Edgar Morín propone siete saberes esenciales para la educación del futuro, que incluyen la comprensión de la condición humana, la identidad terrenal y la ética del género humano. Destaca la importancia de enseñar a los estudiantes a enfrentar la incertidumbre y a abordar problemas globales mediante un conocimiento pertinente y significativo. Morín enfatiza que la educación debe ser democrática y reflexiva, invirtiendo en la comprensión de lo que se enseña en las escuelas.