Las heridas se clasifican como superficiales o profundas dependiendo de la gravedad y el agente causal. Las heridas superficiales como erosiones y abrasiones solo requieren aseo con agua, mientras que las heridas profundas como las penetrantes, por empalamiento o evisceraciones necesitan cubrirse con gasa limpia y trasladar al paciente a urgencias sin retirar el agente causal. El tratamiento en urgencias puede incluir curación, sutura u otros procedimientos quirúrgicos según la gravedad de la herida.