El Humanismo del siglo XVI se basó en la recuperación del legado de la antigüedad greco-romana a través del estudio del latín y griego. Defendía que los saberes clásicos podían conciliarse con la fe cristiana y guiar al hombre a cultivar las virtudes. La educación humanista concebía al ser humano como un ser racional dotado por Dios para comprender la sabiduría divina a través de la razón y el lenguaje. Los pedagogos observaban las diferentes capacidades de los estudiantes y defendían que la educación