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¿Esta el señor Maroto incitando al odio?. Diario Noticias Alava

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¿Esta el señor Maroto incitando al odio?. Diario Noticias Alava

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El alcalde de la ciudad, Javier Maroto, afirmó hace unos meses que los ciudadanos de origen argelino y marroquí “viven principalmente de las ayudas sociales y no tienen ningún interés en trabajar o integrarse”. 12 Noviembre 2014 Diario Noticias Alava

El alcalde de la ciudad, Javier Maroto, afirmó hace unos meses que los ciudadanos de origen argelino y marroquí “viven principalmente de las ayudas sociales y no tienen ningún interés en trabajar o integrarse”. 12 Noviembre 2014 Diario Noticias Alava

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  1. 1. Opinión Que una actitud prejuiciosa tenga un comportamiento discriminatorio depende del ambiente y que la persona se sienta legitimada a actuar Las declaraciones de Maroto contribuyen a crear una ‘zona gris’ que permite justificar de manera inmoral la intolerancia hacia los extranjeros Los textos dirigidos a esta sección de Cartas al Director y Tribuna Abierta (página 2) deberán ir firmados y debe adjuntarse fotocopia del DNI del remitente y número de telé- fono. DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos, extractarlos o corregir su estilo en función de su interés público. No se mantendrá correspondencia. Dirección: Cartas al Director. Avenida Gasteiz 22-bis 01008 Vitoria-Gasteiz. Correo electrónico: cartas@noticiasdealava.com ¿EstáMarotoincitandoalodio? POR AndrésKrakenberger yMiguelÁngelNavarro E l refranero español es bastante rico, y viendo los acontecimien- tos de las últimas semanas en Vitoria-Gasteiz, nos viene a la mente aquel que dice de aquellos polvos estos lodos. Sabemos que cualquier refrán es una simplificación de una realidad siempre compleja y variante, aunque en este caso pensamos arroja luz sobre algunas de las cuestiones que están sucediendo en Vitoria-Gasteiz. El alcalde de la ciudad, Javier Maroto, afirmó hace unos meses que los ciuda- danos de origen argelino y marroquí “viven principalmente de las ayudas sociales y no tienen ningún interés en trabajar o integrarse”. Para él, “hay algunos colectivos de algunas naciona- lidades donde mayoritariamente se produce un efecto de dependencia abu- siva y escandalosa en materia de pres- taciones sociales”. Las declaraciones no son nuevas y vienen precedidas de ini- ciativas como dar vales para adquirir comida y productos de primera necesi- dad en determinados supermercados de la ciudad, en vez de los cheques que se daban anteriormente, porque “algu- nas veces se ve en el propio atuendo que no tienen una situación susceptible de recibir la prestación, van con zapati- llas de Prada”. Por no hablar del intento de regular los locutorios de la ciudad, obligando a que su interior fuera visi- ble, a través de cristaleras, desde el exterior. La semana pasada fueron noticia dos hechos importantes. El primero, la agresión de un ciudadano a otro que salió en defensa de los inmigrantes, cuando el primero les culpaba de apro- vecharse de las ayudas sociales y de copar el sistema. El segundo fue la prohibición arbitraria de un conductor de la empresa municipal de autobuses de poder subirse al mismo una vecina con hiyab. La pregunta es: ¿guardan relación con estos sucesos las declara- ciones que viene haciendo Maroto? Va por delante que la responsabilidad de los actos de cada cual es personal; esto es, no podemos culpar a una persona de lo que hace otra. Ahora bien, en esta ecuación social faltan elementos imprescindibles que deben tenerse en cuenta, principalmente la cuestión de las actitudes. Un clásico en el estudio de la psicología social son las actitudes, definidas éstas como la predisposición a obrar, perci- bir, pensar y sentir en relación a algo o a alguien. Las actitudes tienen tres componentes: el cognitivo (forma de pensar), el afectivo (cómo nos senti- mos) y el comportamental (lo que hace- mos). Los estudios sobre racismo dicen que una persona puede tener una actitud prejuiciosa hacia los inmigrantes pero no necesariamente eso va a llevar a que tenga un comportamiento discrimina- torio o violento. ¿De qué va a depen- der? Fundamentalmente del contexto, del ambiente, de que la persona sienta que socialmente está legitimada a actuar, que no existen barreras para su acción. El paso del pensamiento a la acción está condicionado por el entor- no en el que se encuentra la persona, por las circunstancias sociales e inclu- so históricas. Algunos sociólogos hablan de una zona de aquiescencia, una zona gris en la cual las personas más reacias hacia la inmigración se sienten capacitadas para actuar y expresarse sin cortapisas. Fuera del ámbito académico, este con- cepto se explica muy bien: es aquello a lo que la gente se refiere cuando habla de ambiente o de un clima social enra- recido. En la creación de ese clima tie- ne responsabilidad toda la ciudadanía, pero especialmente aquellas personas que son prescriptoras de opinión; esto es, aquellas cuyo cargo institucional o relevancia social son especialmente