir el inicio del Universo, pero no como este se inicia, porque para ello se debe recurrir a Dios”. Para inicios de los ochenta, trabajando con Jim Hartle, Hawkings cambia de criterio y utiliza el artificio matemático cuántico de Richard Feymann “La Suma de Historias”, para demostrar que el Universo también pudo haber comenzado sin una singularidad. Para ello las condiciones teóricas asumidas - como una probabilidad - parten de la idea que el comienzo es en un punto del espacio común y corriente con “tiempo imaginario” (esto es un concepto matemático serio que se asume como una dirección angular de 90º grados con respecto al tiempo real). Una vez formulado el cálculo para cada partícula en determinadas condiciones y hechas las sumas, se vuelve a trabajar en el tiempo real. Ahora bien la selección de un inicio con o sin singularidad es totalmente arbitraria, porque el artificio matemático de Feymann, permite trabajar todas las posibilidades que se desee; por lo tanto la escogencia de Hawking no es de carácter físico, ni matemático, sino estética y aún de carácter anti-religioso,propio de la teorización británica , porque le permite quedarse en el reino de la ciencia y eliminar las concesiones a la fe. La singularidad obliga - necesariamente - a pensar en un Creador, porque en ella las reglas físicas se quiebran por completo, mientras que su ausencia permite trabajar las ecuaciones sin la presencia implícita de Dios, lo que incomoda a los agnósticos - o en el caso particular de Hawking - a un practicante budista para ese entonces- que como se sabe es una creencia religiosa que no se plantea la existencia de un Dios Creador. Para finales de los ochenta Hawking profundiza en su modelo, junto con el matemático Jonathan Haliwell, y - de esta vez - incluye - además el concepto de la “inflación”, prefiriendo la solución del ruso Andrei Linde para resolver la Suma de Historias. En realidad al asumir a priori que el Universo se inicia sin singularidad, tampoco elimina a Dios, aunque Hawking señale que lo que opera en esas condiciones son las leyes universales. Siempre - y el propio Hawking lo reconoce - habría que preguntarse: ¿Y quién hizo las leyes...? La respuesta es, seguramente: un ser inteligente de orden teológico y teleológico. Así si el Universo comienza con una singularidad, la ciencia no puede explicar el nacimiento y se debe recurrir a la causa eficiente: Dios; pero si el Universo comienza en un punto cualquiera predeterminado por las leyes físicas, Dios no interviene - porque va en contra de la lógica científica - admitir que el Ser Superior viola las leyes que estableció, lo que conlleva como consecuencia la futilidad de la ciencia que no podría explicar nada si lo que gobierna al Universo es la arbitrariedad. Pero como la ciencia si puede explicar muchas cosas, se asume como un signo de inexistencia de arbitrariedad y por tanto - se extrapola de esa condición - que también debe ser válida para explicar el inicio del Universo.
  • 11. La consecuencia teórica si se escoge espacio-tiempo curvados con singularidades es que todos los probables estados en que se desarrolle el Universo no será el resultado de la predicción teórica; esto no es posible saber - desde el inicio - como evoluciona el modelo. Si por lo contrario la selección excluye espacio-tiempo curvados con singularidades, se conoce - desde el inicio - la forma en que el modelo evoluciona y permite, por lo tanto, deducir el final del Universo. El propio Hawkings es consciente de que esto no es muy ortodoxo, porque comenta su propuesta así: “De cierta manera, la propuesta acerca de que el estado del Universo esta determinado tan solo por la suma de historias que eliminan la singularidad; es como el cuento del borrachito que busca una llave perdida bajo la luz de un farol público: no fue allí donde la perdió; pero es el único lugar en que puede buscarla. De manera similar el Universo puede que no se encuentre en un estado definido por la suma de historias sin singularidades, pero es el único estado en el que la ciencia puede predecir cómo es el Universo...”. Y luego agrega que esto es cierto, pero bajo “los límites establecidos por el Principio de Incertidumbre (de la Mecánica Cuántica)”. La utilización de un artificio extraído de la Mecánica Cuántica para tratar de conocer la evolución del Universo es ciertamente novedosa y por eso ha sido muy criticada, ya que si el artificio trabaja bien a nivel de partículas es poco riesgosa la predicción y ubicación de partículas sencillas; pero cuando se trata del Universo como un todo, las predicciones son altamente riesgosas porque puede resultar de todo, como el propio Hawking lo admite: “...la propuesta que toma en cuenta espacio-tiempo específicos, sin singularidad, puede servir para dar cuenta de todas las complicadas estructuras que hay a nuestro alrededor. Pero no hace una sola predicción del Universo; más bien predice una familia entera de posibles historias, cada una con su propia probabilidad”. Y luego con humor británico agrega: “Puede haber una posible historia en la que Walter Mondale ganó la última elección presidencial, aunque, tal vez, la probabilidad es baja ...”. Si bien es cierto que la comunidad científica no desmerece la obra de Hawking por sus altibajos humanos, muy propios de todos los seres humanos, sino que le enaltece por sus contribuciones, cabe preguntarse: ¿por qué la comunidad eclesiática, no hizo lo propio con Theilhard? La práctica de los científicos -a quienes mucho se critica en círculos filosóficos y religiosos está bajo la disciplina de presentar en sus medios el resultado de sus trabajos. Cierto que la competencia es difícil y llena de particularidades nada agradables ni solidarias, pero una vez que un científico llega a dominar su materia y hace aportes sustanciales, cambia el trato hacia él y se le respeta mientras mantenga el nivel; luego cuando su aporte baja se le mantiene el respeto en razón de sus aportes pasados. En el caso de Theilhard el respeto de los seglares desperdigados por la Tierra no lleva el vacío de su comunidad de pensamiento y fe. ¿Por qué ha de pesar más el código canónico que la fraternidad como hermanos? Y ¿por qué debe ser en grupos de capilla en donde se diriman las verdades científicas? ¿Aún más por qué no es participativo el proceso si a todos nos atañen los resultados? . Quizá las preguntas pueden parecer impertinentes e irrespetuosas, pero de seguro que muchos intelectuales que han abrazado la fe cristiana deben formulársela, al punto que el Vaticano ha creado desde 1582 un Observatorio Vaticano en Roma (Specola Vaticana) establecido por el Papa Gregorio XIII y trasladado a Arizona en la década de los años 80 por los problemas de la contaminación luminosa en Roma. Y por las mismas razones la Iglesia tiene un concilio de científicos que discuten en su seno la situación de avance de la ciencia, que no puede obviarse desde el plano de la Fe. Esa Comisión fundada por el Papa Clemente VIII en 1603 , es presidida por Galileo Galilei, luego – a raíz del enfrentamiento con Galileo, en 1986 se fortalece bajo el papado de Juan Pablo II que la integra con 80 miembros de alto relieve científico en diversas disciplinas. LA CONCEPCION DEL UNIVERSO Y DE DIOS SEGÚN DAVIES El cosmólogo contemporáneo de Hawking, el inglés Paul Davies ,tambien agnóstico, hace estos planteamientos acerca de la “intervención” de Dios en el Universo:
