El documento discute los desafíos actuales que enfrenta la Iglesia incluyendo la secularización, el relativismo moral, y la exclusión social. Advierte sobre los riesgos de estos valores para la vida humana y espiritual. Exhorta a la Iglesia a acoger a los necesitados, promover la justicia social, y ofrecer el Evangelio con alegría aunque afrontando dificultades. Enfatiza que el verdadero compromiso cristiano implica el servicio y reconocimiento de la dignidad en cada persona.