sig- nificativos. En este caso, el alcalde de una ciudad. Por lo tanto, a pesar de que la responsa- bilidad de los actos es de cada uno, no se pueden obviar que las declaraciones, propuestas y actos de Maroto han con- tribuido a crear una zona gris que per- mite una justificación inmoral y un sentimiento irreal de legitimidad de algunos intolerantes hacia las personas extranjeras que ven una ventana de oportunidad en este momento. La res- ponsabilidad de un cargo público está en ser consciente de todo ello y actuar en consecuencia. Por todo ello, no nos debe extrañar que la Fiscalía del País Vasco haya citado mañana a declarar a Maroto para investigar si incurrió en un delito de incitación al odio por sus declaracio- nes. Desde Europa llevan tiempo traba- jando en este sentido y la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), en su último informe sobre los delitos de odio, afir- ma que “se precisa de una mayor voluntad por parte de los responsables políticos para contrarrestar los prejui- cios dominantes contra determinados grupos”. Las Naciones Unidas también apelan a las responsabilidades políticas cuando se habla de racismo. La Declaración y el Programa de Acción de Durban, aprobadas en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Cone- xas de Intolerancia, celebrada el 8 de septiembre de 2001, destacan el papel fundamental que los dirigentes y los partidos políticos pueden y deben desempeñar en la lucha contra el racis- mo y la intolerancia. Apelamos a la responsabilidad de nues- tros políticos para no utilizar un tema como el de la inmigración y la exclu- sión social como arma arrojadiza ante las graves consecuencias que ello pue- de tener en la cohesión social y la con- vivencia pacífica entre la ciudadanía. Son bien conocidas las consecuencias de diferenciar un nosotros-ellos, seña- lar con el dedo y culpabilizar. Tenga- mos altura de miras y no nos dejemos enredar en la madeja del racismo. G Asociación Pro Derechos Humanos Argituz Ellapitzero POR Xabier Lapitz B arcina también se ha apuntado a los “motivos personales” para explicar su repentino cambio de estatus, de candida- ta a semicandidata acompañante de no se sabe quién. No es muy convincente. Salvo que entenda- mos que en realidad, todo, cualquier motivo, la incomunicación, el miedo a perder, a no gobernar, el aislamiento, la inseguridad... todo eso sea tam- bién “personal”. Al fin y al cabo, aunque haya habido ocasiones en las que no lo haya parecido, Yolanda Barcina no deja de ser una persona. G Personal Construyendoelrelato, derribandolaimpunidad Han pasado 38 años y seguimos luchando para que el Estado español reconozca y asuma su responsabi- lidad en el 3 de Marzo de Vitoria, haga justicia y repa- re las consecuencias. No podemos admitir las versio- nes que justifican la actuación y amparan a sus res- ponsablesytampocoqueéstossigangozandodetotal impunidad. En algún sentido vamos logrando des- montar la versión oficial, pero el Gobierno del PP se empeña en dar crédito a los informes policiales para no reconocernos como víctimas del terrorismo. Un ejemplo claro ha sido el argumento del Ministe- rio del Interior para desestimar la solicitud a la ley integral de víctimas de una madre por la muerte de su hijo cuando expresa: “el fallecimiento se produjo como consecuencia del enfrentamiento ocurrido en Vitoria el 3 de marzo de 1976 entre los participantes de una concentración prohibida que tenía su origen enunconflictolaboralymiembrosdelapolicía”.Esta visión de los hechos a día de hoy es inadmisible y en absolutoseajustaalarealidad.Lospropiossumarios recogen que “los hechos son en principio constituti- vos de un delito de homicidio (...), pero se procederá al sobreseimiento por no haber motivos suficientes para acusar del delito a determinada persona”. Fue la primera gran burla de la justicia, que ha impedido que los crímenes de lesa humanidad durante el fran- quismo puedan ser juzgados en España. Argentina abrió un proceso contra el franquismo y suscrímenesy,pesealastrabas,sigueavanzandocon noticias como el auto de la jueza María Servini dic- tando orden de detención internacional para tomar declaración indagatoria a 20 exministros, jueces y funcionariosdelfranquismo.Entreellos,MartínVilla y Alfonso Osorio como parte del Gobierno en marzo de 1976 y Jesús Quintana como capitán al mando de la policía que ejecutó las órdenes y masacró a los tra- bajadores reunidos en la iglesia de San Francisco. La exigencia de verdad, justicia y reparación a lo largo de estos años empieza a dar sus frutos y el esfuerzo ha merecido la pena. Es más que probable que el Gobierno Rajoy, como hizo con las órdenes de extra- dicióndelostorturadoresMuñecasyBillyelNiño,no acceda al requerimiento de la jueza, pero evidencia- rá su nula voluntad de desligarse del franquismo. Al igual que Argentina logró juzgar los crímenes de la dictadura de Videla gracias a la presión social, tene- mos que conseguir que España juzgue la dictadura deFranco,conlasdebidas garantíasinternacionales. AndoniTxaskoAsociación de Víctimas 3 de Marzo Cartasaldirector 2 Diario de Noticias de Álava – Miércoles, 12 de noviembre de 2014

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