  • 12. La religión cristiana (que es la que usa como referencia) plantea que Dios es omnipotente y omnisciente, por lo que pudo haber creado cualquier tipo de Universo a su entera y libre elección sujeta, exclusivamente, a su entera Voluntad Divina. Sin embargo - aún admitiendo esa postura - no es posible admitir que Dios hiciese el Universo violando sus propias reglas lógicas expresadas en las Leyes Naturales. Por lo tanto la primera aseveración debe restringirse afirmando que si bien Dios pudo haber hecho cualquier tipo de Universo, tal posibilidad está limitada por el hecho de que éste debe ser lógicamente consistente. De lo anterior se deduce que, si efectivamente Dios hizo el Universo de acuerdo con una única manera lógica, entonces no tuvo ninguna oportunidad de escogencia, tal y como planteó en una oportunidad Einstein quien afirmara: “en lo que estoy realmente interesado es en saber si acaso Dios pudo haber hecho el mundo de una manera diferente, esto es en el evento de que la lógica dejara paso a tal posibilidad”. El hecho es que si por simple lógica debe entenderse que sólo habría una forma de hacer el Universo, de inmediato surge la pregunta: ¿para qué se necesita entonces un Creador? ¿Para qué un Creador que se solase en “pulsar” un botón simplemente para ver que pasa si ya - de antemano - conoce la respuesta? Más aún, tal acción no requiere de la existencia de una “mente”; basta un “mecanismo” que “dispare el proceso” pero, resulta que en las fluctuaciones cuánticas - como se supone nació el Universo - ni siquiera se requiere de este. Por lo tanto la tesis de una “solución única” para la “ecuación fundamental lógico - matemática del Universo” plantearía, de inmediato, la conclusión de que tal solución no requiere la existencia de Dios. El mismo Davies se pregunta si la respuesta debe ser necesariamente esa o si por lo contrario podría plantearse de otra manera y ensaya la siguiente respuesta de corte eminentemente panteísta: El Universo no requiere de la existencia de un ser sobrenatural para su diseño y creación. Dios puede ser un ente natural (una mente) existente como parte de un único Universo físico. Por supuesto ello no implica que esté en “alguna parte”; o hecho de “materia diferente”. Por lo tanto el Universo físico como un todo sería el medio de expresión de la mente de este Dios natural y por ello el concepto supremo holístico - quizá muchos grados por encima - de la mente humana. Primera Conclusión: De aceptarse esta propuesta es de crucial importancia saber más acerca del origen y destino del Universo, pues de ello se colige: a) Si la mente requiere organización, su existencia está regulada por la segunda ley de la termodinámica. b) Dado que el Universo en su totalidad experimenta un proceso global de deterioro por el aumento de la entropía: ¿significa esto que el concepto “Dios” está sujeto al mismo proceso y por lo tanto Dios morirá también? A las interrogantes que Davies se plantea encuentra - a su vez - respuestas de la siguiente naturaleza: Las alternativas físicas para el Universo sean una expansión infinita o una contracción en una singularidad, plantean la desaparición de éste Dios natural en cualesquiera de estas dos posibilidades. La única posibilidad de garantizar la presencia infinita y eterna de Dios sería que el Universo fuese del tipo predicho por la teoría del Estado Estacionario. Esta situación plantea al científico un problema que consiste en preguntarse: ¿para qué sirve el trabajo de buscar y encontrar las leyes que rigen el macrocosmos y microcosmos, si todo se plantea luego en términos reduccionistas? Las soluciones metafísicas insisten en buscar un marco holístico que vaya siempre más allá de un fenómeno, una ley, un principio o de fenómenos, leyes y principios. En ciencia no es posible una aproximación de esa naturaleza ya que desborda las posibilidades del conocimiento comprobable, como si ha tratado de hacerlo el movimiento vitalista, que parte de una presunción holística no comprobada a priori. La física hace sus mejores contribuciones al conocimiento cuando se mantiene en el ámbito propio del reduccionismo, por lo contrario el punto de vista holístico es el más apropiado para otras disciplinas (la política, la sociología) o para describir sistemas explicativos aplicables a esas disciplinas (la teoría de juegos, la teoría de sistemas).
  • 13. Por supuesto que la Física tiene conceptos holísticos, como por ejemplo la Termodinámica, la Teoría Cuántica o la Física de la Auto - Organización de Sistemas. Es necesario - sin embargo - , dejar aclarado que estos conceptos holísticos no implica involucrarse en aspectos relativos al propósito o a la moralidad de su existencia, por ejemplo. En consecuencia: cuando se pregunta que si el proceso de organización del Universo que salta como resultado del estudio desde la perspectiva de la Física, emergen nociones sobre la Naturaleza de Dios o sobre sus designios o acerca del Bien o del Mal, la respuesta es invariablemente negativa. De ninguna manera el Universo muestra paz, calma o tranquilidad; por lo contrario, la violencia parece ser el signo que dirige su construcción (desde el violentísimo Big Bang), hasta las colisiones galácticas, las erupciones estelares, la actividad de los agujeros negros, el trabajo de la gravitación y otras manifestaciones de la transformación energética de la materia. Todas esas manifestaciones de la Naturaleza son violentas pero desde el punto de vista moral son neutras y por lo tanto no cabe la aplicación de los término Bien o Mal para referirse a ellas. El concepto de Bien o Mal es aplicable al pensamiento y es procesado por la mente pero no se aplica a la materia. Segunda Conclusión: a) La ciencia se opone a la religión. b) La ciencia ha descubierto verdades y apartado mitos. c) Las ideas tradicionales acerca de Dios, el Universo y el Hombre han sido barridas por los descubrimientos de la