Las leyes de Newton y Maxwell explicaban los fenómenos hasta el siglo XX, pero no sistemas que se mueven a velocidades cercanas a la luz o sistemas atómicos. La mecánica cuántica y la teoría de la relatividad especial de Einstein resolvieron estas limitaciones al establecer que la velocidad de la luz es la misma para todos los observadores y que el tiempo y la longitud se ven afectados a velocidades altas.