El visir del califa, aterrado tras ver a la muerte, solicita partir de la ciudad, creyendo que su vida está en peligro. Al disfrazarse, el califa se encuentra con la muerte y le pregunta sobre su intención hacia el visir, quien tiene una cita con ella esa noche en Samarkanda. La muerte aclara que su sorpresa fue malinterpretada como una amenaza.