ciencia. d) La ciencia ha aportado la idea de una mente abstracta, holística, con patrones organizacionales precisos que ha dejado de lado los errores reduccionistas propios de la filosofía. Tercera Conclusión: Por eso es preciso concluir que la ciencia puede ofrecer un camino mejor que la religión para conocer el Universo y para la búsqueda de Dios; pero a la vez se requiere conocer el Universo desde todos sus diferentes ángulos de conocimiento: a) Reduccionismo, b) Holismo; a) Matemático, b) Poético. Pero también por medio de las fuerzas, campos y partículas, e igualmente a través de los conceptos de bueno y malo; porque sólo así es posible que los hombres puedan llegar al conocimiento de sí mismos y consecuentemente puedan entender el significado del Universo, nuestro hogar. Corolarios: La Física puede explicar el contenido, origen y organización micro y macro del Universo; pero la Física no puede explicar las Superleyes de la Física misma. Tradicionalmente se le acredita a Dios haber dispuesto tales Superleyes de la Naturaleza y se le acredita haber creado todas las cosas (espacio, tiempo, átomos, personas) sobre las que operan tales Superleyes. Para que el Universo exista debe haber leyes y para que el Universo se haya creado a partir de una fluctuación cuántica la Ley que lo permite debe existir, y sobre este punto hay tres posibilidades que se plantea a los científicos: “No importa la razón por la cual las leyes son como son. Existen y punto, lo demás carece de sentido preguntarlo. Las leyes son como son debido al “Principio Antrópico” esto es porque hay observadores que las pueden apreciar. Así de lo contrario, el Universo no tiene razón de ser. Quizá las leyes - o bien la Gran Superley existe - por ser el “Único Principio Lógico Posible” y Davies defiende precisamente esta opción. Ahora bien, el reduccionismo si bien facilita el conocimiento de una parte, enmascara el conocimiento del todo, como lo señala una recomendación de la ONU: “Toda auténtica actividad humana implica el diálogo, el compartir con otros: la comunicación, sin la cual no es posible la vida en sociedad. Tal comunicación se requiere para lograr vencer los obstáculos que imponen las etiquetas apriorísticas o el lenguaje agresivo. La tentación peculiar del pensamiento es el monólogo; pero basta encerrarse en el propio sistema de ideas para aniquilar ipso - facto la posibilidad de diálogo. Por eso importa establece la verdadera naturaleza del pensamiento; tanto más abierto al diálogo, más fecundo y libre será. Pero para que sea así, es preciso que el pensamiento cumpla con tres requisitos: a) pensar lo que se piensa; b) ser contemporáneo de lo que se piensa; c) pensar con ideas esclarecidas.
  • 14. La suma de estas tres variables impiden la dispersión, facilitan la reflexión y mantienen la actualidad; pero sobretodo ejercitan para la tolerancia, requisito necesario - casi vital - para que la vida sobre la tierra se enfile en vectores positivos en función de conocimiento, humanidad y sociabilidad. En esas líneas se inscribe, precisamente, la necesidad de aliviar la tensión entre lo cosmogónico y lo cosmológico, para lo cual la pregunta de Hawking y las respuestas de Theilhard inducen los caminos. También el astrónomo y exobiólogo norteamericano Carl Sagan, desde una posición agnóstica, plantea la necesidad de la búsqueda que alivie todas las tensiones que afligen a la humanidad en su libro “Cosmos” cuando afirma: “Cada aspecto de la Naturaleza revela un profundo misterio y provoca en nosotros una sensación de maravilla y de reverencia. Teofrasto quien escribió: “La superstición es cobardía ante lo Divino”, estaba en lo cierto Quienes se asustan del Universo tal como es, quienes proclaman un conocimiento inexistente y conciben un Cosmos centrado en los seres humanos preferirán los consuelos pasajeros de la superstición. En vez de enfrentarse con el mundo lo evitan. Pero quienes tienen el valor de explorar el tejido y la estructura del Cosmos, incluso cuando difiere de modo profundo de sus deseos y prejuicios, penetrarán en sus misterios más profundos”. Sagan prosigue en su elucubración y agrega a su pensamiento la idea de que en la Tierra no hay ninguna especie que haga ciencia, puesto que ésta es una invención totalmente humana que evolucionó por selección natural en la corteza cerebral por una sola razón: porque funciona, aunque no es perfecta y aunque puede abusarse de ella es una herramienta que se autocorrige y recuerda que la ciencia tiene dos reglas: “Primera: no hay verdades sagradas; todas las suposiciones se han de examinar críticamente, los argumentos de autoridad carecen de valor. Segunda: Hay que descartar o revisar todo lo que no cuadre con los hechos. Tenemos que comprender el Cosmos tal como es y no confundir lo que es con lo que queremos que sea. Lo obvio es a veces falso, lo inesperado es a veces cierto. Las personas comparten en todas partes los mismos objetivos cuando el contexto es lo suficientemente amplio. Y el estudio del Cosmos proporciona el contexto más amplio posible. La actual cultura global es una especie de arrogante advenedizo. Llega a la escena planetaria siguiendo a otros actos que han tenido lugar durante cuatro mil quinientos millones de años, y después de echar un vistazo a su alrededor, en unos pocos miles de años, se declara en posesión de verdades eternas.” Sagan declara que este es un mundo que está cambiando tan de prisa que esa situación que describe es una receta para el desastre y termina: “No es imaginable que ninguna nación, ninguna religión, ningún sistema económico, ningún sistema de reconocimiento, tenga todas las respuestas para nuestra supervivencia. Ha de haber muchos sistemas sociales que funcionarían mejor que los existentes hoy en día. Nuestra tarea, dentro de la tradición científica es encontrarlos". Por parte de la Iglesia durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVII el tema de la relación entre Ciencia y Fe es importante y recurrente y por ello hay literatura especializada que se encuentra en documentos que tratan estos temas: 1. Las posibilidades y límites de la ciencia, 2. La ausencia de oposición entre Ciencia y Fe, 3. El respeto y colaboración que muestra la Iglesia ante la Ciencia, 4. La necesaria colaboración de la Ciencia con la Filosofía, 5. El compromiso ético de los científicos 6. El respeto al ser humano por parte de la Ciencia y la Técnica Es obvio que no hay un acuerdo tácito entre científicos y teólogos sobre estos temas ,sino que la discusión que prevalece en el seno de la Comisión refleja-al igual que en todos los órdenes de la vida ,las distintas posiciones sobre los temas tratados.
