La obra de Miguel Ángel abarcó más de setenta años entre Florencia y Roma, donde desarrolló su labor artística bajo mecenas como los Médici y diferentes papas. Fue admirado por sus contemporáneos como el mayor exponente del arte renacentista, triunfando en la escultura, pintura y arquitectura. Sus obras más destacadas incluyen la Pietà, los frescos de la Capilla Sixtina y la finalización de la basílica de San Pedro, entre otras. Su legado marcó un punto culminante y conclusión del