  • 15. ¿QUE ESPERAR DE LA COSMOLOGÍA?: Para obtener la respuesta que inquieta a Sagan parece pertinente preguntarle a los científicos que trabajan en ese campo y están familiarizados con el Universo desde sus particulares puntos de vista, sin embargo, no es fácil que ni los propios cosmólogos tengan una respuesta. Por ejemplo, relata la historia que el antiguo Parménides afirmó que: “Descubrió que el observador siempre permanece extraño a lo que observa y que el sistema que se superpone a la realidad para observarla le pertenece a él, al observador y no a lo que observa”. En efecto: en los albores del siglo actual Albert Einstein acuñó la frase: “Dios no juega a los dados”, con lo que repetía en jerga contemporánea la inquietud del filósofo eleático. A mediados de la década pasada Stephen Hawking agregó a la aseveración einsteniana esta frase de su cosecha: “Dios no sólo juega los dados, sino que los lanza donde éstos no pueden verse”, aludiendo socarronamente a los agujeros negros como su eventual destino”, y a finales del año 92 el cosmólogo chileno Claudio Taitelboim en el Encuentro de Mazapán, efectuado en Huelva, España, nos recuerda que: "El Universo es un verdadero rompecabezas, en el que todos sus componentes están mutuamente amarrados y si se cambia una pieza o si se la modifica el rompecabezas se echa a perder". Lo que no dijo el cosmólogo chileno es que, pese al gran avance que significa la cosmología del Big Bang, aún no se conocen todas las piezas del rompecabezas y si se le preguntara el por qué, de seguro su contestación no sería más que una variante ingeniosa de las tres frases anteriores ya que lo usual - como lo revela la lectura de la literatura sobre el tema - es que los cosmólogos suelen ocultar sus ideas metafísicas tras juegos de palabras. Resumir el Big Bang o al génesis como explicaciones de la aparición del Universo coloca al hombre frente a una convergencia de explicaciones - si se desea verlo desde esta perspectiva, y ya no de frente a una disyuntiva. Si se sobre simplifica el panorama a raíz de la prueba encontrada por el satélite COBE en junio de 1992 y las comprobaciones posteriores (finales de 1995) la única explicación para la llamada cuestión “del comienzo del Universo” obliga a afirmar con toda seriedad que la Teoría o Modelo Standard del Big Bang oficial más en boga ,como explicación que la ciencia le ofrece a la Humanidad. Cierto es que quedan aún muchos “cabos sueltos” sobre la forma en que aparecen luego toda clase de “estructuras semilla” enunciadas como explicaciones teóricas y el paso entre éstas y las actuales estructuras observadas y catalogadas empíricamente; pero esto no invalida la explicación cosmológica de la forma en que se inicia el Universo. Cierto también que es durante el Tercer Milenio que algunas conjeturas que dejan el modelo Big Bang en condiciones de ser solo un proceso de algo más vasto y complejo comienza a perfilarse con más fuerza, pero ese tema lo abordaremos luego. Si esto es así todas las otras explicaciones cosmológicas pasan a ser una referencia de orden histórico - aunque de algunas de ellas se extraigan planteamientos que apuntalen el modelo del Big Bang en sus otras facetas complementarias. Pero la situación respecto a explicaciones no científicas, esto es, a las cosmogonías de origen religioso o espiritual no corren la misma suerte de las explicaciones científicas rivales de la Cosmología del Big Bang, dado que la motivación para su formulación encuentra asidero no en la ciencia sino en la religión, el esoterismo o la mística, o la simple seguridad personal cuyas motivaciones son de distinta naturaleza y se encuentran arraigadas en las profundidades de la humanidad como constantes universales o arquetipos, según planteara el psicoanalista Carl Jung. Expresado de otra manera: aunque el planteamiento del Big Bang como explicación de la aparición del Universo conocido se oficialice, las motivaciones que han dado origen a explicaciones cosmogónicas seguirán existiendo - aunque se modifique el esquema de referencia que pasa automáticamente de un parámetro de “eternidad” o de “siempre existencia”, a uno en que la flecha cosmológica tiene un inicio: 13.700 mil millones (millardos) de años.
  • 16. CREACIÓN DEL UNIVERSO POR EL PUNTO OMEGA (DIOS) Tradicionalmente la creación del Universo se ubica en el eje temporal, pero en el año 1994 , el cosmólogo Frank J. Tippler de la Universidad de Tulane la presenta en el eje espacial y se fundamenta para hacerlo en el criterio de algunos teólogos, que refuerzan su aproximación al tema, desde el punto de vista de la teoría cuántica de campos. Tipler utiliza el concepto que había ya puesto de moda Theilhard de Chardin entre 1916-1955 y lo que busca el cosmólogo es una unión desde el ángulo de la Ciencia con la Fe. Hay que advertir que su intento fue sumamente controvertido . Ahora bien ,sus consideraciones son las siguientes: De acuerdo con Tipler ,quien emprende la tarea ayudado por el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg A lo largo de los últimos dos mil años, se ha dado en la teología dos significados bastante diferentes a la expresión "creación del Universo por Dios". a) El primero es que el Universo físico tiene una edad finita, es decir, que el propio tiempo ha tenido un comienzo. b) El segundo afirma que el Universo físico no se sostiene a sí mismo en su existencia, y por tanto se sumiría en la no existencia si no fuera por la continua acción de Dios, que lo mantiene existiendo. De lo anterior surge una pregunta: ¿Qué tiene que decir la ciencia al respecto acerca de estos dos puntos y se contesta asi: Primero: No hay ninguna dificultad de tipo científico con la primera interpretación. La teoría de la Gran Explosión (Big Bang), que es el modelo aceptado en general en la cosmología moderna, consiste precisamente en una teoría física concreta sobre la creación del Universo físico a partir de la nada hace un período finito de tiempo, correspondiente aproximadamente a unos 20.000 millones de años, medidos en lo que se denomina "tiempo propio". Segundo: La teoría del Punto Omega, aporta una forma de conseguir que la segunda interpretación sea igual de precisa. Para ello se necesita un modelo físico de cómo podría el Universo llegar, mediante el colapso, a dejar de existir... Ahora ya se sabe cómo producir semejante teoría. En otras palabras, es necesariamente verdadero que existe una historia futura que lleva desde la situación actual del Universo hasta el Punto Omega. Y la conclusión que sigue es: por lo tanto: es necesariamente cierto que, hagamos lo que hagamos, no podemos estar separados para siempre de Dios. Quizá el que mejor expresó esta relación lógicamente necesaria fue San Pablo en su Carta a los Romanos: "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni todo lo que haya de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios..." (Romanos 8,38 - 8,39). Similitud: La existencia necesaria de todas las historias del mundo que llevan hasta Dios es -en todos sus detalles importantes- idéntica a la noción tradicional cristiana, llamada emanantismo, sobre la forma en que Dios creó el Universo. El emanantismo se introdujo en la doctrina cristiana a través de Agustín de Hipona, pero la idea procede originariamente de Platón. En su diálogo Timeo, Platón sostiene en primer lugar que Dios quiso que toda la realidad se aproximara a Él tanto como fuera lógicamente posible. A continuación Tipler se introduce en lo que denomina: “ Las razones de Dios” y expone: Indaguemos, por tanto la razón por la cual aquel que estructuró e hizo traer a la existencia este Universo actuó de tal modo. Era bueno; y en lo bueno no puede jamás surgir ningún tipo de envidia sobre ninguna cuestión. Por tanto, careciendo de envidia, quiso que todas las cosas se acercaran lo más posible a ser como Él. Que esta sea la causa válida por encima de todas para traer a la existencia y ordenar este mundo, es algo que haremos bien en aceptar de boca de los hombres sabios. Si el Primero es perfecto, absolutamente perfecto y por encima de todo, y es el comienzo de todo poder, entonces debe ser lo más poderoso de lo que existe, y todos los demás poderes deben actuar imitándolo parcialmente. Pero se constata que los otros seres, al llegar a la perfección, dan otros; no son capaces de
  • 17. mantenerse en sí mismos; producen...¿Cómo entonces podría lo más perfecto seguir siendo auto contenido - si bien Primigenio, el Poder de todo, cómo podría darse a sí mismo...? No se puede imponer ningún freno a este poder, ni ninguna limitación debida a la envidia; debe moverse para siempre hacia afuera hasta que el Universo se encuentre completado hasta en su más remota posibilidad. Por tanto, todo viene generado por un poder inagotable que se regala al Universo, del cual ninguna parte podrá ver sin comprobar que algo tiene en común con su ser. Por consiguiente: El Universo emana de Dios; toda la realidad procede de Dios hacia afuera y hacia abajo, hasta que se hayan realizado todas las posibilidades que relacionan a Dios con una criatura dada. Ante la pregunta de por qué Dios no creó todas las cosas iguales al principio, Agustín contesta lo siguiente: "Si todas las cosas fuesen idénticas, todas las cosas no existirían; pues la multiciplidad de los tipos de cosas que constituyen el Universo -la primera y la segunda, y así, hasta llegar a las criaturas de nivel más bajo- no existiría". De seguido Tipler se plantea que hay una Frontera del Punto Omega: en este punto “tienen existencia física necesaria todas las historias de un Universo concreto en un instante de tiempo y que lleven necesariamente al Punto Omega”, pero agrega una condición extra : “ debe entenderse claramente que la diferencia esencial entre el procedimiento de la creación en la teoría del Punto Omega y el punto de vista tradicional es que la jerarquía de creación es de carácter temporal, en vez de espacial”. Aquí hay una semejanza importante con los puntos de vista de Theilhard pues Tipler nos plantea que: si bien el cosmos pensado anteriormente era de carácter estático este que el plantea es distinto, porque es un cosmos dinámico y en evolución ,para lo cual se apoya en ideas de Arthur O. Lovejoy , norteamericano, especialista en historia de las ideas, quien señala, por su parte que la Gran Cadena del Ser (Great Chain of Being ) incluye toda una jerarquía llena de seres( desde los más elementales de la creación hasta Dios mismo) ,concepto espacial que debe moverse todo en su conjunto –en el eje temporal- hacia el Punto Omega. Para dar congruencia entre el eje espacial y el eje temporal y siempre basado en la idea de Lovejoy ,Tipler afirma que hay un “Principio de Plenitud”, que significa la relación permanente de todos los seres con Dios ,que es a la vez “ Generador de una Fuente perfecta infinita”. Discusión Teórica: Para entender la propuesta de Tippler es necesario distinguir claramente a nivel global entre el tiempo y el espacio sobre estas premisas: a) Para la cosmología cuántica tradicional, en el Universo, no existe el tiempo al nivel físico más elemental. La función de onda del Universo (“h”) es lo único que hay sin referencia en la función de onda a ninguna variedad tetradimensional (M) ni a una métrica tetradimensional tipo Lorentz (g). b) Para la ontología, no existe el tiempo, (se ha afirmado que Dios es Eterno y está en todas partes) porque todo se encuentra sobre la variedad tridimensional espacial “S”. Y aunque sentimos el tiempo como algo que sucede, en realidad lo que percibimos son únicamente “relaciones entre los objetos -configuraciones de los campos físicos- en el espacio”. En consecuencia, el concepto tiempo y la historia sólo podrían ser verdaderamente reales si las relaciones espaciales entre los diferentes campos físicos nunca retornaran a un estado anterior. c) En la cosmología cuántica, no existe espacio-tiempo en el que puedan modificarse las relaciones espaciales entre los campos. En su lugar, lo único que hay son caminos (trayectorias) en el conjunto de los (“h,F”) de todas las posibles relaciones entre los campos físicos sobre “S”. Pero basta con esto, pues cada uno de tales caminos define una historia, un espacio-tiempo completo. Esto quiere decir que el ámbito de la gravitación cuántica tradicional ha sido más limitado que el de la relatividad general clásica, la cual sí engloba a todas las variedades tetradimensionales M que admiten una métrica de Lorentz (g). Es por ello que la generalización de Hartle-Hawking, que tiene en cuenta todas las variedades tetradimensionales M, calcula la función de onda mediante la formalización euclideana (espacio tridimensional) de la acción de Einstein sobre la integral de camino (con la esperanza de que este procedimiento consiga que la integral de camino sea convergente). En otras palabras, no se admite ninguna
  • 18. métrica de Lorentz en el caso Hartle-Hawking. Las únicas métricas de cuatro dimensiones permitidas son aquellas que son de género espacio (S) en todo punto. Para Tipler, las variedades tetradimensionales que se tienen en cuenta en el caso Hartle-Hawking en realidad no existen: sólo son construcciones simuladas que sirven para calcular, pero una vez obtenida esta función de onda, se desechan. (Evidentemente, esto va en contra de la filosofía de la física en la interpretación de los Mundos Múltiples, o Mundos Plurales planteada por Hugh Everett , en la que se considera que los caminos son "entidades reales". La razón más importante para considerar por qué “h” (función de onda del Universo) necesita ser de género espacio, es que se suele interpretar tradicionalmente la función de onda como una amplitud de probabilidad en un instante dado. (Una "amplitud de probabilidad" es una cantidad cuyo cuadrado da la probabilidad). Esta interpretación exige que se diferencie claramente el tiempo del espacio: sólo este último es una variable "cuántica real" que puede pertenecer al dominio de la función de onda. (Esta es la auténtica razón por la que la gravitación cuántica tradicional se ha expresado siempre mediante la formulación hamiltoniana. Sin embargo, esta distinción radical entre el tiempo y el espacio es contraria a la física de la relatividad. Solución Teórica: Para resolver los dilemas anteriores, Tippler procede así: 1) Concentra la solución matemática sobre el dominio de la función de onda y la interpretación de ésta, para obtener su evolución únicamente a partir de la condición de contorno. 2) Parte del supuesto que el dominio de la gravitación cuántica es el conjunto de todas las variedades de cuatro dimensiones que admiten una métrica de Lorentz (g); en donde el dominio es el mismo que el de la relatividad general clásica pero no de la relatividad cuántica. 3) Demuestra mediante un teorema que todas las variedades tetradimensionales que admiten una métrica de Lorentz, admiten también (una foliación de codimensión unidad). Esto sólo significa que la variedad tetradimensional del espacio (S) puede expresarse en función de un "hojaldrado" (capas) de variedades tridimensionales. Explicación física: Para facilitar al lector su propuesta teórica, Tippler porcede a hacer un simil físico que permite visualizar su teorema y dice: a) Considérese este conjunto de variedades (referidas al hojaldrado) como si fuera una "pila de galletas muy finas, superpuestas una a la otra". Cada elemento perteneciente a la fila -es decir, cada galleta- se llama una "hoja", y toda la pila es la "foliación". b) En condiciones generales, se pueden encontrar foliaciones tales que las hojas consecutivas de la foliación definen instantes diferentes de tiempo. En este caso, la foliación se puede escribir S(t), en donde esa expresión matemática representa la variedad tridimensional cuyo parámetro tiene el valor t. c) Se sabe que existen foliaciones de este tipo en los espacios-tiempos que no son estables causalmente. (De forma aproximada, un espacio-tiempo "globalmente hiperbólico" es aquel que es totalmente determinista; un espacio-tiempo "causalmente estable", como su nombre indica, es aquel en el que la causalidad no se destruye si se modifica ligeramente: la causalidad es estable). d) Esta foliación tendrá una métrica h(t) -que podrá ser o no de género espacio en todo punto de S(t)- que se induce de la manera habitual a partir de la cuatrimétrica g sobre la variedad tetradimensional M. Método: El abordaje matemático, según explica Tippler, consiste en: 1) Dejar que el dominio de la función de onda del Universo esté compuesto por S(t) y los campos F(t) y h(t) que se inducen sobre S(t) mediante el procedimiento habitual de proyección de los espacios-tiempos englobadores (M,g). = La dependencia funcional puede expresarse como (h(t),F(t), S(t). 2) A toda colección de (h,F,S) que no se pueda representar como campos inducidos sobre la hoja de una foliación de algún espacio-tiempo se le asignará (h,F,S)=0. 3) Y al contrario, existirán en general muchos espacios-tiempos (M,g) que admitan la misma (h,F,S). Entre estas habrá unas pocas (o posiblemente ninguna) cuya c-frontera del futuro (definidos de alguna manera el "pasado" y el "futuro") es un punto aislado.
  • 19. El resultado mediante este método de cálculo deja un punto aislado que queda ubicado en el futuro,al que Tippler lo denomina "Punto Omega" y este manifiesta las siguientes características: 1) La función de onda del Universo es aquella función de onda en la que todos los caminos de fase terminan en un Punto Omega (futuro); la vida continúa en el futuro para siempre, a lo largo de todos y cada uno de los caminos de fase, sobre los que evoluciona hasta alcanzar el Punto Omega. 2) Para dotar a esta condición de contorno de significado físico, es necesario definir la "vida" de un modo exclusivamente físico. 3) La condición de contorno de Hartle-Hawking no verifica la condición de contorno del Punto Omega: al final, la vida terminaría por extinguirse a lo largo de todos los caminos de fase en el Universo cuántico de Hartle-Hawking. 4) Hartle ha indicado que una de las cosas que una condición de contorno para la función de onda del Universo debe cumplir -para ser aceptable- es que pueda explicar la existencia de los caminos clásicos). Sin embargo, hay muchas funciones de onda para las que los caminos de fase -las historias de máxima probabilidad- no se aproximan mucho a ninguna de las soluciones de las ecuaciones clásicas de Einstein; por tanto, no existen caminos clásicos. 5) Para el caso de estas funciones de onda, la historia que observamos sería muy poco probable, y esto no es muy plausible. Si se admite la condición de contorno de Hartle-Hawking, se puede demostrar que los caminos de fase dan lugar a a la homogeneidad e isotropía. En consecuencia, para la condición de contorno de Hartle-Hawking se justifica la existencia de caminos clásicos gracias a la autoselección "antrópica" (concepto que había sido adelantado por varios físicos ,entre ellos ,Brandon Carter en 1973, el propio Tipler, y J.D. Barrow en 1986 y se conocen dos variables, una débil y otra fuerte) De acuerdo al razonamiento de Tipler, el caso de la condición de contorno del Punto Omega, la existencia de caminos de fase que admitan la vida es básico para la propia condición de contorno, porque el desarrollo y la existencia continuada de la vida es una condición necesariamente lógica y previa. Si hubiera un camino de fase en nuestro actual (h,F,S) en el que no pudiera continuar la vida, el Punto Omega no podría existir. 6) Al analizar la situación desde la perspectiva del principio antrópico débil se ve que, si las leyes físicas se desvían mucho de las leyes de la física clásica entre dos instantes sucesivos, no podríamos seguir viviendo; por tanto, la condición de contorno del Punto Omega exige que al menos de algunos caminos de fase se puedan deducir las historias clásicas reales en las que de hecho evolucionamos. 7) Si se construye un modelo simple cosmológico y cuántico del Universo de Friedman, en el que todos los caminos de fase son caminos clásicos que finalizan en un único punto c-frontera. Sin embargo la vida no podría sobrevivir en un Universo de Friedman con un tamaño arbitrariamente grande en el momento de la expansión máxima, por lo que quedan descartadas muchas historias debido a la condición de contorno del Punto Omega. 8) Si se construye un modelo simple, cosmológico y cuántico del Universo de Friedman cuyo radio en la expansión máxima existe solo durante un período de tiempo demasiado breve la vida no puede desarrollarse en ellos. De manera similar lo mismo sucede con la condición de contorno del punto Omega (las historias en las que el tamaño máximo es demasiado grande o bien demasiado pequeño, quedando eliminadas). 9) La formulación matemática concreta de la condición de contorno del punto Omega la expresa Tippler en su obra en un "Apéndice Científico" y parte de la conjetura que aunque no puede demostrarla, su formulación da, efectiva y realmente una función de onda (única) para el Universo, lo que para el cosmólogo tiene una consecuencia de carácter teológico: la función de onda única del Universo es la representación matemática del concepto cristiano de la Tercera Persona de la Divinidad, esto es: el Espíritu Santo. Argumentación de sustento: Supóngase que la condición de contorno del Punto Omega diera lugar a una función de onda única. Esto significaría que las leyes de la física y toda entidad que existe físicamente serán generadas por el Punto Omega y sus atributos de vida. (Estos atributos determinan la función de onda del Universo) la cual determina a todo lo demás, es decir todo queda subordinado a esa función de onda única ( el espíritu Santo).
  • 20. 1) En toda interpretación y para toda condición de contorno, la función de onda del Universo es el único campo que da lugar a todos los restantes campos. Esto es, de él emanan los campos electrodébiles, los campos de gluones, los de quarks, los de leptones, en resumen, todos los campos físicos habituales que la física ha logrado determinar Al aplicar la condición de contorno del Punto Omega, este campo “supra determinante” se personaliza. Por tanto, se tiene un campo físico ubicuo que da lugar a todo lo existente, que da vida a todos los seres vivos, y que él mismo está generado por la vida que en última instancia define. Refuerzo Teológico: En varios artículos, el teólogo alemán Wolfhart Pannenberg ,de quien emanan las ideas de orden espiritual que Tipler trata de definir teórica y matemáticamente, ha sugerido que existe un "campo físico todavía no descubierto, un campo que está en todo y que puede ser considerado como la fuente trascendente de la vida. Mi afirmación dice Tippler es: a) Que la función de onda con la condición de contorno del Punto Omega constituye un buen candidato para ser este campo". La condición de contorno del Punto Omega requiere explícitamente que la función de onda obligue al Universo a que en él surja la vida, y que esta vida continúe hasta el punto Omega. Por tanto, al tener en cuenta la condición de contorno del Punto Omega, la función de onda del Universo trae a la existencia a la vida, y la mantiene en ese existir. b) Además, la función de onda del Universo no se limita a los seres vivos, sino que se encuentra en todos los sitios. Tiene la virtud de la “auto trascendencia”, como lo define Pannenberg: la cual consiste en ser a la vez la actividad de un organismo y la consecuencia de un poder que constantemente eleva a ese organismo más allá de sus límites, otorgándole por tanto la vida.. c) En los textos bíblicos, esta fuerza generadora de vida es el Espíritu Santo. Por consiguiente, existe una coincidencia de la función de onda del Universo ,sujeta a la condición de contorno del Punto Omega, con el Espíritu Santo.. Resume Tipler : Afirmo que esto es razonable, ya que, como he explicado anteriormente, una función de onda es el campo que está en todas partes y que crea y sirve de guía a todos los campos físicos observables directamente; además, la función de onda se personaliza gracias a la condición de contorno del Punto Omega. En consecuencia, la función de onda del Universo a la que se impone la condición del Punto Omega consiste en un campo invisible omnipresente, que guía y da lugar a todo ser, y que en último caso está Personalizado .Y estas son las atribuciones que caracterizan habitualmente al Espíritu Santo . Y agrega en apoyo a la tesis de Theilhard de Chardin: Se podría también identificar la función de onda del Universo, constreñida por la condición de contorno del Punto Omega, con lo que Theilhard denominó la "energía radial ,esto es : un espíritu que inunda todo y es el motor de todos los procesos materiales, llevándolos más allá de sí mismos, a lo largo de un desarrollo de progresiva espiritualización, hasta converger en la unificación en un centro de unidad perfecta, el cual dará fin al proceso evolutivo y con ello demostrará ser la auténtica causa de su dinámica". Tipler subraya la propuesta de Chardin diciendo que : "Se trata precisamente de lo que hace la función de onda del Universo sujeta a la condición de contorno del Punto Omega. Según esta condición, la estructura de los caminos de fase (en concreto, su futuro último) da las probabilidades específicas -es decir, existe una pauta a seguir, pero no un control férreo- para todos los caminos. El futuro último guía a todos los presentes hasta sí mismo. Pero esta orientación no es determinista." COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE THEILHARD Y TIPPLER Por tanto , respecto a la teoría del Punto Omega debida al jesuita Theilhard de Chardin el único análisis físico-matemático de su propuesta se debe al cosmólogo Frank J. Tippler quien hizo su doctorado en 1976 sobre Relatividad General Global con Stephen W. Hawking y Roger Penrose. En la Cosmogonía de Theilhard la evolución no culmina con el Hombre; de la biosfera, se pasa a la vida pensante (Homo Sapiens) y su planetización le lleva a un nivel cognitivo conjunto, y en un futuro lejano, la
  • 21. energía radial será la más importante frente a la energía tangencial, porque se independiza de ésta. Así: la noosfera dará lugar a un ser omniscente, denominado el Punto Omega que es el objetivo último del árbol de la vida, y en particular de su “rama exploradora”: la especie humana. En palabras de Chardin: “Así, será el fin y la realización del espíritu de la Tierra. El final del mundo la completa internalización sobre sí misma de la noosfera, que habrá al mismo tiempo alcanzado el límite absoluto de complejidad y profundización. Al final del mundo la destronización del equilibrio (de la Muerte Térmica), separándose la mente, por fin completa, de su soporte material, para que a partir de entonces repose plenamente en Dios-Omega”. Tipler estima que el párrafo es muy lirico para sacar conclusiones, pero lo intenta con estas deducciones: 1 ) Omega permite que la humanidad pueda escapar de la muerte en general, y en concreto de la Muerte Térmica: ¿Qué sentido tiene descubrir un objetivo en el tren de la evolución, si de manera segura puede que ese objetivo algún día se reduzca a la nada? En orden a satisfacer los requerimientos últimos de nuestro actuar, Omega debe ser independiente del colapso de las fuerzas que han tejido la evolución...Por tanto, hay algo en el cosmos que desafía a la entropía.. 2) Omega se encuentra en el futuro final, no dentro del tiempo, sino en la frontera de todo tiempo futuro; y es el límite de todas la secuencias temporales que terminan en él: el propio Omega es el final del todo el proceso, en tanto en cuanto es la culmen del movimiento de síntesis que se encuentra dentro de él. Omega es parecido a la singularidad existente en la punta de un cono (por esto se califica a Omega como un “punto que sólo puede surgir en un sistema geométrico finito y acotado, como por ejemplo la superficie de la Tierra, porque sólo en un entorno así estará el hombre obligado a sumirse en el Punto Omega: sólo es infinito un sistema acotado, y por tanto sólo en esta clase de sistemas será posible la comunicación entre el ser humano ,ultimo eslabón de la cadena de la evolución y el Punto Omega . Tipler nos recuerda que el concepto “fuerzas de compresión” propuesto por Theilhard son las fuerzas sociales que surgen en los seres humanos que se comunican entre sí y debe ser esta comunicabilidad sin trabas la que lleva a la Humanidad hacia el Punto Omega El mundo acotado de Theilhard era la Tierra en su finita extensión. No creía que los viajes espaciales serían un elemento importante para la evolución futura de la Humanidad. Incluso, según se desprende claramente del párrafo anterior que si la Humanidad pudiera salir de los confines de la Tierra, probablemente jamás se uniría en el Punto Omega. Ahí hay un error de concepción de Chardin quien no conocía –en su tiempo- que el Universo es un conjunto cerrado. Tampoco sabía que por ser cerrado permitiría escapar de la Muerte Térmica. Finalmente Tippler admite los siguientes puntos: a) Aunque la obra de Theilhard haya inspirado el nombre de la teoría del Punto Omega, el contenido real de la misma fue inspirado por el extraordinario artículo de 1979 escrito por el cosmólogo Freeman Dyson, titulado Time Without End: Physics and Biology in an Open Universe (El tiempo infinito: Física y Biología en un Universo Abierto). Se trata de un trabajo importante porque ha sido el primer intento, empleando las leyes conocidas de la física, de calcular rigurosamente lo que deberá hacer la vida para sobrevivir eternamente; por ello: en donde Theilhard especular, Dyson realiza cálculos. En sus cómputos matemáticos estableció sin posible duda que es muy difícil sobrevivir indefinidamente y que esto no puede suceder en cualquier Universo. b) Dyson funda asi la disciplina de la “teología física”, pues esta misma dificultad significa que el postulado de la Vida Eterna tiene implicaciones experimentales medibles: sólo podrá ser cierto si en nuestro propio Universo se dan determinadas propiedades muy especiales y admite haberse inspirado en un artículo de 1977 del astrofísico musulmán Jamal Islam, quien calculó la cantidad de materia que evolucionaría en aquellos Universos que siempre se expanden. Sobre esa base , Dyson se planteó lo que tendría que realizar la vida para existir a base de la materia que se comportase de esa manera. Y Tippler termina su obra haciendo filosofía sobre el eventual fin del Universo si es cerrado y difiriendo del punto de vista de Freeeman Dyson para quien no habría escapatoria alguna para el ser humano en el futuro. Tipler por el contrario estima que en un universo cerrado , quizá exista una débil esperanza de sobrevivir. Si se supone que descubrimos que el Universo es por propia naturaleza cerrado y por tanto condenado a morir, ¿sería posible, mediante una intervención inteligente, transformar la materia en radiación para que fluyera en ciertas direcciones a escalas cósmicas, y así romper el carácter cerrado del Universo y convertirlo en abierto,
  • 22. modificando por tanto la topología del espacio-tiempo para que sólo una parte se colapsara, mientras que la otra se expandiera indefinidamente? Si tiene lugar el colapso de un Universo cerrado, si la gravedad siempre es una fuerza atractiva, y si es válido el determinismo, entonces cada parte de todo el Universo, sin excepción, se colapsará en un tiempo propio finito hasta alcanzar un volumen nulo, llegando a la vez la temperatura hasta el infinito. En tales condiciones: no habría manera alguna en que la vida pudiera detener este colapso. Pero detener el colapso es la última cosa que querría hacer la vida. Será el mismísimo colapso del Universo el que permita que la vida pueda continuar eternamente. La equivocación de Dyson ha sido suponer que el colapso tendría lugar con la misma celeridad en todas las direcciones. Caso de ser así, desde luego significaría el fin definitivo de la vida; pero esto no tendrá lugar. Debido al caos en las ecuaciones de Einstein, el colapso con la misma rapidez en todas las direcciones es un fenómeno muy inestable, y por tanto muy poco probable en la historia futura. El colapso a diferentes velocidades en distintas direcciones ( “cizalladura gravitacional”) da lugar a diferentes temperaturas en distintas direcciones, y esta diferencia de temperaturas aporta la energía necesaria para la vida. si la temperatura no tiene límites, entonces habrá energía infinita. Si la temperatura es finita, quiere decir que la energía es finita. Por supuesto, la vida tendrá que modificar su forma para poder sobrevivir las temperaturas siempre crecientes cuando se aproxime el Punto Omega. Dyson (al igual que Theilhard) ha acertado al considerar que la vida es una manifestación de la complejidad, así como al sostener que la escala de tiempos adecuada no es el tiempo propio, sino el ritmo al que la vida tiene nuevas experiencias. EL CONOCIMIENTO DE DIOS Como este cambio de parámetros es ni más ni menos que la aparición de un nuevo paradigma universalista: ¿El Gran Paradigma Físico? que tiene implicaciones de toda naturaleza en la Humanidad, es conveniente hacer un examen de la situación de los movimientos religiosos y los planteamientos esotéricos que tienen como común denominador la búsqueda del Absoluto como arraigo superior que explica la presencia del Universo y dentro de éste, más propiamente de la humanidad. Es obvio que la tarea no es fácil si se desea hacerla desde una posición ecumenista, porque se sacrifica en el intento “matices diferenciadores” importantes; pero con la advertencia de que ésta es una sobre simplificación necesaria se salva - aparentemente - el escollo. Los avances en el estudio de la mente apenas han comenzado con nuevos paradigmas neuro anatómicos - fisiológicos en los últimos veinte años, y no se vislumbra aún una propuesta que pueda ser fácilmente aceptada. Los resultados en el desciframiento de la forma en que funciona la mente es posible que den paso a una mejor comprensión de la forma en que el ser humano se plantea - y resuelve - el enigma de un ser superior: La Divinidad Creadora que llama Dios. Sin embargo, los nuevos conocimientos acerca de nuestra mente tienen un fuerte acento tecnológico y muestran un alejamiento de la ruta científica (en su acepción más pura), pero ni siquiera es por esa vía mediante la cual es posible acceder al conocimiento de Dios; como ya lo demostrara en su oportunidad el propio Kant en su “Tratado de la Razón Pura”, dejándonos - de consuelo - un método en su obra “Al Tratado de la Razón Práctica”. Pese a las aseveraciones de Kant, el ser humano ha seguido buscando acercarse a una forma que le permita entender el misterio. Desde que se ha podido reconstruir, por distintas vías, las formas del conocimiento de la humanidad, estas se han agrupado y sistematizado en métodos que pueden reducirse a categorías representativas: 1) La magia es una de ellas y a razón del advenimiento de las nuevas corrientes de corte orientalista, visibles en la “Nueva Era”, ha recobrado cierta vigencia de la cual son buenas muestras el reconocimiento de las prácticas naturalistas, chamanicas a las que se acercan con esperanza los sectores deprimidos socialmente en